jueves, 17 de octubre de 2013

LA BASURA DE LA ESPAÑA SENCILLA

El enfado del despechado

Álvaro Orosa Talarewitz

Con los zapatos de charol y otros de ante caminando por el asfalto rocoso empedrado de gravilla, teniéndome lo peor pues no había hecho los deberes...  Casi sentía la bronca de Don Severiano, aquel profesor que entró joven, esperanzado, pero que ahora con mostacho denso de morsa y papada de cordero vuelto, absolutamente desengañado, se dedica a la más pura y auténtica enseñanza, como aburrida amante, más parecido a la necrofilia que al sexo... Los pelos se me ponen de punta, sólo de pensarlo.

Caminando ahora con zapatillas, símbolo de mi identidad en la personalización del arte, pues no es el arte lo que importa, sino ser artista. Con la camisa de cuadros bohemia al viento como un súper héroe intelectual con gafas bien grandes, absorto en la arrogancia de la juventud y en mi genialidad recién descubierta, cuando de pronto viene Antonio Alcántara y me golpea en toda la cara. ¿Hemos vuelto a los 60? Si te gusta bien y sino también.

Me encuentro las tuberías descarnadas arrancadas de la pared, deslocalizadas como sí Duchamp en su dandismo absoluto, comportamiento canónico de una generación desarrapada, hubiese asaltado el colegio de "Santa María de Dios", con un bastón de pomo marfil elefante africano, girando en su mano y chistera rota de aire cómico, y un tanto de homeless, dándose un aire a troll dad, cambiando el sitio de la obra para decirnos: "esta es una obra de arte, pero sin pedestal, no os hagáis los listos, no siempre es todo lo mismo". Soy una tubería, soy un perchero, soy una puerta de una casa, y cuidado, casa, que no hogar. Por lo menos si esa hubiese sido la intención me habría provocado algo...

Alcántara a mi lado suspira: "me c***ago en la leche Merche, no entiendo un carajo milano, ¡joder!" Sinceramente... Tampoco yo señor Alcántara, no se porque hemos venido aquí, y francamente esto me recuerda tanto a mi infancia que asusta. Como Bill Murray en "atrapado en el tiempo" "babe...I've got you babe" eterna canción del despertador. Así me encuentro yo, descolocado en un tiempo que ya no es mío ni es ya de nadie. O como viendo una película de Bergman, que el tiempo desde que empieza hasta que acaba es lo que resulta ser eterno, años o milenios de vida que nunca recuperarás, eso si, verás algún fotógrama perdido, de carácter porno que te sorprenderá dándote entre ceja y ceja.

Lamentablemente no es el caso de Florentino Díaz, que me resulto tan aburrido y común como un pensamiento borreguista de dictadura poco meditada. Cosas raras porque sí. Tremendamente político, o lo que es lo mismo, que habla mucho sin decir absolutamente nada. Posicionados como ganado llevados al matadero, balando, creyendo saber lo que es arte, en la medida en la que uno decida considerarlo. Arte que uno espera encontrar en la parte trasera de la granja del senador Roarch de Sin City, desechado, basura, chatarra, instrumento de tortura (aunque esto último si resulto serlo). Quizás lo dicho por el crítico a veces resulta lo desechado, pero por algo mi basura es mía, y la defiendo. Cuán grande era mi deseo de que Florentino se levantase y nos mirase con desprecio y exclamase en alto "no hay nada que vosotros podáis realmente decir sobre mi o sobre mi obra", pero no lo hizo...

¿Qué quería decirme? Doy vueltas y vueltas deseando saber porque hace lo que hace, que significa ese irritante optimismo tan impropio de la era del tiempo presente. Un arte sin ninguna intención en absoluto, aburrido, técnico, el si porque si de Antonio Alcántara, de Don Severiano. Me enamore del arte y me ha roto el corazón... Como has osado mentirme... Trae de vuelta la melancolía. Aunque muchos no se atrevan a decirlo, lo único que recuerdo es mirarme las manos minuto tras minuto,esperando ver manchas reflejo del paso de varios eones que permanecí en el bostezo con el corazón roto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario