Por Tamara Cortés Pumares
La exposición de Jorge Barbi es, sin duda, otro claro
ejemplo de artista enigmático y conceptual. Nacido en Galicia, ha estado toda
su vida en contacto con la naturaleza que, ahora, forma un papel fundamental en
sus obras. Éstas reflejan como la naturaleza está presente en nuestra cultura.
El artista comienza, desde sus orígenes en Galicia, una búsqueda reflexiva de
la naturaleza, lo divino y el ser humano. Sus obras dejan paso a la libre
interpretación del espectador, pero lo que sí deja claro Barbi es la presencia
de la reflexión divina del cosmos y como la naturaleza está presente en
nuestras vidas. Con sus obras intenta atrapar el paso del tiempo, las
intervenciones que inevitablemente provocamos en la naturaleza son nuestras
huellas en el tiempo, múltiples e irrepetibles.
Entre sus obras expuestas se encuentran tres series
fotográficas colocadas, en diferentes tamaños,
en forma de mosaico, “Producto del
juego", "Producto de la necesidad", y "Producto del
azar". En ellas aparecen distribuidas las imágenes de objetos y
fenómenos atmosféricos como reflejo de la unión entre la naturaleza y el ser
humano. Una reflexión personal de Barbi sobre cómo debemos afrontar la vida. La
vida es efímera y debemos observar con mucha minuciosidad todo lo que tenemos a
nuestro alrededor. La siguiente serie Paso
previo es una agrupación de diversos elementos que Barbi utilizo para
realizar obras anteriores que te hace ver lo que las cosas fueron en un
principio y como se han convertido en algo completamente distinto. Su otra
serie de fotografías expuesta “Señales de
humo” es una colección de objetos rudimentarios distribuidos por un fondo negro que representa el cosmos.
Es bastante impresionante dado que te hace darte cuenta del valor temporal,
largo o corto, que damos a las cosas. Un objeto material, como un simple collar
o una silla que en principio no tienen más valor que el que nosotros le damos,
puede llegar a ser muy importante para nosotros y con el tiempo pasar al
olvido. En realidad, como sostenía el gran filósofo austríaco Wittgenstein, las
cuestiones que van más allá de la realidad física carecen de sentido, y la
estética no es una excepción. La estética da un valor a los objetos que, como
simples cosas físicas, no tienen. Reflexionar sobre estas cuestiones nos lleva
al ámbito de lo místico, no se explican con la razón sino con los sentimientos
y dado que es una característica imprescindible del ser humano no puede
abandonarse.
Lo que a simple vista no significa nada para nosotros Barbi
consigue transformarlo en una verdadera obra de arte, haciéndonos ver los
pequeños detalles en los que nadie repara. Al final los detalles pequeños son
los más importantes y tenemos que aprovechar cada momento de nuestra vida, observar
lo que tenemos a nuestro alrededor y disfrutar de cada cosa por insignificante
que parezca. Y no antes terminar con una frase de, en mi opinión, uno de los
más brillantes y revolucionarios filósofos de la historia, Friedrich Nietzsche:
“este mundo es el único mundo y el ser
humano debe crear su destino con tal grandeza que pueda desear repetirlo
eternamente”, frase relacionada con su teoría del eterno retorno. ¿Qué
mejor regalo nos puede dar la vida que una existencia llena de felicidad, sin
necesidad de trofeos ni riquezas, y que el día de nuestra muerte podamos decir
al mundo: “de nada me arrepiento. He
tenido una vida llena de amor y felicidad y estoy preparado para vivirla de
nuevo”? el sentido de la existencia, de esto te hace reflexionar Jorge
Barbi cuando entras en la galería y observas su obra.
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