“UNA MIRADA AL ABISMO” EXPOSICIÓN MANUEL VILARIÑO
María González W.
La exposición que se nos presenta en lo que era la antigua tabacalera, hoy en día sala de exposiciones conocida como Tabacalera Espacio promoción del arte, corresponde a Manuel Vilariño, poeta y fotógrafo gallego, tiene como título “Seda de caballo” y está comisariada por Fernando Castro Flórez.
En esta exposición Vilariño nos quiere hacer un resumen de lo que ha significado su vida desde 1981 hasta hoy. Se recoge toda la trayectoria de este artista orgulloso y ferviente defensor de su tierra gallega, que ganó el premio Nacional de fotografía en 2007. Manuel Vilariño estudió biología, pero acabó encaminando su carrera profesional a lo que más le apasionaba: la fotografía y la poesía.
Con su pasado y también el hoy presente, Vilariño quiere adentrar al espectador en ese territorio que ha vivido, ha creado y ha hecho suyo a través de las diferentes temáticas que nos plantea. Una mezcla de imágenes, sonidos y poesía que se relacionan entre sí.
La exposición está basada en cuatro núcleos:
- “Serie de los pájaros”: políptico en el que Vilariño destaca la mirada de las aves. Con ello, quiere relacionarlas con el hombre, con lo que nosotros o ellos podríamos estar pensando, para así sentirnos identificados ya sea a través de la melancolía, la tristeza, o la admiración. Claro ejemplo de ello lo podemos ver también a través de la mirada de un perro.
- “Cabezas/Sueños”: vemos las imágenes de unos cráneos. Estos están vinculados al final de la mirada del ser humano, a la muerte. Representan la visión de que nos acabamos convirtiendo en nada.
- “El bestiario”, conocido como catálogo de los animales. En él, Vilariño ha querido relacionar a los animales con las herramientas, de manera que los primeros representan lo vivo y las segundas lo inerte.
- “Ruinas al despertar”, título del libro de poemas que escribió en gallego. Esos versos aparecerán en sus obras fotográficas y son lo que le inspirarán para llevarlo a su realidad.
Por otro lado, este artista ha querido destacar las piezas en color en una composición que toma como nombre “Paraíso fragmentado”. En esta obra se observa a las aves yacientes sobre un lecho de especias como la cúrcuma, cacao, o pimentón que hace que resalten en el color y sea una excitación visual para el que contempla estas fragmentaciones.
En esta serie, Vilariño hace alusión a elementos religiosos como a la resurrección o a los escapularios, representados a través de las cintas rojas que rodean a las aves. Estos animales fueron encontrados muertos por el artista y de ahí los convirtió en elementos escultóricos.
Asimismo, también alude a la rapa de las bestias en Galicia poniendo una bola gigantesca de pelo de caballo junto a la proyección de uno de sus poemas. De ahí, es de donde coge el nombre para esta exposición “Seda de caballo”.
En las últimas salas, Vilariño se basa tanto en los paisajes como en la mar para demostrarnos qué es para él el arte: los viajes que hizo a Islandia, el recuerdo de su mujer, o los países lejanos. Las primeras fotografías nos muestran un paisaje montañoso y nublado que podría representar a la tristeza sufrida por la pérdida de ese ser querido o podríamos pensar incluso que las fotos son sacadas de una secuencia cinematográfica. Junto con estas magnificas fotografías, y para concluir dicha exposición, se proyecta también un vídeo del artista en donde Vilariño quería que le vieran en su faceta más sencilla del día a día plantando un acebo. También aparece la imagen de la aurora en una de las playas de Galicia, y el artista dando largos paseos por esa playa.
Vilariño con esta exposición lo que nos quiere transmitir es
que en realidad el hombre es
un ser efímero y marcado por la muerte, así como la relación que existe en la naturaleza
entre los seres vivos y lo inerte y silencioso. El tema protagonista en toda su obra es la muerte.
Posiblemente Vilariño la hace muy presente en toda su obra aludiendo a su mujer
ya fallecida.
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