lunes, 11 de noviembre de 2013

Ladrones con corbata.

No hace mucho visité la galería de arte contemporáneo “Astarté” a fin de visitar la nueva exposición de Florentino Díaz. Un artista que a pesar de llevar un tiempo en silencio tiene una larga trayectoria, y que vuelve a hacer gala de su humor y su ácida ironía a través de los cuales critica los males de la sociedad actual.
El nombre de esta exposición es  “La casa desolada”. A través de ella podemos ver el descontento que sufre el artista hacia el Estado y la sociedad española en general aunque todo ello bajo la comicidad que le caracteriza. El tema central es de denuncia social, como ya hemos mencionado, tema con el que a raíz de esta infatigable crisis por la que pasa el país hace que te sientas identificado, ya que se ha convertido en uno de los principales problemas de la sociedad española. La muestra de estos pensamientos la refleja en todas las esculturas de madera de la exposición, en las pinturas e incluso en los propios títulos de las obras podemos apreciar la disconformidad del autor. En la exposición entre otras cosas vi pequeñas casitas, quizá de ahí venga la idea de exponer en un galería que pareciese una especie da casa privada a la cual tienes incluso que llamar al timbre para entrar, esto puede ser una metáfora que ha utilizado el propio artista al elegir ese lugar para su obra. Están hechas de madera pero de trozos sacados de caja de fruta una idea que me gusta, ya que es material reciclado lo cual es algo muy bueno y también me hace plantearme una cosa hasta qué punto estaríamos dispuestos a llevar el arte, es decir, ¿podríamos considerar arte cualquier cosa que encontrásemos en la calle sin más? ¿O simplemente estemos ante una nueva forma de entender el arte bajo el mundo del reciclado? Además de plantearme estas cuestiones también la débil estructura de estas construcciones me hacen ver que no llevan consigo una gran carga de crítica. Dejando las reflexiones aparte a cerca de sus obras en madera, observamos otras casas que nos resultan divertidas debido a la disparidad de los elementos que la forman y al surrealismo que las caracteriza, el autor consigue sacarnos una pequeña sonrisa a pesar de estar observando la amarga crítica social de la que se vale el artista en la exposición. Esta serie de casas son denominadas “casa moralizantes”, por todo el contenido significativo que acogen.
Aunque no hace referencia explícita de los temas que está denunciando, el espectador consigue sacar en todo momento rasgos y similitudes con la actualidad, de forma que se siente involucrado en cierto modo, por ejemplo la silueta de un hombre trajeado con un maletín, idea que en nuestra mente nos remite rápidamente a la idea de la clase dirigente como auténticos ladrones con corbata.
Hace continuas alusiones a la situación social de España, una España cada vez más rota, esta idea la vemos representada en la maqueta que hace de un mapa del país en otra de las salas, en la que vemos un país fragmentado, un país que ha perdido su unidad debido a las desavenencias económicas. En esta parte de la exposición el artista nos deja tres iniciales misteriosas LME,  de las cuales no he sido capaz de sacar su significado aun, es algo que solo él sabe.

En esta muestra del artista podemos ver su creatividad al ver una serie de fotografías con grapas por ejemplo, una idea que consideraría original. Por lo que podríamos concluir diciendo que Florentino Díaz nos muestra una realidad cercana y cada vez más desoladora, de forma humorística consiguiendo romper en parte con la seriedad del tema al que somete sus obras.

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