Nos encontramos ante “Señales de Humo”, una exposición de
Jorge Barbi (La Guardia, Pontevedra 1950). El cual expone por tercera vez sus
obras de arte en la calle Doctor Furquet de Madrid, esta vez en la recién
estrenada Galería Bacelos.
A primera vista nos encontramos con impresiones digitales de
objetos cotidianos, herramientas, artilugios que parecen haber sido olvidados
durante mucho tiempo en un desván, o incluso palos y piedras. Me refiero, por
ejemplo a “Señales de humo. Descartes” donde aparecen algunos de estos
artilugios y objetos ordenados vertical y horizontalmente, que aparecen
anteriormente en forma de boceto en “Humo”. Parecen ser los elementos que el
artista iba a utilizar en sus posteriores obras, es decir, los pasos previos,
los restos descartados, de lo que todavía no era la obra de arte. Lo podemos
ver también en “Paso Previo”, tres fotografías con distintos elementos:
hierros, cabacos y objetos varios, todo ello dispuesto en un fondo negro.
Siguiendo con esta temática de objetos extraños, me llamó la atención “Señales
de Humo. Gruta”. En esta obra la composición de objetos estaba escondida dentro
de una cueva y al final de ella se veía la luz. Lo que esto me transmitió, es
tal vez una evocación a nuestro origen, al origen de nuestros antepasados, de
como con cualquier cosa podían trabajar
y fabricar objetos útiles, o pintar dentro de las cuevas y rocas.
Paseando por la pequeña estancia, podemos observar también
tres conjuntos de 47 fotografías cada uno, que a simple vista parecen tener en
común la misma temática. Pero a medida que los vas observando más
cautelosamente, te das cuenta de que cada uno tiene un mensaje propio. “Producto del azar” tiene elementos que
tienen que ver más con lo que ha creado y crea la naturaleza: nubes en el cielo
que parecen la suave marea del océano, un tomate que se asemeja a la cara de un
hombre con una nariz muy grande, o excrementos de gaviota que dan forma a
cuerpos de seres humanos. En cambio, en “Producto de la necesidad” aparecen
manifestaciones creadas por el hombre, en su mayoría refugios y cabañas hechas
con palos y piedras, caminos y montañas… Y en la última composición, “Producto
del juego” parece haber una mezcla de fotografías entre la temática de las dos
anteriores. En conjunto las tres obras transmiten, tal vez, esa vuelta a las
costumbres y construcciones antiguas, y de cómo poco a poco hemos ido
evolucionando, creando nuevas y mejores cosas.
El título de la exposición nos hace reflexionar sobre como
el arte contemporáneo al igual que la vida y el humo, se disipa. Porque está en
continuo cambio y antes de que nos demos cuenta o nos paremos a pensar sobre
ello, se habrá desvanecido. Lo que hacemos y vivimos tarde o temprano se olvida,
desaparece. Jorge Barbi, una vez más nos ha presentado una gran obra de arte
dividida en dos partes: los pasos previos de lo que sería después esta obra de
arte; y por otro lado un trabajo que ha comenzado y espera continuar, los
conjuntos de fotografías que nos han mostrado como con el paso del tiempo, por
el azar y sin prisa, se han ido formando objetos creados por fenómenos de la
naturaleza fusionados con el mundo humano.
Por Marta Palomares.
No hay comentarios:
Publicar un comentario