martes, 22 de octubre de 2013

¿Quien quiere soplar las velas?

Crítica de Edgar Cárdenas sobre Manuel vilariño Seda de Caballo

Al entrar a la Tabacalera por primera vez, me pregunte si ese era sitio idóneo para albergar una obra de un premio Nacional de fotografía, pero solo tuve que esperar unos segundos para adentrarme en la obra y observar que la obra había elegido aquel sitio casi terrorífico. Miguel Vilariño autor de la exposición `Seda de Caballo´ nos presenta una serie de fotografías, vídeos o inclusive una bola de crines de caballo que nos llevan al espectador al mundo de los sueños y a la temida realidad, la muerte.

Al entrar te encuentras con oscuridad, miedo, temor, solo un pequeño volcán que te ilumina en ese oscuro sueño de estar muerto en una partida perdida de ajedrez. Al pasar ese pequeño trance descubres esa serie de fotografías de aves que penetran tu mirada, consiguiendo su propósito de llegar a ser tu el propio animal y mirar tu propio cuerpo al pasar, el animal es la obra de arte y el ser humano un simple animal que observa. El artista gallego juega con ese color negro penetrante de los ojos y el blanco de la mirada de un búho o una lechuza para adentrarte en el; ampliando la fotografía y sintiéndote pequeño en frente de esa inocente ave, pero la gran referencia del autor en sus obras es la muerte. Una muerte colorida, parece impensable que alguien consiga belleza en la muerte, pero Vilariño parece no tener miedo a eso que todos esperamos y a la que todos hemos querido darle un sentido, el autor gallego decide ponerle color, colores vivos a una muerte fea, parece irónico, incluso descubrir temas de sus obras como `Cabezas de los Sueños´, una serie de retratos fotográficos de calaveras huecas que te hace pensar en ¿como se puede soñar sin cabeza? volvemos a una ironía pero sigue siendo bella. Además de todo ello podemos encontrar como el autor elige una serie de fotografías que contienen velas, uno de los símbolos más representativos de la luz, que deja ver entre las tinieblas de la muerte, muy ligado a la religión pero en este caso el autor da a entender lo efímero que es la vida, un simple paso en un mundo lleno de huellas, una simple fruta que cae del árbol y muere con sus compañeras en la tierra, incluso la representación de unos limones que dan esa acidez a la vida o ese medicamento natural utilizado en la antigüedad.

No solo encontramos muerte en las obras de Vilariño, también la belleza de la vida con los paisajes fotográficos casi vivos ante el espectador, una serie de fotografías en blanco y negro que llegan a transportarte, a ser tu el que mira por el objetivo ese mar infinito que descarga sus olas contra la tierra o inclusive un vídeo de un día cualquiera del artista en su búsqueda de esa vida o de esa muerte en la naturaleza; no hay que olvidar una proyección de poemas ya que Vilariño es un artista con un gusto por la poesía y tomando referencia de grandes autores como Valente o Fernando Pessoa, construye otro tipo de arte, el arte de las letras.Por ultimo pero no menos importante el autor hace referencia a esas criaturas míticas de ciudades del norte de España decoradas con esas crines de caballo, las cuales el autor ha unido bastantes para crear otra obra que une el color con la tradición y la cultura del artista

Gracias a los comentarios que ha realizado Vilariño, creo que si consigue su propósito, aquel de impactar con esos colores vivos en un lienzo compuesto por muerte, dar un silencio casi dramático o de dar a entender ese fin que a todos nos llega y a la vez esa esperanza que todos tenemos.


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