Macarena Ramos Valenzuela
Crítica de la exposición de Manuel Vilariño.
Crítica de la exposición de Manuel Vilariño.
Miedo, desorientación. Eso fue lo primero que pasó por
mi mente nada más atravesar la puerta de Tabacalera y encontrarme de frente con
la obra que daba inicio a la exposición. Mi vista se desviaba una y otra vez a
la tabla representada en la pantalla (de la cual mi primera impresión fue que
era de tres en raya) y al pequeño montículo de lo que yo al principio pensé que
era arena.
Una vez explicado de lo que se trataba, la tabla africana sobre la que se realizaban rituales, acompañado del montículo de "kurkuma", me permitieron realizar una primera idea del trasfondo de la exposición. Ésta se me presentaba como dos ideas enfrentadas: Vida y Muerte.
Mi profesor ofrece un dato para mí significativo en esa oposición vida-muerte, y es que si la tabla africana podría ser un presagio de muerte, la especia de la "kurkuma" es utilizada para prevención del cáncer. Por tanto, ofrece una esperanza de vida, a parte de ser un homenaje a la mujer de Vilariño, fallecida hace unos años a causa de la enfermedad citada.
Una vez explicado de lo que se trataba, la tabla africana sobre la que se realizaban rituales, acompañado del montículo de "kurkuma", me permitieron realizar una primera idea del trasfondo de la exposición. Ésta se me presentaba como dos ideas enfrentadas: Vida y Muerte.
Mi profesor ofrece un dato para mí significativo en esa oposición vida-muerte, y es que si la tabla africana podría ser un presagio de muerte, la especia de la "kurkuma" es utilizada para prevención del cáncer. Por tanto, ofrece una esperanza de vida, a parte de ser un homenaje a la mujer de Vilariño, fallecida hace unos años a causa de la enfermedad citada.
Acompañando a la pantalla y a la especia, unos cantos
de ballena resonaban en la sala, intercaladas con unos versos en inglés de dos
poemas muy importantes para el artista: el primero, de Ezra Pound,
perteneciente a sus "Cantos":
Falling spiders and scorpions ,
give
light against falling poison,
A
wind of darkness hurls against forest
the candle flickers
is faint.
Este pequeño fragmento se compenetra con una frase de
otro autor contemporáneo a Pound, T. S. Eliot, de su obra, "Tierra
baldía", la cual me llamó bastante la atención:
These fragments I have shored
against my ruins.
Pasando por la primera estancia descubro hermosas aves
se muestran con una mirada fría, congeladora, que parecen mirar a través de mí.
Sin embargo, el descubrir que esas aves estaban muertas, disecadas, hizo que mi
impresión sobre la muerte, que te mira tan fijamente, me pusiera los pelos de
punta. En primer lugar porque la apariencia de las aves es de completa viveza,
dando la apariencia de que Vilariño las hubiera fotografiado en un momento de
distracción de las criaturas.
Más pavor me causaron las mismas aves antes representadas con tanta vida, fotografiadas en la estancia siguiente, en la obra llamada Paraíso fragmentario.
El simbolismo representado en esta obra se me tornó contradictorio. Por una parte los pájaros aparecían muertos sobre un lecho de especias, entre las que se encontraban el pimentón o la "kurkuma" antes dicha. De rojo intenso, unas cintas rodeaban sus cuerpos, que se ofrecen como una esperanza de vida tras la muerte, como se creía en las antiguas tradiciones.
Más pavor me causaron las mismas aves antes representadas con tanta vida, fotografiadas en la estancia siguiente, en la obra llamada Paraíso fragmentario.
El simbolismo representado en esta obra se me tornó contradictorio. Por una parte los pájaros aparecían muertos sobre un lecho de especias, entre las que se encontraban el pimentón o la "kurkuma" antes dicha. De rojo intenso, unas cintas rodeaban sus cuerpos, que se ofrecen como una esperanza de vida tras la muerte, como se creía en las antiguas tradiciones.
Sin embargo, mi visión de esas imágenes era la de un
aprisionamiento por parte de la muerte. El ver a las aves atadas con fuerza con
aquel hilo rojo me hizo pensar que precisamente no puedes huir de la muerte,
estás atado, es tu destino. Ergo, si no puedes huir de la muerte, ¿es posible
la esperanza de resurrección?
Las especias sobre las que estaban posadas tenían una
connotación de vida, pero las cenizas son polvo, y las aves están muertas. En
palabras del Génesis, "polvo eres y en polvo te convertirás".
Por otra parte, y para añadir un poco más de sentido
crítico a la exposición, en las fotografías de las Montañas negras, he de decir que no entendí exactamente lo que el
artista quería decir. Mi impresión fue que al pensar en la montaña, la vemos
como sombría, majestuosa.
En resumen, la obra de Manuel Vilariño consiguió
sorprenderme así como la originalidad a la hora de realizar su trabajo, y su
forma de ser tan enigmática y misteriosa, que parece ser requisito para
cualquier artista.
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