Sofía Abelaira Barrera Orosa.
En esta ocasión nos acercamos a la Galería Bacelos, para
contemplar la obra de Jorge Barbi, artista gallego. El artista vuelve a exponer
en Madrid después de dieciocho años, en la misma calle donde lo hizo
anteriormente. Barbi titula a esta exposición “Señales de humo” haciendo
referencia a lo efímero del arte. Nos muestra una obra muy sentimental y
cargada de emoción. Su exposición está fuertemente marcada por sus trabajos
pasados, por su trayectoria, una obra que habla de su pasado. Nos muestra su
vida a través de sus trabajos, y nos enseña que a cada paso que demos encontraremos
arte. La galería es un sitio pequeño, de una sola sala, pero a la que Barbi con
su obra parece haber convertido en grande. Es un artista que despierta la idea romántica
y melancólica. Barbi con su obra provoca “morriña”. Barbi es un experto en
aprovechar el espacio y trabajar con él.
Al ser la galería pequeña podemos observar toda la obra de
una vez. Barbi divide su obra en dos partes. La primera son unas series de
fotografías con un fondo negro, incluso una su fondo es una gruta, las fotos
corresponden a los pasos previos o a los momentos anteriores. Cada una de estas
imágenes tiene un significado. La primera son una serie de dibujos sobre un
fondo negro, son los apuntes previos antes de hacer las obras. Las siguientes
obras pueden dividirse en tres grupos materiales, en la primera encontramos una
serie de piezas amontonadas, lista para ensamblar. El siguiente cuadro son
materiales antes de tener forma, y por último encontramos un cuadro con una
serie de materiales amontonados, que forman parte de la vida de las personas. A
continuación, la obra muestra un fondo negro con objetos en línea, objetos que
ha tenido a su lado, cosas que se le han quedado en el camino o incluso obras
inacabadas o que se le han quedado en el tintero. Este último cuadro aparece
con humo en la obra, representando lo efímero del arte, no te da tiempo a
asimilarlo cuando ya lo has olvidado. La
última fase de la obra es un cuadro que muestra en el fondo una gruta, en la
cual encontramos una serie de objetos, esculturas que aún posee él, representa
el almacenamiento.
La siguiente parte de la obra, se dividen también en sí, en
tres partes. Estas fotos se caracterizan porque no las ha creado él, Barbi ha
salido a la calle y se las ha encontrado, ha realizado las fotografías y ha
hecho arte con ellas. Cada una forma un mosaico construido con pequeñas fotografías,
cada una dedicada a algo. En el primer mosaico encontramos una serie de
fotografías, en las que todas tiene en común que todo lo creado en ellas ha
sido por los juegos o por placer, donde
podemos encontrar, por ejemplo, una foto de unas botellas colocadas en unos arbustos de la
playa, adornando el paisaje. El segundo mosaico corresponde a las imágenes realizadas
por la necesidad. El tercer mosaico aparecen las imágenes creadas por el azar,
por ejemplo, unas cagadas de gaviotas que parecen uno hombres andando.
Jorge Barbi nos entrega en esta exposición un arte muy
personal, en el que nos muestra la parte que no vemos ni apreciamos del arte y
nos provoca la reflexión de lo efímero del arte. Nos muestra un arte callejero,
que forma parte de todos nosotros, con esta exposición saldremos a la calle a
buscar arte. No nos da tiempo a asimilar el arte y reflexionarlo, cuando ya lo
hemos olvidado o hemos puesto a mirar otra obra. La obra de Barbi es de un
largo periodo de tiempo, casi veintidós años, y aún puede seguir completándose.
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