jueves, 10 de octubre de 2013


And can you teach me how to dance real slow?

Crítica de "Señales de humo" por  Leticia García de Cárdenas


Con este apellido tan gracioso que mucha gente confunde con el de la novia de Ken, Jorge Barbi expone un número considerado de sus obras fotográficas en la galería Bacelos.

Como si de indio apache se tratara, Jorge vuelve a esos años, a los que también volvió John Wayne, para anunciarnos a través de “Señales de humo” que el mundo está lleno de cosas maravillosas. Sí, esta frase tan cursi, tanto como el Fiat 500 rosa de Barbie, pero que no tiene desperdicio, porque a veces, hay que ser cursi, y esta es la mejor ocasión. Pongámonos cursis, snooty,sentimentales, llámalo X.
 Pararse delante de fotos que captan segundos de vida. Rastros de vida, son lo que observamos en la exposición. De vida, de acción, de violencia, de amor… de arte.
A veces, lo poco, o lo que puede parecer poco, es mucho, muchísimo. Más de lo que imaginamos.  Algo tan “poco” tan pequeño, como unas entradas a una colmena,o unas manchas de alquitrán en las rocas, pueden ser grandes señales de humo.Y digo “pueden”, porque no todo el mundo está llamado a este maravilloso juego del azar, de este azar barbista, que en cierta medida es ilógicamente, lógico.

La naturaleza es inteligente, y es, en muchas ocasiones increíble, apasionante, indescifrable, fascinante, contradictoria. Es un gran escenario en el que hay actores humanos que están tan metidos en sus papeles que a veces no consideran los decorados, los focos, el telón, las acotaciones…  Jorge Barbi, sí lo has considerado. E incluso los fotografía y les ha dado la dignidad que se merecen, que no es poca.
Trozitos de vida, que por el hecho de tener vida, son bellos.

Parece que Barbi hubiera vuelto a sus años de infancia, a los cinco años. Esa edad en la que el niño comienza a descubrir el mundo. Una pregunta tras otra que quien tenga hijos, hermanos, primos, lo ha experimentado. Acaba siendo insoportable, pero admirable. ¿Por qué el cielo es azul? ¿Por qué los pájaros vuelan? ¿Por qué el fuego quema?  Niños tan pequeños que admiran la naturaleza, y la desean conocer más que cualquier adulto, excepto Barbi. Él se sorprende ante los malabares de la naturaleza de los que los demás mortales se han acostumbrado.
No hay nada más admirable que abrir lo ojos y volverse a enamorar de lo que tienes todos los días.No hay más admirable que agradecer lo que tienes, y que muchas veces no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes. Típica frase, que se oye y se oye... pero no se escucha, y seguimos sin darnos cuenta de lo que significa y de pasar a la acción.
Trocitos de vida, repito, en los que caben todos; ancianos que en sus ratos libres hacen auténticas obras de arte con botellas de plástico, jóvenes que disfrutan de su año de quintos, (como una servidora, ¡Vivan los quintos 2013!) o cormoranes atragantados.
Como dice Andrés Calamaro en una de sus grandes canciones, Estadio Azteca: “Dicen que hay algo que tener y no muchos tenemos” Gran parte de ese algo Jorge Barbi nos lo deja al descubierto, ahora sólo queda escapar de ese Show de Truman y conseguir asombrarse ante las cosas pequeñas, y aparentemente inútiles. Y tranquilos, que aún quedan muchas balas en la cartuchera.


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