jueves, 17 de octubre de 2013


Dame 19 días y 500 noches y acabo con la crisis.



Crítica a la exposición de Florentino Díaz "Casas desoladas" por Leticia García de Cárdenas

Con esta exposición está todo dicho.Estamos en la mierda, y lo sabemos. Parece que los únicos que no lo saben son los de arriba. No saben que hay madres sacando a sus hijos adelante con un salario pésimo, mientras le atracan todos los días en el metro, en el supermercado, en el estanco..... Ni idea, no tienen ni idea.¿ Cómo lo iban a saber si ni siquiera saben que en la Plaza Mayor no se toman cafés con leche sino bocatas de calamares? Con esto no quiero poner verdes a los peces gordos de España, básicamente porque no entiendo una palabra de política, y mentiría si digo que tengo una opinión razonada y bien argumentada de mi propia cosecha acerca de los políticos. Opino lo mismo que todo el mundo. Lo que veo a mi alrededor. 

“La casa desolada” de Dickens, vuelve al siglo XXI a manos de Florentino Díaz. Una casa desolada, desahuciada, llena de historia, representada por esas piezas de maderas recicladas que han vivido y han visto, y que ya no pueden compartir con nadie. Déjenme hacer una pequeña reflexión sobre esta cuestión: la casa desolada de Florentino, puede entenderse y así lo dice él “como un espacio privado y también público, donde casi nada es lo que parece y donde cada vez resulta más difícil de habitar”. Esas barras de acero, pinchos que hacen imposible que el hogar sea un lugar cálido, de confianza, de disfrute, de comunicación… Crisis económica, es la respuesta a esta casa desolada. Y digo yo, ¿no deberíamos de hablar de crisis familiar? Esas tradiciones tan tan españolas, que ahora a penas se ven: comer los domingos en casa de la abuela, veranear con los primos en el pueblo, ver la tele unía a la familia en aquellos años del blanco y negro..  Y ahora, ¿qué la une? ¿horarios de trabajos absurdos sin tiempo para la familia? ¿200.000 disoluciones de matrimonio aproximadamente cada año? Casas desoladas, deshabitadas de familias unidas.

Para que todo no parezca tan negro, Florentino, ilustra mucha de sus obras con recortes de Ibáñez, volviendo y mirando hacia atrás. Disfraza los elementos tradicionales de la casa: la silla, la cama, la mesa con personajes como Mortadelo Y Filemón. Lo hace de manera eficaz consiguiendo el humor y la ironía.¿Quién no se ha pasado noches enteras a escondidas de su madre leyendo el 13 Rue del Percebe, Pepe Gotera y Otilio  o Zipi y Zape? Viñetas llenas de bromas y risas que tapaban un poco la mala situación de España, y así lo puede decir el que vivía en el ático del 13 Rue del Percebe.

Nombres de obras que hablan por sí solas: “Cada día me parezco más a Mortadelo” Cada día, al ver los telediarios dan ganas de disfrazarme y olvidarme de todo.

Obras llenas de crítica social y de denuncia, con mucha razón y objetividad. Pero, ¡qué fácil es echar la culpa! Y tú, Florentino ¿No propones nada? ¿Sólo repetirnos lo que un día si y otro también escuchamos, vivimos e intentamos olvidar o llevarlo de una manera alegre, tranquila y con optimismo? Optimismo, palabra que asusta tanto. Hay optimismo. Porque, sí, repito, estamos en la mierda y lo sabemos, así lo ha dejado claro esta magnífica exposición Se ha dicho todo. Casi todo. Se ha echado de menos un : ¡Ánimo España, podemos! Porque mientas queden cantantes como Joaquín Sabina, mientras queden paisajes como los de Galicia, mientras siga en pie La Sagrada Familia y el Duero siga naciendo cada día allá en Soria, España sigue adelante. Con dificultad, pero siempre hacia delante.

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