miércoles, 9 de octubre de 2013

El álbum de los recuerdos de Barbi

CRITICA “SEÑALES DE HUMO” DE JORGE BARBI

Paloma Simó 

Jorge Barbi se presenta en esta nueva exposición como el fruto de muchos años de trabajo recopilados en un mismo espacio, que nos demuestra el sacrificio de los artistas para crear sus obras, en las que se reflejaría muy bien la frase “le ha costado dolor, sudor y lagrimas”, dolor por la perdida de la cosecha como en su obra “Necesidad”, sudor por el calor sofocante de la playa como en su obra “Diversión” y lágrimas debido al familiar de esa lápida de letras caídas en su obra “Azar”. Barbi es un artista de producción propia, contemporáneo, pero sin seguir ninguna tendencia. En “Señales de humo” Barbi quiere tener un reencuentro con Madrid, y los madrileños, enseñando sus trabajos realizados durante los últimos veintitrés años. Al entrar en la pequeña y blanquecina galería de la calle Fourquet nº 6, tenemos un gran contraste, obras de un fondo oscuro en las paredes de la derecha y obras de un gran colorido en las paredes de la izquierda.

Las primeras obras de un tono oscuro, recordando a la oscuridad transmitida en las pinturas negras de Goya, aparecen objetos variados como en una mesa de escritorio cuando se ha ido la luz y no ves los objetos con exactitud, o si de unas radiografías en busca de un extraño objeto se trataran. Tantos objetos diferentes reunidos crean un conjunto solamente entendible desde el punto de vista de Barbi, teniendo en cuenta que cada uno de ellos se trata de un elemento que ha encontrado o se le ha aparecido de pronto y los ha usado para crear nuevas obras, algunas no llegaron a nada y otras las tiró tras fotografiarlas por aburrimiento de tenerlas. Poco a poco vamos haciendo un viaje a través de estos oscuros cuadros descubriendo miles de cosas que nos lleva a preguntar si eso es arte, nadie lo sabe, puede que si o puede que no, solamente sabemos que esos objetos expuestos ahí lo están por algún motivo, el motivo principal es que Barbi ya no tiene complejos, hace lo que él quiere y le gusta, intentando que su “público” entienda lo mismo que él quiere expresar.


Pasando a las obras coloridas encontramos centenares de pequeñas fotos unas al lado de otras, distribuidas en tres grupos. Así, cada grupo, representa un tipo de uso de lo representado en las fotos. El grupo de fotografía de la diversión, de la necesidad y del azar. En “Diversión” podemos encontrar imágenes desde botellas de colores metidas en las ramas de árboles en la playa, que recuerdan a las vidrieras de una catedral gótica, hasta la colección de piezas mecánicas en el corcho de un taller realizada por un mecánico; todas las imágenes son fruto de la intención de divertirse sin ninguna otra finalidad. Pasamos al conjunto de fotografías denominado “Necesidad”, aquí ya contemplamos las acciones fotografiadas cuya única función era la necesidad de algo; así una lechuza transformada en espantapájaros o una muralla, recordando a la muralla china, donde se acorralaban a los lobos en Galicia, son objeto de la necesidad del hombre al realizarlos. Finalmente encontramos el grupo de “Azar” en el que Barbi nos muestra sus conocidas cagadas de gaviota semejantes a formas humanas o un pato que ha muerto atragantado por intentar comerse un pez más grande de lo que le cabe en el pico. Con todo esto Barbi nos transmite la sensación de que el mundo que nos rodea es arte, incluso haciéndonos sentir que cada uno de nosotros llevamos un artista dentro que debemos sacar ahora o en un futuro.

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