El 11 de Octubre de 2013, estuve en la
Galería Astarté de Madrid, donde se exhibe la obra del autor citado en el inicio
de este trabajo y pude observar las diferentes composiciones que forman esta
pequeña exposición.
Autor extremeño (Cáceres, 1954) e
independiente, como figura en su bibliografía, presenta en esta ocasión
diversos proyectos realizados durante los tres últimos años, teniendo un hilo
conductor común: la denuncia social por la que atraviesa nuestro país y que
Florentino Díaz manifiesta en el titulo de su exposición LA CASA DESOLADA,
L.M.E.
A través de las obras expuestas, realizadas
en materiales reciclados de diversas procedencias y texturas, conteniendo algunos
de ellos un pasado histórico; el autor manifiesta su desolación con la situación
actual por la que atraviesa la sociedad española, haciendo una crítica mordaz de
los sucesos que están abatiendo este país, nuestra casa al fin y al cabo,
representados en el tosco mapa hecho de pequeñas tablillas de madera donde se
pueden leer algunas de las dolencias que nos están haciendo regresar a un
pasado ya vivido; “un paso atrás” en las condiciones de vida de los españoles,
donde el paro, la corrupción, la injusticia social, la política de los
recortes, el cohecho, la mala gestión política, nos dejan una piel de toro dañada.
Florentino Díaz hace un fiero análisis de
la marca España (L.M.A.) a través de pequeñas estructuras individuales de
madera en forma de casitas (la casa es el eje central de su discurso), donde
aparecen personajes que reflejan la crítica situación que los españolitos
estamos pasando, sembrando desolación y angustia, haciéndonos llegar mensajes a
través de estos personajes “soy español en el paro” no librándose la
cultura del “arte” de este terrible desamparo consecuencia de una España
donde la corrupción y la prevaricación están al orden del día; como el autor ha
declarado recientemente “son trozos de realidad sacados de acá y de allá, y que no aspiran a otra cosa que
satisfacer la necesidad de decir lo que quiero y siento, en estos momentos de
absoluta incertidumbre en los que la supervivencia ha pasado a ser objetivo
prioritario”. Realidad
que los habitantes de esta casa llamada España creíamos que no volverían pero
lamentablemente parecen estar de nuevo presentes.
También forman parte de esta exposición y,
colocadas en el pasillo que une las salas de la galería, una serie de viejas
fotografías con gruesas grapas metálicas, donde vemos como el autor redibuja
sobrios espacios domésticos añadiendo personajes que hablan, como si quisieran
decirnos algo y que las personas de mi generación reconocemos de los antiguos
tebeos, tratándose quizá de una reminiscencia de los tiempos pasados, donde
estos personajes daban un toque de humor a los españoles que se enfrentaban a tiempos tan
duros y difíciles como los que ahora vivimos, entendiendo que se trata de una
alegoría irónica del momento actual de desolación moral que atravesamos pero
poniendo un toque humorístico.
¿Nos estamos acomodando a esta situación ya
vivida en España a la que el gobierno hace oídos sordos a las protestas que
continuamente se vienen haciendo? ¿Es que a los españoles ya no nos sorprende
nada y admitimos de antemano que las cosas son como son y nada se puede hacer
para cambiarlas? Son algunas de las preguntas a las que es difícil encontrar
respuestas a pesar de que hay multitud de voces desde todas las esferas españolas
que se unen a la denuncia social que Florentino Díaz nos tramite a través de
sus obras expuestas en LA CASA DESOLADA, L.M.E.
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