Crítica sobre la exposición de Jose Ramón Amondarain, Galería Max Estrella.
Casi siempre me ha costado entender el arte contemporáneo solo por el hecho tan básico de que la base de este arte es la subjetividad y que dependiendo de los ojos, la situación y los pensamientos de casa persona, se puede entender una obra de una forma u otra y puede transmitir emociones y pensamientos totalmente diferentes a lo que el autor realmente quiere expresar.
Cuando entré a la galería Max Estrella donde se encuentra la exposición de José R. Amondarain, artista de San Sebastián, me sentí tan cómoda al ver ese espacio tan limpio, blanco y cómodo, que aunque muchas veces esta situación recuerde a la idea de un hospital, a mi me dio la sensación de tranquilidad y proporción respecto a la obra de este artista ya que trasmite la idea de simetría y obsesión por la pulcritud.
Lo primero que se nos presenta es un pasillo decorado con cuadros a los dos lados, estos cuadros tienen una fotografía de caracoles de mar y moluscos y en el marco escrito a mano nombres de artista, me imagino que esta relación que muestra José Amondarain es como el ve y siente a estos artistas y sus obras. Personalmente sentí curiosidad por dos diapositivas como la del artista K. Grosse, que me recordó sin pensarlo a un mundo mágico, por sus colores, de ninfas, hadas.. que aunque parece una idea estúpida e inmadura, siempre he sentido curiosidad por estos seres ya que demuestra la inocencia de mis pensamientos, la inocencia que aunque vaya creciendo y madurando como persona, no quiero perder. También me fijé en Kiefer y me produjo una sensación que me traslado a la época en la que estaba en cuarto de la E.S.O y leímos para un trabajo de clase un fragmento del libro "La Metamorfosis" de Kafka, donde describe la sensación que el personaje esta experimentado al mirarse el abdomen y ver que se esta transformando en un insecto, sentí un cosquilleo por todo el cuerpo al leer esto y mientras veía la diapositiva del artista, lo reviví.
Después de ver estas diapositivas, entré a un cuarto donde se encontraba una escultura con forma de columna pequeña donde en la parte superior se reflejaba la misma imagen que estaba pintada en un cuadro de una dimensión muy grande, la imagen que vi fue la misma que se ve al mirar por un microscopio y que justo el artista hubiera hecho una fotografía para captar ese momento, ese movimiento de bacterias.
La última habitación que había estaba formada por varios elementos desde pintura, escultura, y fotografía, la cual me gustó mucho, ya que a pesar de no darle un significado a la frase que acompañaba la fotografía, me recordó los primeros momentos de Internet, ese movimiento llamado "Cyber" y a esa década de los años 90 donde todo empezaba a ser tan descarado.
También vi unos cuadros esculpidos en mármol blanco con frases y el nombre del autor de ellas, pero lo que realmente me llamó la atención de esta ultima habitación fue el cuadro de pintura situado al fondo, donde la imagen que vi fue un proceso de una figura metálica o electrónica que se esta derritiendo lentamente y sentí un escalofrío ya que tengo la idea de que poco a poco la tecnología nos va a consumir hasta tal punto que el ser humano no tendrá ninguna función y seremos dominados por maquinas, no estoy en contra de la tecnología ya que vivimos en un mundo tan globalizado que muchas veces nos facilita la vida, pero deberíamos poner cierto limite a estas funciones que el ser humano esta perdiendo y estamos atribuyendo a la tecnología.
No sé si lo que yo sentí al ver las obras de este artista es lo que él quería trasmitir al espectador, pero como he dicho arriba.. Esto es arte contemporáneo y la individualidad y subjetividad es la base.
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