Crítica de la exposición “Seda de Caballo” de Manuel Vilariño por Gabriel Izquierdo
El arte “macabro” animal de la Tabacalera
Cualquier persona a la que le guste el arte, disfruta siempre pensando en qué se va a encontrar o qué va a ver cuando acude a una exposición artística. En esta exposición, nada mas entrar te sitúas en un gran espacio oscuro. Tan solo iluminado por un único foco y la proyección de unas calaveras siniestras en una pantalla con el sonido del canto de las ballenas de fondo que asemejan los llantos y los desesperos de un moribundo con un suave olor a cúrcuma en el ambiente.
En esta
exposición titulada “Seda de caballo” el artista Manuel Vilariño poeta y
fotógrafo, ofrece en su obra artística al espectador el concepto de la muerte y
le invita a reflexionar sobre ella sobre ella como un suceso inevitable en la
vida (todo lo que nace tiene que morir). Las obras que expone en la tabacalera
tienen relación con los animales, el bosque y las montañas. El trabajo que
realiza este artista requiere de una infinita paciencia para localizar y
encontrar aquello que le llama y capta su
atención para plasmarlo después en sus fotos.
De sus
fotografías expuestas en esta galería nos encontramos con tres series: pájaros, cabezas y sueños y el bestiario. En
los pájaros fotografiados el autor transmite su mirada espiritual y
contemplativa, esto lo capta el espectador que observa los fríos ojos de estas
aves disecadas llenas de inexpresividad transmitiendo un sentimiento de pena y
tristeza por parte de esos pobres animales estableciendo una relación con el
mito de la gorgona que petrificaba con su mirada siniestra. En su colección de
fotografías cabezas y sueños, el autor relaciona el concreto de “vida” y
“muerte”, es decir, la conexión que tienen los seres humanos con esos dos
factores. Fotografía unas calaveras colocadas estratégicamente con otros
elementos de la naturaleza vegetal y animal que nos señalan la vida y muerte
constantemente. Desde mi punto de vista nos hacemos una pregunta reflexiva ¿Qué
pensamos antes de morir?. Vilariño refleja esa misma pregunta, las calaveras
reflejan la muerte y la vida lo que se encuentra alrededor.
Y
llegamos a la tercera y ultima serie de Vilariño, el bestiario, en el que
aparecen animales disecados y herramientas sobre un fondo neutro. Mi impresión
al contemplar estas fotografías es que las herramientas siguen transmitiendo el
mismo mensaje: vida y muerte ya que cualquiera de esas herramientas me sugieren
vida por que se trabajan con ellas en el
campo la construcción.. y a su vez pueden causar la muerte de esos seres que
aparecen junto a ellas.
Dejando
ya a un lado las obras fotográficas en blanco y negro, pasamos a su obra
“Paraíso fragmentado” que a mí me causó una gran expectación debido a las
dimensiones de la obra, en la que mezcla todas sus experiencias en fotografía, su viaje por la India y su
pasión por los animales. Realiza una recogida de cada espécimen y lo deposita
en un nicho de cúrcuma con amor y cariño dando una explosión de color a la
composición. Esto te hace reflexionar sobre como los animales también pueden
ser enterrados al igual que los seres humanos.
Más
adelante se encuentra la seda de caballo (título de la exposición), poemas proyectados en la pared de su libro
“Ruinas al despertar” en las que el espectador puede deleitarse con la poesía
vilariñista mientras ve la exposición y fotos de las montañas gallegas de
belleza excepcional y a su vez al ser en
blanco y negro transforman la belleza natural del paisaje en una fría imagen de
soledad y vacío.
Para
concluir mi primera visita a este artista diría que su obra me ha sorprendido
por ver como se puede crear arte atraves de la muerte.
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