jueves, 17 de octubre de 2013

ESPAÑA = FILEMÓN

Por Javier Martín Silva

La casa es el lugar sagrado de cada uno, e independientemente del poder adquisitivo de cada persona, cada cual intenta hacer de su vivienda un espacio perfecto en el que refugiarse del mundo exterior. El artista extremeño Florentino Díaz nos muestra en la galería Astarté sus ideas acerca de la casa, pero a un nivel nacional, de España como casa en ruinas debido a la mala gestión y a la dependencia que sufre el país de Europa. Trata con cierto humor un tema bastante delicado en la situación actual y su resultado no es del todo satisfactorio, por no decir que sus obras escultóricas apenas consiguen representar vagamente su intención de sutil crítica.
En primera instancia nos encontramos con estructuras de madera reciclada de puertas de hoteles viejas que el propio Florentino Díaz recogió, la crítica se encuentra en figuras, siluetas, sombras sin rostro de unos personajes con un maletines haciendo alusión a la corrupción tan presente hoy día, que se ha convertido en algo rutinario y las ironías sobre el tema abundan en todas partes, por lo que pierde un elemento importante en todo arte ORIGINALIDAD. La originalidad es lo que falta en toda la exposición,  que solo aparece en ciertos momentos puntuales. En la misma sala se encuentra el grupo de "Santuarios, espacios para el no habitar", metal con cualquier forma menos la de un hogar, aunque  esto se trata de justificar con la comparación de estas estructuras con la mente, el último refugio del ser humano. Unas cuantas fotografía de su mono de trabajo completan una sala que deja un poco indiferente al espectador.
Un pasillo que une las dos salas principales presenta en un lado imágenes de habitaciones con personas que son apuñaladas por cuchillos fabricados con grapas, haciendo alusión a que por culpa de los elevados precios de las hipotecas, la casa es nuestra asesina, nuestra propia perdición. Al otro lado aparecen varios mapas de España formados por trozos de madera recolectada una vez más por el artista extremeño, se puede leer LME, La Marca España que no tiene lugar en un país que se encuentra en una situación prácticamente insoportable, en un país roto y desolado por cuestiones tanto internas como externas que lo convierten en el hazmerreir mundial.

En la última sala nos encontramos con las obras más interesantes de toda la exposición, esculturas cuya figura destacada es el famoso personaje de Francisco Ibáñez, el supuesto cerebro de la pareja más emblemática del cómic español, Filemón. Por fin Florentino Díaz alcanza el objetivo de realizar una crítica ácida, gracias a introducir al torpe de Filemón, porque si España fuese una persona sería, sin dudas, el jefe de Mortadelo y viceversa. Tan sencillo como que Filemón se considera una persona importante e inteligente que achaca sus males al bonachón de Mortadelo, pero no es más que un inútil subordinado de la TIA, cuyos tropiezos provocan la risa de lo lamentables e inverosímiles que son. "Filemón en el despacho del director" se levanta como la pieza clave de la exposición, con esa simple maqueta realizada con cajas de frutas que montan un pequeño despacho, cuyo suelo no es otro que la bandera de Alemania y la silueta ,que con cara embobada espera recibir órdenes, es la de Filemón a.k.a. España. Completan la sala más estructuras metálicas de la serie de los santuarios a los que añade trozos de caucho negro para mostrar la opacidad de la mente. Mortadelo y Filemón salvan una exposición con claras intenciones, cuyo fallo reside en la  falta de frescura a la hora de manifestarse.

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