And can you teach me how to dance real slow?
Crítica de "Señales de humo" por Leticia García de Cárdenas
Con este apellido tan gracioso que mucha gente confunde con
el de la novia de Ken, Jorge Barbi expone un número considerado de sus obras
fotográficas en la galería Bacelos.
Como si de indio apache se tratara, Jorge vuelve a esos años,
a los que también volvió John Wayne, para anunciarnos a través de “Señales de
humo” que el mundo está lleno de cosas maravillosas.
Sí, esta frase tan cursi, tanto como el Fiat 500 rosa de Barbie, pero que no tiene
desperdicio, porque a veces, hay que ser cursi, y esta es la mejor ocasión. Pongámonos
cursis, snooty,sentimentales, llámalo
X.
Pararse delante de
fotos que captan segundos de vida. Rastros de vida, son lo que observamos en la
exposición. De vida, de acción, de violencia, de amor… de arte.
A veces, lo poco, o lo que puede parecer poco, es mucho,
muchísimo. Más de lo que imaginamos. Algo tan “poco” tan pequeño, como unas
entradas a una colmena,o unas manchas de alquitrán en las rocas, pueden ser
grandes señales de humo.Y digo “pueden”, porque no todo el mundo está llamado a
este maravilloso juego del azar, de este azar barbista, que en cierta medida es ilógicamente, lógico.
La naturaleza es inteligente, y es, en muchas ocasiones
increíble, apasionante, indescifrable, fascinante, contradictoria. Es un gran
escenario en el que hay actores humanos que están tan metidos en sus papeles
que a veces no consideran los decorados, los focos, el telón, las acotaciones… Jorge Barbi, sí lo has considerado. E incluso
los fotografía y les ha dado la dignidad que se merecen, que no es poca.
Trozitos de vida, que por el hecho de tener vida, son
bellos.
Parece que Barbi hubiera vuelto a sus años de infancia, a
los cinco años. Esa edad en la que el niño comienza a descubrir el mundo. Una pregunta tras otra que quien tenga hijos,
hermanos, primos, lo ha experimentado. Acaba siendo insoportable, pero
admirable. ¿Por qué el cielo es azul? ¿Por qué los pájaros vuelan? ¿Por qué el
fuego quema? Niños tan pequeños que
admiran la naturaleza, y la desean conocer más que cualquier adulto, excepto
Barbi. Él se sorprende ante los malabares de la naturaleza de los que los demás
mortales se han acostumbrado.
No hay nada más admirable que abrir lo ojos y volverse a
enamorar de lo que tienes todos los días.No hay más admirable que agradecer lo que tienes, y que muchas veces no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes. Típica frase, que se oye y se oye... pero no se escucha, y seguimos sin darnos cuenta de lo que significa y de pasar a la acción.
Trocitos de vida, repito, en los que caben todos; ancianos que en sus ratos libres hacen auténticas
obras de arte con botellas de plástico, jóvenes que disfrutan de su año de
quintos, (como una servidora, ¡Vivan los quintos 2013!) o cormoranes
atragantados.
Como dice Andrés Calamaro en una de sus grandes canciones,
Estadio Azteca: “Dicen que hay algo que tener y no muchos tenemos” Gran parte
de ese algo Jorge Barbi nos lo deja
al descubierto, ahora sólo queda escapar de ese Show de Truman y conseguir asombrarse
ante las cosas pequeñas, y aparentemente inútiles. Y tranquilos, que aún quedan
muchas balas en la cartuchera.
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