CRÍTICA DE LA EXPOSICIÓN DE JORGE
BARBI POR ANDREA MORALES CARRILLO
Galería Bacelos, es una sala de
pequeña dimensión, la podemos definir incluso como sala de cuatro
paredes, pero lo espectacular es como el autor Jorge Barbi a
conseguido crear un ambiente natural, en el que por unos instantes
consigue alejarnos del ambiente de las ciudades con sus gases
contaminantes, sus luces, su contaminación, esa energía negativa
que nos da la ciudad y nos lleva a la naturaleza, absolutamente todo
lo contrario al ambiente de la ciudad, ahí en la naturaleza donde
sentimos la libertad, el ambiente casi sin contaminar.
La exposición de Jorge Barbi primero
nos muestra unos planos con lo que parece simbología prehistórica,
en mi opinión Barbi intenta acercarse hacía ese arte, que durante
muchos años, investigadores, historiadores, han intentado descifrar
el porque de la realización de estos monumentos, se llego a la
conclusión de que eran sitios de culto hacia los muertos, y Barbi
nos refleja como era para ellos de importante no solo ese primer
contacto con la naturaleza, sino el ser humano, la preocupación que
se tenía por su vida tras la muerte, para dejar constancia de que no
quedarán en el olvido, pero no solo eso también representa la
silueta de un hombre, como si nos quisiese decir algo mediante humo
(antiguamente se comunicaban por señales de humo) esta forma de
comunicación dejada en el olvido, y eso es lo que Barbi nos muestra
el paso del tiempo, esa fugacidad, el progreso no solo de la
comunicación sino también de la tecnología que lo único que nos
ha hecho es olvidar nuestras raíces, nuestra herencia del pasado,
nuestro contacto con la madre naturaleza. Esta presencia natural por
así llamarla se ve durante toda la exposición, hace un contacto con
todo tipo de naturaleza y de vivencia en ella, nos presenta de forma
realista todos los detalles desde unas piedras sin mayor importancia
para nosotros pero con mucha importancia para nuestros ancestros ya
que las podían usar para el fuego, hasta la muestra de cabañas
situadas en desiertos, correspondientes a la época actual.
Que decir de esta exposición que con
cuatro imágenes del todo realistas, nos muestran tanto, nos abren
tantas puertas, yo creo que el objetivo de Barbi es, sin duda alguna,
aparte de conseguir evadirse de este ambiente monótono y
contaminado de la ciudad, conseguir con mayor prioridad incluso la
evasión del espectador.
Debo anotar que ha elegido un tema
complicado para llegar al espectador, pero como todo buen artista,
debe saber como tocar el punto clave que nos traslade a este
fantástico mundo natural.
Yo creo que no hay más que decir de
esta pequeña y simple galería, ya que las palabras sobran lo único
que debemos hacer para entenderla ( cada uno a su modo claro esta ),
es dejarnos llevar, dejarnos que fluya esa naturaleza por nosotros,
dejándonos atraer por la llamada de la madre naturaleza y por
nuestras antiguas raíces.
¿No os da pena olvidar el acercamiento
a la naturaleza? No por nada sino porque es vuestro pasado,
deberíamos pensar en la naturaleza de por sí, no solo porque Jorge
Barbi, con su talento para la fotografía, nos vuelva a recordar lo
que somos de donde venimos, y venimos de la MADRE NATURALEZA.
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