Contenedor verde, contenedor amarillo y contenedor azul
Por Marcia Vargas
En el espacio
de la galería Astarté, Florentino Díaz presenta su exposición con el nombre “La casa desolada L.M.E.”, donde realiza una denuncia de la
situación económica en la que está sumergida el país actualmente, realizando
una sutil y delicada burla pero muy evidente de aquellos que controlan el estado
español y que cometen delitos faltando a
las obligaciones y deberes de su cargo. Unas casas
cargadas de mensajes evidentes de protesta es lo que observamos, y donde se
denuncia que hoy en día, conviven varias generaciones, en la que el día a día es
la búsqueda de trabajo, el cual es casi inexistente y encontrarlo es ya casi como
ganar el premio gordo de la lotería. Se hace una clara alusión al paro como
problema muy presente y muy concurrente en los temas de conversación de los
afectados por la crisis. Con ironía se encarga el artista de expresar aquella
sensación de impotencia, indignación que surgen de los hechos que han acontecido
en España.
Esta representación
tridimensional de la casa, el
hábitat de las familias que son el
núcleo de la propia sociedad, que se localiza en una fase depresiva sufriendo
los estragos de la crisis económica. En esta exposición Florentino Díaz hace
una reivindicación hacia las personas que controlan el país y de alguna manera
nuestras vidas. Enfado es lo que siente el artista y lo que le motiva a
elaborar este reproche que ha tomado solidez material. Como consecuencia, una sociedad estancada, en la que la supervivencia
ha pasado a ser algo prioritario, mostrando un cambio de preferencias en un antes
y después de la crisis y una incertidumbre con la que se convive, donde ya muchos
vaticinan un empeoramiento y otros guardan una mínima esperanza de salvación. Emplea la madera reciclada de las maquetas
de casas caracterizadas de una sencillez y de una geometría elemental
rectilínea. Desde luego la pobreza del material es lo primero a lo que uno
presta especial atención y de algún modo transmite una primera sensación de
rechazo. Todo el conjunto de la muestra está relacionado con lo que se quiere
expresar incluso en este caso con el material de los elementos expuestos los
cuales fueron desechados. Se utilizan diversos
elementos para la formación de las figuras, un procedimiento diversificado en
el siglo XX con la utilización de materiales considerados no artísticos, elementos
detríticos, y añadiendo
diversos objetos artificiales, como en los
denominados ready-made. No cabe duda de que el minimalismo
esta presente ya que los elementos utilizados son básicos, de formas
geométricas simples y tejidos naturales como el cuero. Un objeto encontrado reciclado de material
pobre con un retorno al valor de aquello que sobra que no se quiere y se tira,
pero que para este artista un contenedor no es el último aliento del material y
por tanto la importancia conceptual y el sentido artístico es lo que procede.
La segunda de las series que encontramos es “Santuarios, espacios para el no-habitar”,
piezas con un material de acero inoxidable y caucho, haciendo alusión a esas casas
de un material de coste más elevado en la que se hace un contraste entre
pobreza y riqueza de los lugares, esas grandes construcciones que en teoría
pertenecen al pueblo. Una diferencia social marcada por el sistema capitalista. También
es característica la construcción tal como se muestra en la serie fotográfica autorretratos, en las que se muestran
monos de trabajo con tenedores y cucharas haciendo referencia a la crisis de la
construcción, y que ha llevado a una gran parte de esta sección de la población
al paro. Este escultor y fotógrafo pone una pizca de
historia con el título de la
muestra tomada de la novela de Charles Dickens, en la que se presenta una
complicada historia de deterioro moral y decadencia social, debido al mal
funcionamiento de la justicia británica. Una relación que establece un titulo para
asimilarla con los grandes malestares de la corrupción, el paro y la precariedad que
sufre España. Asimismo pone esa condimentación histórica en algunas piezas con reproducciones de Mortadelo y Filemón, personajes de
cómic que en un momento de la historia tuvieron
mucha presencia en sus lectores aportando humor a la seriedad del momento de la
posguerra.
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