Concepto de muerte en el arte para Manuel Vilariño
por Ana Isabel Moya González
Manuel Vilariño realizó
en la Tabacalera (antigua fábrica de tabacos de Madrid hasta finales del (s. xx).
La mayor de sus exposiciones vista hasta ahora, en la que se exponen más de un
centenar de fotografías, desde (1981) hasta la actualidad. Y así seguimos un
recorrido por un mundo fantasmagórico en el que reina (la muerte, lo raro y la
angustia). Esta exposición ha sido realizada por el subdirector General de
Promoción de las Bellas Artes del ministerio de Educación, cultura y deporte.
Como podemos
observar su exposición es una gran representación sobre la muerte y las
naturalezas muertas. Esta exposición esta dividida en diversas partes, comienza
con fotos de animales. Fotografías de animales vivos que aparecen de color
blanco y negro y con una mirada como dice su propio creador (mirada Gorgona). Y
fotos de animales muertos, quince fotografías que crean una composición en este
caso de colores vivos. Son animales muertos, rodeados de una arena de colores
fuertes, como amarillos y rojos, para resaltar los cuerpos fallecidos de los
animales. Como si de un grotesco ritual occidental hacia la propia muerte se tratase. Esta fue
realizada en (1999/ 2003). Podemos observar que el artista siente debilidad por las aves,
pues estas siempre aparecen de entre el silencio. Y así crea una especie de bestiario, como si de la Edad Media se tratase.
Al avanzar un poco
más en la exposición vemos una serie de velas realizadas en (2000) y cráneos. Más
adelante una montaña india de arena, (montañas negras y piezas marinas). La
montaña desprendía un olor en la piel y en la ciudad como si de la muerte se tratase.
Una de las piezas a resaltar es Cola de caballo, la pieza que da el título a
esta exposición. Una esfera de 125 cm de diámetro, compuesta de madera y cola
de caballo, ya que la mayoría de las piezas de la exposición tratan sobre
animales. (Esta gigantesca esfera da una sensación de repugnancia y miedo). Al
terminar la exposición nos encontramos con diversas fotografías en blanco y
negro de diferentes paisajes que tienen en común transmitir al receptor una
sensación de melancolía, ensoñación y ausencia de fronteras. Como si se tratase
de un paisaje virgen y triste, sin vida, ni siquiera vida animal como en el
resto de sus piezas de la exposición. Un ambiente demasiado tranquilo y triste,
como para ser cierto.
Ha sido muy
acertado realizar esta exposición en un lugar como la Tabacalera de Madrid, debido a que esta está medio abandonada y por ello tiene un aspecto misterioso, viejo
y de ocultismo. Muy concorde con las
piezas allí expuestas. El tema principal
durante toda la exposición es la muerte, pues estaba reciente el fallecimiento
de la esposa de Vilariño, lo cual afecto a este profundamente pero a la vez le
inspiro en sus creaciones artísticas de este tema y características.
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