Aïda Becerra Alonso
¿Me pregunto qué pasaría si mi habitación estuviese colocada
igual que los objetos que Jorge Barbi fotografía? En el fondo se que nunca lo
sabré porque mi manera de colocar las cosas de mi cuarto es un tanto peculiar,
al igual que la disposición de todos los objetos y las fotos de la exposición.
Apareces en una sala con las paredes completamente blancas y puedes ver a la
izquierda un montón de fotografía de diferentes tamaños metidas en unos
rectángulos perfectos y a la derecha imágenes más grandes con un montón de
objetos dentro ‘mal colocados’. Hay personas que pueden encontrar cierto orden
en algo que a simple vista está completamente desordenado, parece que suena a
chiste pero es verdad.
Empezando por lo primero que ves a la derecha hay dos
composiciones, la primera formada por tres cuadros de forma cuadrada con el
fondo negro y un montón enorme de objetos en el medio, cada cuadro con objetos
todos del mismo tono, la verdad es que me pareció precioso pero no sería capaz
de enumerar los factores, era simplemente abstracto, me pareció fascinante que
alguien pudiera ver belleza o considerar bonito un montón de objetos parecidos
amontonados sobre un fondo negro de la misma manera como lo había hecho yo tantas
veces antes y todo el mundo me había considerado ‘loca’. Me pasaba la vida
haciendo fotos muy parecidas a las que vi aquel día y cuando me las encontré
fue como si alguien me entendiera por primera vez. La segunda composición
constaba de dos fotografías, más grandes que las tres anteriores y eran rectangulares,
había también un montón de objetos pero esta vez no estaban amontonados
azarosamente como aparentaban estarlo en las de antes, estaban colocados para
que se pudieran distinguir los unos de los otros, no conseguí saber lo que
quería que viera porque por más que miré apenas v relación entre unos objetos y
otros, pero por lo visto para Barbi sí que tiene sentido.
En las tres composiciones restantes, aunque tienen distinto
título y las intenciones de las
fotografías fueron diferentes en cada una de las tres, me parecieron muy
parecidas, tanto, que hasta cuando las vi por segunda vez ya no sabía que
fotografía había en cada composición, era demasiado abstracto para mi mente,
había alguna que me resulto muy curiosa o incluso me gustó, pero eran muchas
como para fijarse en todas y después recordarlas. Hasta que caí en la cuenta de
que estaban todas juntas y en forma de rectángulo para simular que el conjunto
de todas ellas era el que formaba una sola fotografía y que había que mirarlas
todas como un conjunto y no intentando entenderlas cada una por separado y
aunque me costó lo mío mirarlas de ese modo en el fondo era cómo todo el
batiburrillo de fotos tenía algo más de sentido, la verdad es que me resultó hasta
divertido el juego que hizo con ellas y que hubiese que dar un paso a tras para
entenderlo.
No importa que fuese una exposición chiquitita, en
comparación con las otras, porque cuando logras entender lo que el artista
quiere que entiendas es casi más grande que ninguna, es la satisfacción de
haber llegado a mirar donde él ha querido que mirases y haber visto las cosas
desde donde él antes las había mirado. Se ha molestado en darle la vuelta a un
trozo de mundo y después de verlo él nos lo ha traído a nosotros para que también
podamos verlo, es una pena que haya gente que eso no sepa verlo.
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