jueves, 17 de octubre de 2013

Contenedor verde, contenedor amarillo y contenedor azul


Contenedor verde, contenedor amarillo y contenedor azul
Por Marcia Vargas

En el espacio de la galería Astarté, Florentino Díaz presenta su exposición con el nombre “La casa desolada L.M.E., donde realiza una denuncia de la situación económica en la que está sumergida el país actualmente, realizando una sutil y delicada burla pero muy evidente de aquellos que controlan el estado español y que cometen delitos faltando a las obligaciones y deberes de su cargo. Unas casas cargadas de mensajes evidentes de protesta es lo que observamos, y donde se denuncia que hoy en día, conviven varias generaciones, en la que el día a día es la búsqueda de trabajo, el cual es casi inexistente y encontrarlo es ya casi como ganar el premio gordo de la lotería. Se hace una clara alusión al paro como problema muy presente y muy concurrente en los temas de conversación de los afectados por la crisis. Con ironía se encarga el artista de expresar aquella sensación de impotencia, indignación que surgen de los hechos que han acontecido en España.

Esta representación tridimensional de la casa, el hábitat de las familias  que son el núcleo de la propia sociedad, que se localiza en una fase depresiva sufriendo los estragos de la crisis económica. En esta exposición Florentino Díaz hace una reivindicación hacia las personas que controlan el país y de alguna manera nuestras vidas. Enfado es lo que siente el artista y lo que le motiva a elaborar este reproche que ha tomado solidez material. Como consecuencia, una sociedad estancada, en la que la supervivencia ha pasado a ser algo prioritario, mostrando un cambio de preferencias en un antes y después de la crisis y una incertidumbre con la que se convive, donde ya muchos vaticinan un empeoramiento y otros guardan una mínima esperanza de salvación. Emplea la madera reciclada de las maquetas de casas caracterizadas de una sencillez y de una geometría elemental rectilínea. Desde luego la pobreza del material es lo primero a lo que uno presta especial atención y de algún modo transmite una primera sensación de rechazo. Todo el conjunto de la muestra está relacionado con lo que se quiere expresar incluso en este caso con el material de los elementos expuestos los cuales fueron desechados. Se utilizan diversos elementos para la formación de las figuras, un procedimiento diversificado en el siglo XX con la utilización de materiales considerados no artísticos, elementos detríticos, y añadiendo diversos objetos artificiales, como en los denominados ready-made. No cabe duda de que el minimalismo esta presente ya que los elementos utilizados son básicos, de formas geométricas simples y tejidos naturales como el cuero. Un objeto encontrado reciclado de material pobre con un retorno al valor de aquello que sobra que no se quiere y se tira, pero que para este artista un contenedor no es el último aliento del material y por tanto la importancia conceptual y el sentido artístico es lo que procede.


La segunda de las series que encontramos es “Santuarios, espacios para el no-habitar”, piezas con un material de acero inoxidable y caucho, haciendo alusión a esas casas de un material de coste más elevado en la que se hace un contraste entre pobreza y riqueza de los lugares, esas grandes construcciones que en teoría pertenecen al pueblo. Una diferencia social marcada por el sistema capitalista. También es característica la construcción tal como se muestra en la serie fotográfica autorretratos, en las que se muestran monos de trabajo con tenedores y cucharas haciendo referencia a la crisis de la construcción, y que ha llevado a una gran parte de esta sección de la población al paro. Este escultor y fotógrafo pone una pizca de historia con el título de la muestra tomada de la novela de Charles Dickens, en la que se presenta una complicada historia de deterioro moral y decadencia social, debido al mal funcionamiento de la justicia británica. Una relación que establece un titulo para asimilarla con los grandes malestares de la corrupción, el paro y la precariedad que sufre España. Asimismo pone esa condimentación histórica en algunas piezas con reproducciones de Mortadelo y Filemón, personajes de cómic que en un momento de la  historia tuvieron mucha presencia en sus lectores aportando humor a la seriedad del momento de la posguerra.

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