Virginia
Merchán Suita
“La casa desolada” así se llama la exposición de Florentino Díaz, expuesta en la galeria astarté. Una obra llena de crítica social, en la que prevalece el sentido simbólico. Sin
embargo, no me impresionó lo más mínimo. Cuando llegué a la exposición la
galerista me ofreció el catálogo de precios, al ojearlo y ver que la obra más
cara y la más voluminosa había pasado
desapercibida, empecé a visualizar más detenidamente cada una de las obras del
autor. A la vez me pregunté en relación a qué se le atribuye un valor u otro a
una obra de arte.
Parece como si el autor quisiera contarnos una historia relacionada con
la situación actual de España y al mismo tiempo consigo mismo. Reivindicar,
manifestar su situación o quizá servirse de la situación actual española para
de alguna manera hacer visible su arte, el cual podría ser cuestionado. Ésta es la impresión principal que sentí. Me
pregunté si acaso había algo en esa exposición que no supiera, y al mismo
tiempo imaginé a un mendigo pidiendo limosna.
La realidad española es lo que Florentino Díaz nos
ofrece, la miseria de no tener nada, y la representación de la misma,
construida con madera y materiales reciclados, la idea de que la nada es un
todo y que con eso se puede contar una historia. Pero ¿Acaso esa historia no la
estamos viviendo actualmente? ¿Realmente es necesario vendernos la situación
actual española por 26 000 euros?
Pude ver que la mayor parte de sus obras parecen estar
basadas en la idea de la vivienda, de construcción del hogar, o quizá en que
Florentino Díaz tiene complejo de arquitecto. Pero es visible que el autor
insiste en esta idea, al igual que en la imagen del personaje de comic
Mortadelo, quizá esta figura representa un antes y un después de su vida, o la
no aceptación de los sucesos históricos actuales. El autor cita en una de sus
obras “cada vez me parezco más a Mortadelo”, probablemente esta afirmación
tenga que ver o con el complejo de arquitecto, de aquello que quiso ser y no
fue, o con el significado del disfraz para él, también asociado a Mortadelo. El
sentido del disfraz puede referirse a aquello que no acaba de aceptar, esas
secuelas que aun después de lo vivido nos dejan rastro y no podemos esconder,
en cambio Florentino se oculta tras un disfraz para evadirse de esa situación
que parece haberle traumatizado. Además en
su obra parece haber cierto sentido irónico respecto a la sociedad española, es decir, transmite una mofa hacia la política y a la situación social y esto
lo hace a través del comic.
De manera obsesiva a lo largo de toda la exposición
transmite un solo concepto, el cual se puede apreciar en las “casitas de
Mortadelo”. Es una proyección de su silueta y a la vez una historia de su
propia situación. Nos retransmite lo que ha vivido como crítica social, pero
sin ningún nuevo descubrimiento para nosotros, aunque por otra parte, sí cierta
perplejidad por la habilidad del autor
en la labor del grapar, como podemos observar en la obra “en aquellos tiempos”.
Parece querer establecer una unión entre el concepto y el
material. Probablemente sea la
transmisión de su impresión del mundo en
contraposición a la posible admiración de sus obras, por bellas, por distinguidas
o nuevas, lo que prevalece en este conjunto.
El mensaje que Florentino Díaz quiere mostrar, se puede
comprender en cada una de sus obras, sin embargo la idea obsesiva de “comételo
con patatas” y la falta de peculiaridad del conjunto ha desarrollado mi decepción,
ante la exposición “la casa desolada”.
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