domingo, 3 de noviembre de 2013


     FLORENTINO DÍAZ

Los artistas de hoy día, encuentra de innumerables formas el sentido del arte y que muchas veces es muy difícil o resulta imposible de entender. Este es un caso en el cual se puede entender difícilmente aunque tiene cierto significado.
“CASA DESOLADA” nos ofrece un paseo por  un mundo lleno de ironía y crítica el cual no llegamos a darnos cuenta pero que poco a poco nos va afectando de forma continua.
Para realizar estas muestras de su obra hizo uso de años silenciosos  con esporádicas apariciones y alejado de todo ruido, se podría decir que fue un hombre solitario. De esta forma presentó su obra más reciente donde encontramos ironía y rotundidad. El tema que domina esta exposición es “la casa” y su situación de hoy día.

La galería Artasté de la calle Monte Esguinza,8,nos introduce en lo más profundo de esa reflexión de la manera más superficial por lo que lo más probable es que el artista haya querido que el propio espectador descubra el significado de esta sinuosa exposición.

Nada más entrar se halla junto a la puerta esculturas de madera que representan una casa con personas dentro, aunque estas estén construidas de la forma más desastrosa. 








También se puede observar esculturas de lo más peculiar como la de metal del principio o las de cuero de la última sala.
  

 Lo más llamativo de la exposición son los cuadros que se sitúan a lo largo de un  pasillo dando acceso a la últinma obra de toda la exposición. En ellos se refleja de la forma más original el tema principal que lleva a exponer todas estas obras.

  
Desde una perspectiva más general el conjunto de estas obras se centra en una comparación de años anteriores con los de la actualidad.
Esto es, en el caso de los cuadros que remontan a los años 50 representando a personajes de los antiguos tebeos aunque así como las maquetas nos muestran por un lado  el hecho de que cuanto más avanzamos más difícil se nos hace vivir incluso en nuestra propia casa, por otro nos envía un mensaje sobre cómo cuidar el medio ambiente. Florentino Díaz ha sabido plasmar escasamente ambos mensajes de la forma más sencilla reciclando madera de puertas rotas o usando grapas para realizar los cuadros que allí se presentan.

Desde un aspecto externo, el hecho de que se encuentre en un lugar meramente oculto dentro de un edificio no es que se considere como algo por lo que merezca visitarse y más aún si nadie lo conoce puesto que no había más de una persona.
El “arte” de hoy día no es tan apreciado como el verdadero arte de épocas anteriores a causa de que no se busca un verdadero significado sino tan sólo mostrar una obra que se muestre al público y que este no lo entienda con un  fin que resulta imposible de encontrar desde el punto de vista del espectador.


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