miércoles, 16 de octubre de 2013

Reality bites



Por Tamara Cortés Pumares.



“La casa desolada, L.M.E.”, con este título nos introduce Florentino Díaz dentro sus inquietudes más profundas, tales como la crítica social sobre la situación actual de España. En sus obras plasma los grandes problemas de nuestro país, como la crisis y la corrupción. Con madera reciclada de puertas encontradas en la basura Florentino profundiza sobre la idea de casa. Casas desoladas, donde el hombre no es más que una mera sombra en un espacio ya casi imposible de habitar. Casas que no sabemos a quién pertenecen. Con esta imagen amarga de la casa vacía Florentino intenta expresar su preocupación por la situación actual y por los obstáculos, que van en aumento, para salir de ella. La corrupción, los desahucios, el aumento del paro hacen cada vez más imposible la mejoría y restauración de nuestro país. Sus obras están impregnadas de dramatismo, destrucción, soledad y oscuridad. Sus estructuras de acero inoxidable y caucho transmiten su visión pesimista y agria de nuestro país. La intención irónica de su obra aparece claramente retratada en la introducción de los personajes Mortadelo y Filemón, personajes que en su momento tuvieron  mucha presencia en el ámbito social. Con el empleo de diferentes materiales, colores y formas este artista pretende decir sin palabras lo que siente en estos momentos de pesada incertidumbre, en los que desgraciadamente para muchas personas la subsistencia  se ha convertido en su día a día. Pequeños pedazos de realidad están presentes en cada una de sus obras dados de una manera sutil, sin rotundidad. Una visión de la vida en la que hay que derribar lo viejo para construir o reconstruir cosas nuevas superando los obstáculos del pasado. En estos momentos en los que la línea entre la comodidad de una casa acogedora y la desesperación por no poder conservarla es tan frágil que la única solución es un cambio con mayúsculas. Mirar hacia el futuro desde la perspectiva de una mente abierta al cambio, como dijo Eric Hoffer: “En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñaran del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe”. 

Florentino Díaz es una persona que ha encontrado por el camino del arte su tabla de salvación. Ha encontrado su manera de sacar a la luz todo lo que ve y siente convirtiéndolo en una verdadera obra de arte. Sus obras son un grito de rabia y alivio de todas sus preocupaciones y frustraciones. Como el mismo dijo en la exposición: “cuando empiezo a trabajar en mis obras pierdo la noción del tiempo, tengo la idea en mi cabeza y solo pienso en sacarla fuera”. Una manera de desahogarse y a la vez de transmitir mediante la escultura los problemas que sufre nuestro país. El verdadero artista es aquel que es capaz de sacar lo que tiene dentro de una manera clara, sin tener que ser evidente. Que haga llegar al espectador esa sensación de empatía hacia su obra, que sea capaz de ponerse en el lugar de la obra y en el del propio artista y pueda decir: “Si, comprendo lo que me quieres decir”. Una obra que no parece decir nada a fin de cuentas no dice nada. Florentino Díaz ha logrado exteriorizar a través de su obra lo que su ojo atisba desde el interior para luego sacarlo hacia el exterior sin preámbulos, de una forma sencilla que nos hace ser capaces de hacer suposiciones a través de minúsculos y, aparentemente, insignificantes detalles y sacar el contenido que Florentino quiere transmitirnos, una casa inacabada que solo podrá resurgir de sus cenizas a través del cambio.




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