martes, 14 de febrero de 2017

Dear Visitor, Not visit.

Yaiza González López.

 Ficciones y territorios: Arte para pensar la nueva razón del mundo.
Museo Nacional de Arte Reina Sofía.  
Exposición del 26 de octubre de 2016 al 13 de marzo de 2017,Edificio Sabatini, Planta 3.
Comisariada por: Manuel Borja-Villel, Cristina Cámara, Beatriz Herráez, Lola Hinojosa y Rosario Peiró.  


Manzana caída o caricatura de mono, eso es la contemporaneidad que nos sacude. Una ficción, una mueca clownesca que no implica ninguna rayuela o nostalgia infantil; al contrario, un sistema de neopesadilla espejado, donde la cita dulcificada por Christian Laval y Pierre Dardot "Arte para pensar la nueva razón del mundo" no es menos que un imperativo, ¡¡¡PIENSA!!! Para ello, es necesario el uso de las herramientas acumuladas a la manera Zoe-Leonardesca, o Ibon Aranberiana, donde el conjunto obra(s)- artista(s) soportan la actitud política del gestus Brechtiano, sobre un escenario o territorio móvil audiovisual. No pudiendo ser de otra forma, puesto que nuestros ojos televisivos y publicitarios no se re-adaptarían al pretérito formato de la pintura, ni nuestra face-book podría adoptar el gesto, no teatral, sino de like, rememorado instantáneamente en fotografías no analógicas o anti kodak.
El reconocimiento de la ficcionalidad que supone todo acto dramático, en sí, toda acción, en esta era inmediata, se plantea en la base de este sistema como un acto de compra-venta, donde productor-producto-comprador, bajo el título de "The end is near" nos deleitan con sanguíneos y eternos devoramientos, donde el zombie que vista de Nike come al pequeño. No obstante, la cabecilla sonora de "The walking dead" también puede aplicarse a las obreras de la fábrica Brukman, teniendo como armas patrones, no patronos. La individualización del elemento igualitario, sistemático; el mono, como revolución de los trabajadores que no salen por la salida, que no trabajan de una forma, como fijan Ehmann y Farocki, la obsolescencia que viaja hasta la práctica de los Lumière.
 "Resident Evil" también actúa como el acto performativo de Ines Doujaz donde la extirpación o la castración resisten a modo de sexo desnudo o piel de serpiente que recubre tan injuriosamente la divina, no comedia, sino "Confesionario para los curas de Indios". El cuerpo como espacio incontrolado, teatralizado, per se, pluralizado, cuya otra(s) protagonista(s) son a través del acto perlocucionario de Renate Lorenz y Pauline Boudry: "Soy Salome". También desjerarquizado como el planteado desde el vacío por Jorge Ribalta, mismo vacío interseccionado en cuerpo y espacio desterritorializado a modo de ruina "Mapa Teatro", ocupación del material y lo mecánico, proyectado en diversas pantallas. Nuestra presencia en el espacio de la invisibilidad como el espacio que nos ocupa, trabajo y casa, también vaciada (vacío como instrumento delatante del vacío) por Pedro G. Romero,  con resonancias a taconeo, marca España, sonoridad que plantea en primer plano lo deshabitado, continuado en Vallecas con "Castillos en el aire" de Hans Kaacke, donde la expresión tan castiza como "que hay ropa tendida" acalla la ocupación del ensanche y metafóricamente a los referentes culturales que nombran cada una de sus calles. Mismo acto de amordazar se produce en el caso Raval, donde la gentrificación (esa casa vacía) abusa no de niños sino del espacio desocupado y reocupado por los "no lugares". Ese poder zombeizal remitido, se vuelca en los medios y se propaga a través del nuevo virus, no de Umbrella, sino el miedo de Antoni Muntadas, donde el toque apocalíptico de esta neopesadilla, vuelto tan ficcional como las escenas del mismo, no podría tener otra mueca, ya que en nuestro contexto un payaso de peluca roja y mono a rallas llamado McDonalds es lo que nos hace salivar y consumir, dos instintos procedentes del iunaturalismo en la especie darwiniana. Frente al pastiche de sonrisas y coloridos de bienestar estas resistencias o revisionismos artísticos revelan (analógica y digitalmente) el miedo como motor de control, y la seguridad como motor de justificación al primer término, una ecuación resuelta pero perpetuada al son de Kurt Weill, siguiendo con Brecht, en su "Happy End".


sábado, 21 de diciembre de 2013

Orden en lo desordenado

por Sara Rodríguez Canal.

Esta es la última crítica ante la que me encuentro, por ahora. Sin duda es la más difícil ya que, intentando darle un cierto sentido a las anteriores, a esta apenas se lo encuentro. Dicen que el arte es algo abierto y que se deja un poco a la libre interpretación, pero siempre me inquieta el que tarde tanto en intentar ver algo y que los demás no vean nada de lo que digo, o que el mismo autor este completamente en contra. Realmente me hace pensar demasiado.

La exposición del artista José Ramón Amondarain, realizada en la Galería Max Estrella parece estar dividida en varias partes, como ya decíamos de otros artistas. He de reconocer que es una de las pocas exposiciones en las que, no sé si será una ofensa, las obras las veía colocadas en mi casa. Me aportaban una serenidad tremendamente grande, sobre todo las pinturas y las fotografías.
Estas fotografías pueden observarse nada más entrar, en un pasillo, tanto a un lado como al otro.  En ellas, el autor para encontrar una similitud con artistas que a lo mejor le han llegado a influir o inspirar. Me impresionó que lograra hacer esto, pues nunca había puesto parecido alguno, con personas, a objetos tan simples y magníficos como son las caracolas o conchas que uno se va encontrando cuando va paseando por la playa.

Algo que también me causo bastante curiosidad fueron los anagramas que realizó como en una especie de bloques de piedra.  Algunos de estos eran: MARCEL DUCHAMP -> CLAD PREACH MUM; SERRIE LEVINE -> INHERES RELIEVE; MONA HATOUM -> OH MAMA TU NO; MORRIS LUIS -> MIL RIOS SUR; FRANCIS BACON -> CONFISCAN BAR; ANDY WARHOL -> HOLD ANY WAR; JEFF KOONS -> J.F.K. EN FOSO; ANTONI TÁPIES -> TIENTA PASIÓN; SALVADOR DALÍ -> LORD SALIVADA; DORA MAAR/DAR O AMAR; BRUCE NAUMAN -> CUAN BUMERANG; FRANK STELLA -> FALLEN STARK; ANSELM KIEFER -> FIREMEN SLEEK2.  No tengo la capacidad para saber si hay algún tipo de relación entre los autores que menciona y lo que logra formas con las mismas letras de su nombre, pues puede referirse a una etapa de su vida, algo que les ocurriera, alguna obra creada por ellos o simplemente nada relacionado con ellos. El no saber ni entender me trastorna un poco, no hasta el punto de volverme loca, pero si hasta el punto de no saber que decir sobre este tipo de obras. Pueden ser ideas del artista que se han estampadas en esas placas de piedra, ancladas, y no consiguen salir.

Lo mismo me pasó con la obra Segunda Piel, para mí la más impresionante, ya que saqué bastantes conclusiones y todas un poco depravadas, que en el fondo es lo que me gusta. Se encontraba en la misma sala de los anagramas expuestos antes, pero no llegué a encontrar relación entre ambos.  No tienen por qué tener nada en común aunque se encuentren expuestos en las mismas salas, pero siempre intento encontrar alguna similitud.

También podemos encontrar tanto pintura como escultura, dejando a un lado los anagramas. La pintura me gustó muchísimo, eran una especie de cuadros de texturas, que parecían una fotografía en HD, hasta que te vas acercando y te das cuenta de las pinceladas del autor, algo increíble.


Me hubiera gustado poder descubrir los significados de todas las obras de este artista, pues me parecen verdaderamente ingeniosas, pero no me veo con la capacidad de hacerlo, tras mucho intentarlo, mis opiniones no sé si estarán en lo cierto o se acercarán a la realidad. Espero que después de algunas críticas, esto sea así.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

"El hombre y la naturaleza." - Critica de la exposición de Jorge Barbi. Elena Sanz Sánchez.


"El hombre y la naturaleza."
 
La galería Bacelos estrena su nuevo local en la calle Doctor Fourquet 6 exponiendo la obra reciente de Jorge Barbi (La Guardia, 1950), artista que disfruta de una de las trayectorias artísticas más consolidadas del arte español. Caminante y observador, se deleita con lo ofrecido por la naturaleza, por el azar y/o por el hombre, lo recoge, lo asimila y le otorga una marcada y sencilla carga poética.
En la colección, Barbi nos presenta sus últimos trabajos artística, científica, poética y humanamente; mira a través de lo que la Tierra nos da, a través del tiempo y de sus imágenes. La galería presenta una muestra en la que más de una decena de piezas confirman la relevancia y perfección técnica de Barbi.

Los mosaicos de imágenes que lucen caóticamente ordenados en las paredes de la galería son lo que más me llamó la atención. “Producto de la necesidad, producto del juego, producto del azar.” Estas hermosas imágenes se catalogan así por el fenómeno que las origina, reuniendo en ella la belleza y la emoción de cuando lo humano y lo natural se une de manera no destructiva. En todos los casos revelan, por parte de quienes han creado esas disposiciones, una comprensión del medio y una integración de sus elementos y sus espacios que son muy diferentes de las del visitante. O de las del artista, incluso cuando tienen muchas veces un componente estético, aunque sea involuntario. El artista es el que las detecta, las colecciona y compone con ellas un mensaje.
Todas ellas resumen, bajo mi punto de vista, una reflexión pausada y lejos del consumismo al que el mercado del arte nos tiene acostumbrados. No son capitalistas. No buscan un lucro. Son bellas, sin más.

Otras tres imágenes se incluyen también en la exposición: las geometrías orgánicas que Barbi nos presenta son excelentes. Un matrimonio entre la madera y la piedra que no da lugar a divorcio por su astuta sincronización.

En “Señales de humo” se reúne una masiva colección de objetos rudimentarios, ordinarios, comunes que, convertidos en arte, se trasforman, se retuercen hasta conseguir un nuevo significado, una nueva simbología; su disposición determina su sentido. A pesar de su cotidianeidad, consiguen transmitir algo… misterio, quizá… Y consiguen conservar la emoción del espectador al preguntarse su origen (o, al menos, eso es lo que a mí me ocurrió cuando los contemplé.) Las huellas, los símbolos y los jeroglíficos que se reflejan en las obras son parte una mezcla de realidad e imaginación.

La serie “Paso previo” me dispersó totalmente. Las acumulaciones de esos diversos elementos, su reinterpretación y/o recolocación me pareció que tenían un gran simbolismo y que funcionaban como materia primigenia.

               Y todo esto se resume en cuatro palabras: La naturaleza es bella. Me acuerdo aquí de mi profesora de Literatura del año pasado y de una cita que una vez dijo en clase. En ese momento no le di mayor importancia pero ahora…

              “La naturaleza bien ordenada, contemplada por un hombre bien ordenado; he ahí lo poéticamente bello.”  - Joseph Joubert.

 

Gracias a esta exposición, conseguí llegar a una conclusión bastante interesante y que nunca antes me había planteado: Gracias a la naturaleza, la literatura, la pintura, la escultura y la arquitectura son lo que son ahora...; piense en esos paisajes bellos, con toda su perfección, que inspiraron en su momento a miles de artistas (poetas, músicos, pintores...) y que dieron lugar a obras maravillosas de las que todos disfrutaron en su época, disfrutamos nosotros ahora y disfrutarán las generaciones venideras. ¿Qué hay de ese “Locus amoenus” repetido hasta la saciedad? De no ser por la naturaleza no existiría la escritura descriptiva, ni los paisajistas, ni infinidad de artistas que bebieron de sus fuentes y se tostaron con su hermosura, como le pasa al artista que nos ocupa.
La importancia de nuestra Madre Naturaleza es ilimitada y si ella desaparece, vamos todos detrás. Interesante, ¿no?



Elena Sanz Sánchez.

"UN PAÍS DESAHUCIADO" - Critica de la exposición de Florentino Díaz. Elena Sanz Sánchez.


UN PAÍS DESAHUCIADO.
 
 
Florentino Díaz presentó en la Galería Astarté su nueva exposición “LA CASA DESOLADA.”, del 19 de Septiembre al 9 de Noviembre de este año 2013. Un año en el que este país en el que nos ha tocado vivir está deshecho, se ha corrompido, ha naufragado humanamente… Está vacío por dentro, al igual que las casas que el artista nos presenta.
Después de varios años de trabajos en la sombra con simples apariciones esporádicas y alejado del ruido de los medias, Florentino Días presenta su trabajo más reciente en el que, de nuevo, podemos ver su humor ácido e irónico y lo rotundo de sus propuestas, siempre con la “casa” como pieza central. Una “casa” en la que como comenta el artista “casi nada es lo que parece y donde cada vez resulta más difícil habitar.”


Si han seguido con más o menos interés las noticas de este año de mala suerte, maldito numerológicamente hablando, les sonará entonces la palabra “desahucio”, ¿no es cierto? Esas pobre familias que, sin comerlo ni beberlo, y por culpa de nuestra sociedad, se han visto despojadas de sus casas, de sus bienes, de su historia y sus vidas… No se les ha dado ni la oportunidad de intentar sobrevivir. Han dejado atrás miles de recuerdos vividos entre cuatro paredes, cuatro paredes ahora vacías y que sin embargo fueron en algún momento un hogar. Casas rotas, desiertas, destartaladas, ruinosas en vivencias… En realidad, ya no son casas.

Pues, bajo mi punto de vista, esto es lo que Díaz nos presenta en sus nuevos trabajos. Casas desahuciadas, “desoladas” si prefieren hacer un guiño al título de la colección. Y todo en la galería me incitaba a pensar en esto: Desde el escaso mobiliario que presentaban las obras y su precario estado, sus colores, sus rotos y grietas, sus acabados, las superficies… La utilización de madera de puertas ajenas al artista, como la del Palace, por ejemplo… Esa madera que ha vivido tantos momentos (discusiones y por lo tanto portazos, arrebatos de pasión desenfrenada, nuevos vecinos, risas de niños, pintadas, Navidades, cumpleaños, muerte de algún ser querido…) Y, ¿ahora? Solo son parte de casas vacías, diáfanas, sin nada que contar por sí mismas porque no han vivido nada y sin embargo y a pesar de todo, transmiten una emoción que en la lejanía suena a alegre. Como dice el artista: “lo que hace que hayan sido testigos mudos de acontecimientos a los que nunca podremos acceder.”

               No sé si el artista ha conocido esta situación de verse privado de su casa o no. No sé si, aún sin conocerlo de primera mano, ha vivido algo parecido a su alrededor. ¿Algún vecino quizá? ¿Un familiar lejano…? ¿Quién sabe? Quizá sí que se ha visto despojado de su hogar aún sin ser una situación tan dramática; a lo mejor una mudanza por trabajo… Sea como sea, el artista sabe bien lo que está pasando en el país y creo que ha sabido plasmarlo a la perfección en cada una de las obras que vemos en la Galería Astarté, haciendo así gala del arte crítico al que nos tiene acostumbrados. Cada astilla, cada gota de pintura refleja, irónicamente, la realidad de un país desahuciado.


Elena Sanz Sánchez.

"¿Quién dice que la pintura es solo pintura?" - Critica de la exposición de José Ramón Almondarain. Elena Sanz Sánchez.


 
 
"¿Quién dice que la pintura es solo pintura?"
 
 
Entramos a través de unas puertas de cristal en la primera muestra individual de José Ramón Amondarain en la Galería Max Extrella de Madrid. Sus trabajo, diferentes entre sí aparentemente, se nos revelan muy coherentes en sus conceptos y métodos.

Pintura, fotografía, construcción, objetos que tienden a la escultura… Todo ello refleja una refleción sobre los conceptos que parte de la premisa de que la pintura, su máxima, puede ser una metamorfosis de todo ello; presenta así sus distintas posibilidades, de una forma totalmente nueva, desconocida... Un reto para la inteligencia desde lo sensible…

Este trabajo por fin finalizado nos muestra un proceso, basado en la experiencia, en ideas, clichés y momentos, de retenciones artísticas, forzado a conformar lo que podemos ver en la Galería. Podrá ser la fotografía de un cuadro por él pintado, que en su ampliación muestra lo que sería lo específico de la propia pintura (superficie, trazo, color), o la misma idea en un objeto de poliéster que encarna lo que bien pudiera ser la propia superficie de la pintura, que en el cambio de material y en las dobladuras aplicadas al mismo, produce un objeto del que JR Amondarain nos dice lo siguiente: otra pieza es la que llamo luna (no es ése el título), se trata de una especie de cajón de poliéster, y su parte superior representa una superficie con pinceladas. Al hacer las fotografías (pruebas) me gusta el hecho de que no se entienda bien lo que es y esa especie de paisaje lunar y desolado

Lo que más me asombré de la exposición fue la capacidad del artista para mirar y ver en dos miradas sobre lo mismo, sea objeto ó frase; así lo muestra la seria de anagramas: MARCEL DUCHAMP/CLAD PREACH MUM; MONA HATOUM/OH MAMA TU NO; MORRIS LUIS/MIL RIOS SUR; FRANCIS BACON/CONFISCAN BAR; ANDY WARHOL/HOLD ANY WAR; JEFF KOONS/J.F.K. EN FOSO; DORA MAAR/DAR O AMAR; SALVADOR DALÍ/LORD SALIVADA; ANTONI TÁPIES/TIENTA PASIÓN; BRUCE NAUMAN/CUAN BUMERANG; SERRIE LEVINE/INHERES RELIEVE; FRANK STELLA/FALLEN STARK; ANSELM KIEFER/FIREMEN SLEEK.
Analogías impensables, reflejos múltiples e incluso disparatados, donde cualquiera de nosotros se daría de bruces con una pared, él encuentra un gran ventanal abierto y con vistas al mar. Como en el caso de la fotografía de Pipilotti Rist o bien abriendo lo cerrado por medio de fisuras que él sólo sabe ver, como por ejemplo, la corriente subterránea que va desde FRANCIS BACON a su trabajo de título “BOCA (A NO DECIR/DIO NACER)” y que como JR Amondarain explica, intenta corregir esa creencia tan recurrente entorno a F. Bacon, que inmediatamente vincula la obra del anglo-irlandés con las tripas, mientras que él hablaba de lo que pasaba en la superficie del cuadro.

Llegó a apasionarme “pintar de oído”, ya que aquí el artista consigue nuevamente moverse entre lo central, lo principal de algo y lo accesorio. La peana de metacrilato transparente, en su interior “repite” de alguna manera aquello que sustenta y muestra encima: será con veladuras negras. De alguna forma la pieza repite lo que ocurre en la peana con su interior negro.

Y, ¿qué me dicen de esos objetos amasados y tratados en óleo? Tenían ese aspecto orgánico, amenazador, visceral… Adictivos. De todas ellas, las más relevantes o sorpresivas de las que compondrían la secuencia y que en el propio devenir de la acción estaban condenados a desaparecer, son preservadas fotográficamente y constituyen modelos para la realización de cuadros diferentes que Amondarain ha realizado. Y ahora, don José, es cuando yo le pregunto: ¿todos ellos constituirían, puestos en línea, distintos momentos de una animación a la manera de las stop motion? Y es aquí donde el autor me corrige y añade: La cosa más que tener que ver con el tiempo, tendría que ver con el espacio, con que la cosa es cuando es imagen y el cómo las imágenes transitan a través de la pintura.




Elena Sanz Sánchez.

domingo, 15 de diciembre de 2013

SE MIRA, Y SI SE PUEDE SE TOCA

Humberto Ribes

Afronto con serias dudas ésta, mi última crítica, por llamarlo de alguna forma, sobre la exposición de José Ramón Amondarain. Temo no ser capaz de sacar algo en claro que merezca la pena leer o al menos que no suponga mi suspenso en esta materia. Tras haber contemplado la exposición, observado, apreciado, examinado, meditado, vuelto a contemplar, reflexionado... no se me ocurren más sinónimos para describir lo mucho que la he considerado antes enfrentarme al papel en blanco. Y es que esta vez no me ha sido nada fácil ponerme frente al folio y comenzar a transcribir las sensaciones que ésta me había transmitido a primera vista. Ha sido una ardua tarea tratar de sacar una conclusión, que medianamente valiese la pena, de esta muestra con los últimos y distintos trabajos de JR Amondarain.

Diré que la sensación general que me queda, después de esta visita a la galería Max Estrella, es la de haberme quedado con las ganas de palpar. De palparlo todo. De conocer la textura, el tacto, la percepción que esas obras lograban transmitirme. Por ejemplo, la serie Colección de conchas. Esas radiantes conchas acompañadas con los nombres de, por lo que he podido investigar y si no me equivoco, artistas contemporáneos coetáneos a JR Amondarain. Quizás artistas que le instigaron a crear, a inventar arte. Llamaron especialmente mi atención algunas de ellas: la que tenía por nombre BLECKNER. Curiosa forma de reflejar a través de la fotografía los engaños que sufre el ojo humano. La primera sensación que obtuve de esta obra fue la de viscosidad. Esa capa cristalina, que formaba parte del caparazón compacto de la concha, daba la impresión de ser algo flácido y viscoso. También me gustaron las conchas que tenían por nombre M.DUMAS y K.GROSSE, unas conchas cuanto menos futuristas, con esos colores un tanto peculiares al resto y formas extravagantes. Por no hablar del simple mejillón de KIEFER que me trajo a la memoria el fuerte olor a marisco pasado, o la más simple de todas, la que tenía por nombre TURNER. Esa consiguió devolverme a mi infancia, a las vacaciones de verano cuando correteaba por la orilla del mar recogiendo todo tipo de crustáceos, cuanto más grandes mejor, que luego exhibía, como si de un tesoro de Indiana Jones se tratase, ante los míos.

Siguiendo con la exposición, la serie Amar gana, no cesó mis ganas por querer manosear todas y casa una de las obras por las que estaba compuesta. Realizada con poliéster jugaba con el relieve llegando a recrear en mi aquellas tardes de lluvia de mi infancia encerrado en casa junto a mi pizarra de letras. Esta pizarra se caracterizaba porque estaba cuadriculada y venía acompañada de un montón de letras y números de colores muy dispares. Las cuadrículas servían para acoplar las letras y los números, y así poder formar palabras, frases incluso algún pequeño texto. No se me escapa el pequeño detalle que JR Amondarain plasma en estas láminas creando nuevas palabras a partir de los nombres de artistas como Andy Warhol del que sacará: “hold any war” algo con lo que también podías jugar con aquella “mágica” pizarra.

Escribo todo esto porque como hace ya unos meses escuché de un artista que vino invitado a clase, Carlos Aires, todos alguna vez hemos sentido la necesidad de palpar, toquetear o manosear las obras de arte que observamos en un museo. Incluso vamos más allá y cuando creemos que no nos ve nadie, nos acercamos disimuladamente y lo hacemos. Pues bien, yo no pude hacerlo. Sentí los ojos del bedel clavados sobre mí y me achanté.

jueves, 12 de diciembre de 2013

MÁS ALLÁ DE LAS BISAGRAS

Humberto Ribes

Tengo que reconocer que acudía a la galería Astarté con una idea preconcebida bastante negativa, quizás influenciado por los comentarios que había oído de mis compañeros en clase, sobre la exposición que hasta hace poco les ha ocupado de Florentino Díaz. Ahora puedo decir que estaba terriblemente equivocado, que no ha sido para tanto. Quizás no haya sido la exposición de mi vida, porque espero me queden muchas más por visitar, pero creo que tiene su encanto. Y sobretodo creo que tiene, o al menos yo consigo sacar una reflexión que muchas veces ha merodeado mi cabeza pero hasta entonces no me había atrevido a plasmar sobre el papel.

Digo esto porque leyendo la pequeña nota que nos deja Florentino introduciendo lo que acontinuación vamos a ver, consigue crearme una idea que iré desarrollando poco a poco a lo largo de mi paso por la galería. La nota de Florentino dice así: "En primer lugar están una serie de obras realizadas de forma muy sencilla con madera sacada de puertas encontradas en contenedores, algunas de ellas con casi dos siglos de vida, lo que hace que hayan sido testigos mudos de acontecimientos a los que nunca podremos acceder y que de alguna manera estarán presentes en el resultado final.”

La frase subrayada es para mi la clave. Eso es lo que enciende mi pequeña bombilla imaginaria y hace que en mi cabeza comiencen a encajar todos esos engranajes que hacen posible un sinfín de fantasías, sinsentidos y demás locuras. Es eso, la reutilización de esa madera anteriormente ya usada , que en un pasado formó parte de puertas con más años que Matusalén y mil y una historias por contar. Quizás ese trozo de madera insignificante, que no nos dice nada, que no parece tener nada de especial, que está ahí formando parte de una composición que ahora unos cuantos llaman arte, anteriormente formaba parte de una inmensa y majestuosa puerta de la morada de algún importante militar franquista; o una pequeña puerta que llevaba al sótano encubierto de alguna casa judía donde se reunían a rezar de forma clandestina los judíos en época de los Reyes Católicos antes de ser expulsados de la Península; o puestos a imaginar, la puerta que conducía a un pasadizo secreto que ocultaba misterios un tanto tenebrosos... ¿Quién sabe la cantidad de “testigos mudos”, como bien dice Florentino, de los que habrá sido participe ese trozo de madera? ¿Y esa silla? ¿Qué me decís de esa pequeña silla típica de pupitre de escuela, que utiliza Florentino en alguna de sus composiciones? Quién sabe cuántas posaderas habrán pasado por esa brillante y pulida superficie? Quizás por ahí pasó el trasero más prieto y deseado por todos los chicos del instituto; o era la silla del castigado, esa que permanecía al final de la clase y su uso era expresamente para marginar a ese pequeño revoltoso que no cesaba en sus diabluras. Y como estas un sinfín de imaginarias, porqué no, posibles historias cotidianas.


No se a vosotros pero a mi que a partir de una pequeña obra de arte como puede ser Cada día me parezco más a Mortadelo o La casa desolada, L.M.E. se nos habrá un inmenso abanico de posibilidades que poder imaginar, que poder divagar, que poder contemplar con otros ojos, los ojos de un soñador me parece algo fascinante. Y es esto lo que ha conseguido causar en mi Florentino, me ha abierto la mente a otros mundos me ha dejado fantasear, me ha dejado soñar con su obra sin tener que ceñirme a un único significado y eso es lo que más le honra.