Inés Flórez Lancha
Jorge Barbi nos muestra en su exposición de la galería
Bacelos la figura del artista, como es importante que sea el propio artista el
que busque su contemporaneidad, sus señas de identidad, y como “el estudio del
artista es el arte de la mirada” como decía él mismo. En las distintas series
de fotografías nos enseña a mirar a través de otros ojos, buscando no solo el
qué, sino también el cómo, prescindiendo de un significado, a la mera búsqueda
del detalle, y a partir de la contemplación encontrar un hecho que valga la
pena fotografiar. Nos enseña que el mundo nos presenta obras de arte que uno
mismo debe observar y catalogar, nos enseña que “el arte es hacer lo que hay
con lo que no hay”, consiste en plasmar una idea que existía anteriormente pero
que a lo mejor nadie había valorado antes, el propio arte esta en saber
reconocer la obra de arte.
Al igual que la filosofía
surge de la mera contemplación, y como consecuencia de un asombro, el arte de
Barbi sigue la misma línea, el hombre contemplando el mundo se asombró y
comenzó a hacerse preguntas sobre la vida, de la misma forma que el arte
contemporáneo lleva inscrita la misma idea en su esencia, es el mismo artista
quien se asombra con lo que ha visto a través de veinticinco años de su vida, y
preguntándose, encuentra en ello una obra de arte. Como le atrae, por ejemplo, una zona cortada del césped que crea una forma
extraña, o una paloma que hace su vez de espantapájaros, o las distintas
costumbres de un pueblo, cómo algo que otro hizo tiene un atractivo visual y un
carácter artístico para él, es ahí donde el artista quiere que encontremos el
arte, como algo que se pone en nuestro camino.
En su exposición hace
referencia también a la idea previa, es decir, plasma todo aquello anterior a
una obra de arte o a una idea, de aquello que no se ve, o de cosas que pasaron
al olvido porque no se realizaron, dando así un valor a objetos que no se
llegaron a usar. De la misma forma hace una serie con objetos encontrados en la
costa, se trata de un conjunto de materiales antes de que se hiciera algo con
ellos, materiales que en sí mismos no llegan a nada, pero que juntos pueden
convertirse en arte. Otra parte de su exposición se encuentra en una serie de
polípticos de fotografías ordenados en torno a tres tópicos: elementos de
juego, necesidad y azar. En ellos nos presenta su forma de ver como un objeto
producto del juego, que fue realizado por necesidad o supervivencia, o aquello
que surgió de forma casual tienen un valor artístico, y como en un conjunto se
pueden conjugar como elementos que tienen algo en común, teniendo en cuenta su
disposición. Sus fotografías esconden lo que el artista trata de enseñarnos,
cómo el hombre sin saberlo crea algo que otro considera arte, tratándose de un “juego
de azar y racionalidad”.
Jorge Barbi con su
exposición es capaz de crear en nosotros una inquietud por la búsqueda del
arte, por la mirada en pequeñas cosas, con la sensibilidad sobre aquello que
nos produce un sentimiento de belleza, de curiosidad, o de atracción. Nos
enseña a mirar el mundo de otra forma, buscando un elemento que nos haga
reflexionar, buscando algo que pueda convertirse en arte. Nos muestra la mirada
el fotógrafo, y del artista, y nos anima a buscar el arte en los detalles, en
“el objeto encontrado”, es decir, “aquel sedimento que se forma lentamente como
todo lo que se produce sin prisas”.
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