Por Tamara Cortés
Pumares.
“La casa desolada,
L.M.E.”, con este título nos introduce Florentino Díaz dentro sus
inquietudes más profundas, tales como la crítica social sobre la situación
actual de España. En sus obras plasma los grandes problemas de nuestro país,
como la crisis y la corrupción. Con madera reciclada de puertas encontradas en
la basura Florentino profundiza sobre la idea de casa. Casas desoladas, donde
el hombre no es más que una mera sombra en un espacio ya casi imposible de
habitar. Casas que no sabemos a quién pertenecen. Con esta imagen amarga de la
casa vacía Florentino intenta expresar su preocupación por la situación actual
y por los obstáculos, que van en aumento, para salir de ella. La corrupción,
los desahucios, el aumento del paro hacen cada vez más imposible la mejoría y
restauración de nuestro país. Sus obras están impregnadas de dramatismo,
destrucción, soledad y oscuridad. Sus estructuras de acero inoxidable y caucho
transmiten su visión pesimista y agria de nuestro país. La intención irónica de
su obra aparece claramente retratada en la introducción de los personajes
Mortadelo y Filemón, personajes que en su momento tuvieron mucha presencia en el ámbito social. Con el
empleo de diferentes materiales, colores y formas este artista pretende decir
sin palabras lo que siente en estos momentos de pesada incertidumbre, en los
que desgraciadamente para muchas personas la subsistencia se ha convertido en su día a día. Pequeños
pedazos de realidad están presentes en cada una de sus obras dados de una
manera sutil, sin rotundidad. Una visión de la vida en la que hay que derribar
lo viejo para construir o reconstruir cosas nuevas superando los obstáculos del
pasado. En estos momentos en los que la línea entre la comodidad de una casa
acogedora y la desesperación por no poder conservarla es tan frágil que la
única solución es un cambio con mayúsculas. Mirar hacia el futuro desde la
perspectiva de una mente abierta al cambio, como dijo Eric Hoffer: “En tiempos
de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñaran del futuro,
mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un
mundo que ya no existe”.
Florentino Díaz es una persona que ha encontrado por el
camino del arte su tabla de salvación. Ha encontrado su manera de sacar a la
luz todo lo que ve y siente convirtiéndolo en una verdadera obra de arte. Sus
obras son un grito de rabia y alivio de todas sus preocupaciones y
frustraciones. Como el mismo dijo en la exposición: “cuando empiezo a trabajar en mis obras pierdo la noción del tiempo,
tengo la idea en mi cabeza y solo pienso en sacarla fuera”. Una manera de
desahogarse y a la vez de transmitir mediante la escultura los problemas que
sufre nuestro país. El verdadero artista es aquel que es capaz de sacar lo que
tiene dentro de una manera clara, sin tener que ser evidente. Que haga llegar
al espectador esa sensación de empatía hacia su obra, que sea capaz de ponerse
en el lugar de la obra y en el del propio artista y pueda decir: “Si, comprendo lo que me quieres decir”. Una
obra que no parece decir nada a fin de cuentas no dice nada. Florentino Díaz ha
logrado exteriorizar a través de su obra lo que su ojo atisba desde el interior
para luego sacarlo hacia el exterior sin preámbulos, de una forma sencilla que
nos hace ser capaces de hacer suposiciones a través de minúsculos y,
aparentemente, insignificantes detalles y sacar el contenido que Florentino
quiere transmitirnos, una casa inacabada que solo podrá resurgir de sus cenizas
a través del cambio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario