jueves, 10 de octubre de 2013

EL BAÚL DE UN MARINO TRAS UN NAUFRAGIO, ACONTECIDO EN EL SALÓN DE UN BORRACHO.

“Señales de humo”, Jorge Barbi.
Por Jorge Belloso Miranda.

Al igual que un niño, o un hombre con un par de copas en lo alto, busca en las cajas y cajones donde todo se pierde: fotografías, recuerdos, regalos, enseres… que ya nadie añora, que ya nadie quiere; sin buscar nada en concreto, removiendo los objetos e intentando establecer un significado y sentido a todo lo vertido en esos recipientes. Al igual se muestra la exposición del gallego Jorge Barbi, “Señales de humo”, en la calle Doctor Fourquet 6, de Madrid. En esta exposición, podemos apreciar fundamentalmente una serie de fotografías en las cuales se retratan objetos que se han cruzado en el camino de Jorge Barbi por un periodo de veintitrés años. Objetos pertenecientes a la vida, al azar, a la rutina, a la naturaleza… y mostrados al espectador, no a través del objetivo de una cámara, sino más bien reflejados a través del ojo analítico de un artista.

Se encuentran así fotografías de objetos en esta exposición, tan dispares entre ellos, sin guardar apenas relación, sin un mismo eje que los defina y acerque en semejanzas; que puede llegar a ser difícil establecer un denominador común bajo el cual englobarlos. Más a simple vista y en el formato en que se presentan resulta prácticamente imposible; ya que lo que define a estos objetos y los engloba en un mismo cajón de sastre, no son características definitorias claramente visibles, sino detalles y huellas que en un primer vistazo no se aprecian. Huellas y marcas dadas por el tiempo y todo lo que este conlleva. Por ello, la característica principal bajo la que se acoge toda la obra expuesta en “Señales de Humo”, es la historia que guardan estos objetos sin historia producidos por el azar. No se trata de objetos surgidos a raíz de un proceso artístico llevado a cabo por un artista, sino que son objetos surgidos por el paso del tiempo. El continuo movimiento y rodar de la vida es el cincel que ha esculpido, el pincel que ha pintado estas obras y las ha dotado de sentido, de significado.


Esta exposición es una gran obra salida de las manos de Jorge Barbi, puesto que al no tratarse de un artista formado en ninguna academia de arte, no intenta apoyarse en la técnica artística para mostrar su obra, y ello es digno de reconocer; sino que pone a ojos del espectador, el único material con el que él cuenta: el tiempo y la distancia que le han dado los años. Y únicamente se sirve de la fotografía para resaltar este hecho: las marcas, manchas, incisiones, arrugas, polvo… con el que el tiempo ha dotado a estos objetos. Las mismas que pasados los años, nosotros también tendremos. Es esa misma herramienta, el tiempo, de la que precisamos para poder comprender el significado de las obras, y por ende, el sentido de la exposición de Barbi. Así como para darle sentido en la distancia, a todos los sucesos, a todas las personas y a todos los objetos que se han cruzado en nuestra vida. Necesitamos de un poso, un reposo, una capa de polvo encima… como el buen vino, para desechar lo válido con sentido, del sinsentido acontecido. Así con el bagaje individual de lo vivido cada uno, se podrá dotar de significado y sentido cada obra. Y como un marino tras una larga travesía, podrás abrir el baúl y seleccionar, elegir y rechazar las fotografías, recuerdos, regalos, enseres… que han marcado tu camino, que al azar tú solo entiendes y que como es obvio, nadie más que tú comprende.

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