miércoles, 25 de septiembre de 2013

La sensibilidad de lo irracional



La sensibilidad de lo irracional

Crítica de la exposición “Seda de Caballo” de Manuel Vilariño  por Virginia Merchán Suita

La muerte y su silencio están presentes en la obra de Manuel Vilariño. La muerte nos atrapa, y es inútil huir de ella. Cada obra presentada por el artista nos introduce un paso más en el mundo natural del que procede, su unión con la naturaleza hace que podamos percibir como la muerte es una entidad que insufla vida, que nos amenaza y que al mismo tiempo nos calma y sensibiliza. La mirada de la Gorgona forma la perplejidad antropomórfica de la muerte, la cual nos hace inmortales por la petrificación que nos causa una sola mirada. Desde mi perspectiva crítica, esta petrificación simboliza la calma, lo sensible, pero al mismo tiempo la amenaza de la muerte, es la inmortalidad de lo mortal, la traición. La Gorgona es la figura principal de esta exposición. La invitación al mundo de ultratumba y el recorrido al pasaje natural, lo simbólico forma parte de lo práctico, Siendo la muerte la cara más ostensible de la moneda, no por ello se ocultará la otra cara no menos importante, la vida. La vida es el nacimiento y por tanto la existencia, al igual que la naturaleza goza de sus aves, representando la libertad, la realidad que pronto desaparecerá y se convertirá en la nada, esa nada de silencio y muerte que aún no conocemos.

La huella de la vida es todo lo que queda una vez muerto, lo podemos apreciar a través del sonido sordo de las ballenas, del olor de la cúrcuma, de los animales muertos oprimidos por las cuerdas para soltar los últimos restos de vida… La opresión del ser humano a la libertad, es relevante en este tema, ya que los conceptos vida y muerte se unen para formar uno solo, el silencio de la libertad. Esto es permanente, las huellas dejadas por el ser humano en un ámbito de opresión. Pero en realidad es la muerte la que nos oprime, la irracionalidad misma de que una vez muertos somos oprimidos a la libertad de la que anteriormente disfrutábamos y solo queda el olor, las voces y las reivindicaciones a la libertad, de la que ya no disponemos.

          Según Aristóteles  «por la admiración comenzaron los hombres a filosofar en un principio    y siguen ahora filosofando» (Metafísica)

 La admiración de la naturaleza y la incertidumbre de la misma forman una barrera que no nos permite comunicarnos del todo con el medio. La intención de Manuel Vilariño es la admiración de la naturaleza, la contemplación, la mirada, cosa que nos es proporcionada por la misma naturaleza, pero es como la serpiente que se muerde la cola, nos da la libertad y nos la arrebata. Nuestra forma de expresión la introducimos en la naturaleza y gozamos de ello, pero su disfrute no es íntegro, puesto que hay algo que nos impide ser libres. Aludiendo a la opresión nombrada anteriormente, la existencia quiere, pero esta oprimida y cuando muere, lo hace por haber sido traicionada. El individuo está atrapado por la mirada de la Gorgona, que ha penetrado en sus ojos y ha provocado su muerte, la muerte que se ha convertido en un ente, y nos ha oprimido hasta la saciedad para llevarse nuestra libertad.

El miedo a la muerte, la expresión de la mirada de Vilariño, y su obra, es la conclusión de mi análisis crítico, donde La mirada de la Gorgona forma la supresión de la libertad. La obra está muy influenciada por la muerte de su mujer, y esto explica la presencia de la admiración, la reflexión y la soledad.

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