Aïda Becerra Alonso
Después de callejear un poco y te encuentras en medio de la
calle un piso bajo con un letrero en el que pone ‘Galería Astarté’, tu vas y llamas
al portero como si fueses a la casa de alguien y para la sorpresa de casi todo
el mundo que habrá entrado, dentro de una casa se encontró unas cuantas más,
pero de un tamaño un poco más pequeño de lo normal y de lo esperado, y sólo eso
ya fue motivo de que tu curiosidad aumente por buscarle el motivo o la
coherencia a dichas casas.
En la primera sala también había un montón de mini maquetas
de lo que parecían ser casas, con mesas y sillas un poco grandes para la
habitación que parecen tener a su alrededor, la idea era curiosa pero no le
encontré razón de ser a que los muebles fueran casi más grandes que la sala
construida en sí, porque una mesa y una silla podía llenar felizmente todo el
espacio sugerido que había. En una de las paredes de la misma sala había tres
camisas abrochadas y tres pantalones, unidos, creando tres conjuntos entre sí,
superpuesto a cada conjunto en uno no había nada, en otro había tres letras
‘LME’ hechas con barras o trozos de metal y el último de ellos aparecía lo que
a mí me parecía que era el mapa de la península ibérica, pero sólo la península,
hecho también con trozos de metal, no lo relacioné con nada, no me sugerían
nada, no les encontré sentido a aquellos trajes con los trozos de metal encima.
Y por último me quedé un pensando un poco en que me había equivocado de sala o
de galería o de calle, porque no me creía que hubiera esos ‘santuarios’ como
Florentino los llama en su exposición, yo ahí solo se veían un montón de
‘marcos de puertas’ de diferentes tamaños unidos los unos a otros hechos de
metal en medio de una habitación relativamente amplia, no conseguí encontrar
más significado que ese.
Cuando salías al pasillo para ir a la siguiente sala te
acompañaban en el recorrido unos cuadros colgados con alfileres a la pared que
estaban llenos de grapas, eran todos imágenes de salones o habitaciones con
sofás y sillas y todas tenían un montón de grapas, o en el suelo o en el techo
o en el sofá o donde pillase el artista, me pareció muy original la idea de las
grapas, en vez de pitar o rellenar con cualquier otra cosa se le ocurrió poner
grapas, lo curioso es que en todas ellas aparecía la silueta de un personaje
con diferentes expresiones faciales en cada uno, a mi sinceramente me dio un
poco de miedo ir por aquel pasillo.
Cuando entré en la sala a la que me dirigía me encontré con
más composiciones parecidas a las casas de antes con madera reciclada pero esta
vez a parte de salones volví a ver la cara del personaje de antes y algunas
letras y palabras que compartía sofá con el resto de sus composiciones, intenté
buscar frases pero aquello era bastante complicado porque no había encales,
eran sólo conceptos.
Debe ser por la ignorancia que tengo hacia el mundo y por lo
poco que me molesto en que eso cambie un poco, pero yo en ésta exposición solo
he visto construcciones con trozos de madera que pueden sugerir casas o
personajes de cómic que intuyo que está hecho así para hacer algún tipo de
crítica o algo, pero yo como ignorante no he visto más que astillas
conglomeradas formando esculturas abstractas.
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