“Señales de humo”, Jorge Barbi.
Por Jorge Belloso Miranda.
Al igual que un niño, o un hombre
con un par de copas en lo alto, busca en las cajas y cajones donde todo se
pierde: fotografías, recuerdos, regalos, enseres… que ya nadie añora, que ya
nadie quiere; sin buscar nada en concreto, removiendo los objetos e intentando
establecer un significado y sentido a todo lo vertido en esos recipientes. Al
igual se muestra la exposición del gallego Jorge Barbi, “Señales de humo”, en
la calle Doctor Fourquet 6, de Madrid. En esta exposición, podemos apreciar
fundamentalmente una serie de fotografías en las cuales se retratan objetos que
se han cruzado en el camino de Jorge Barbi por un periodo de veintitrés años.
Objetos pertenecientes a la vida, al azar, a la rutina, a la naturaleza… y
mostrados al espectador, no a través del objetivo de una cámara, sino más bien
reflejados a través del ojo analítico de un artista.
Se encuentran así fotografías de
objetos en esta exposición, tan dispares entre ellos, sin guardar apenas
relación, sin un mismo eje que los defina y acerque en semejanzas; que puede
llegar a ser difícil establecer un denominador común bajo el cual englobarlos.
Más a simple vista y en el formato en que se presentan resulta prácticamente
imposible; ya que lo que define a estos objetos y los engloba en un mismo cajón
de sastre, no son características definitorias claramente visibles, sino
detalles y huellas que en un primer vistazo no se aprecian. Huellas y marcas
dadas por el tiempo y todo lo que este conlleva. Por ello, la característica
principal bajo la que se acoge toda la obra expuesta en “Señales de Humo”, es
la historia que guardan estos objetos sin historia producidos por el azar. No
se trata de objetos surgidos a raíz de un proceso artístico llevado a cabo por
un artista, sino que son objetos surgidos por el paso del tiempo. El continuo
movimiento y rodar de la vida es el cincel que ha esculpido, el pincel que ha
pintado estas obras y las ha dotado de sentido, de significado.
Esta exposición es una gran obra
salida de las manos de Jorge Barbi, puesto que al no tratarse de un artista
formado en ninguna academia de arte, no intenta apoyarse en la técnica
artística para mostrar su obra, y ello es digno de reconocer; sino que pone a
ojos del espectador, el único material con el que él cuenta: el tiempo y la
distancia que le han dado los años. Y únicamente se sirve de la fotografía para
resaltar este hecho: las marcas, manchas, incisiones, arrugas, polvo… con el
que el tiempo ha dotado a estos objetos. Las mismas que pasados los años,
nosotros también tendremos. Es esa misma herramienta, el tiempo, de la que
precisamos para poder comprender el significado de las obras, y por ende, el
sentido de la exposición de Barbi. Así como para darle sentido en la distancia,
a todos los sucesos, a todas las personas y a todos los objetos que se han
cruzado en nuestra vida. Necesitamos de un poso, un reposo, una capa de polvo
encima… como el buen vino, para desechar lo válido con sentido, del sinsentido
acontecido. Así con el bagaje individual de lo vivido cada uno, se podrá dotar
de significado y sentido cada obra. Y como un marino tras una larga travesía,
podrás abrir el baúl y seleccionar, elegir y rechazar las fotografías,
recuerdos, regalos, enseres… que han marcado tu camino, que al azar tú solo entiendes
y que como es obvio, nadie más que tú comprende.
No hay comentarios:
Publicar un comentario