Humberto Ribes
En la recién estrenada galería Bacelos se presenta Jorge Barbi con su última exposición. Difícil de encasillar, como gran parte de su obra, entre las tendencias y los estilos del arte español. Jorge es un artista que se caracteriza por ser un muy buen observador, que juega al despiste con el binomio arte y naturaleza. Y digo esto porque en alguna de las obras que he podido observar de esta muestra, resulta complejo diferenciar lo que es pura naturaleza con lo que perfectamente podría pasar inadvertido como una obra de arte del artista.
Me quedo con la reflexión general de que gran parte del conjunto de las obras que alberga la exposición surgen desde cierto aspecto del azar, como si fueran algo del destino. Desde las composiciones de Paso previo donde podemos observar los distintos utensilios que le han llevado a crear la totalidad de sus obras o que meramente le han sido útiles a lo largo de su vida y que ha ido recogiendo y atesorando para más tarde reunirlos y fotografiarlos. Algo que me hace pensar y me acerca más al artista ya que soy alguien al que le cuesta desprenderse de las cosas que han tenido cierta utilidad o que han pasado por mis manos. Hasta tal punto que rara vez no me invade la duda de saber si volverán a serme útiles en el futuro o ya tuvieron su momento, y ahora toca deshacerse de ellas (las cosas ya usadas) o simplemente reemplazarlas.
También me hace recapacitar el sentido de su obra Productos del azar. Algo que me pregunto muy a menudo cuando observo ciertas peculiaridades que pueden, en un primer momento, parecer anómalas, que resultan complicadas entrever y que no logro averiguar si son solo un espejismo, algo imaginario o hay más gente que puede llegar a advertir lo mismo que yo. Productos del azar parece responder a mi inquietud. Lo que aparentemente da la sensación de ser una simple "cagada" de pájaro seca sobre una piedra, Barbi consigue hacer partícipe al espectador de lo que parece la figura de dos personas. Lo que pueden parecer una simples nubes, pueden llegar a asemejarse a una pequeña bandada de pájaros que sobrevuelan el cielo. Y es a eso a lo que me refiero cuando me pregunto si soy solo yo o hay más gente que puede ver este tipo de fenómenos ocultos, en muchas ocasiones, entre la naturaleza. Fenómenos que me hacen recapacitar sobre lo que nuestro ojo es capaz de advertir en ocasiones y en otras se queda simplemente en lo superficial sin poder ir más allá de lo que meramente parecen ser un par de nubes o un simple excremento seco de pájaro. A mi parecer Barbi trata de decirnos que no solo nosotros vemos esas cosas. Todos podemos, haciendo un profundo ejercicio de observación, ser conscientes de estos fenómenos que ocurren a nuestro alrededor día a día.
En definitiva, creo que Barbi nos da una buena definición de lo que es ser un artista. Según lo veo yo, artista es aquel que es capaz de, tomando lo que tiene a su alrededor, configurarlo de cierta manera, manipularlo y mostrárselo al resto del mundo como una obra de arte. Y es que de eso se trata no hace falta ser un erudito para darse cuenta de que vivimos rodeados de auténticas obras de arte pero para ello tenemos que observarlas, que prestarles atención, detenidamente. Algo que no es factible en la sociedad de hoy en día que vive en el mundo de las prisas y en el de "no tengo tiempo".
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