miércoles, 9 de octubre de 2013

Con el arte en los talones

Con el arte en los talones
Julia Fernández Toledano

 ¿Qué es el arte? ¿Para qué sirve? ¿Cómo se interpreta? ¿Dónde podemos encontrarlo? Son preguntas que la mayoría de las personas se hacen alguna vez en la vida. Para Dino Formaggio, «arte es todo aquello que los hombres llaman arte». Para Marcel Duchamp, «el arte es la idea» mientras que para John Ruskin «el arte es expresión de la sociedad». Para otros simplemente es un chiste bastante infortunado: “morirse de frío”. Todas estas preguntas afloran y se acentúan en la galería Bacelos contemplando la exposición Señales de Humo de Jorge Barbi.

En este caso, tenemos el privilegio de ver, escuchar e incluso sentir al artista siendo él mismo quien da las pautas de lo que es en sí su obra, de lo que para él es el arte y dónde se encuentra, diciendo así de forma consciente o inconsciente lo que es en realidad la vida. El arte, al igual que la vida, se encuentra en el día a día de una persona, en lo que a mí puede llegar a parecerme insignificante e incluso molesto, en el juego, en el azar, en la necesidad, en el encuentro de algo inesperado, en el tiempo anterior, en el mundo de la naturaleza y en el humano.

Su brillantez radica en que es capaz de mostrarnos ese arte oculto y tan cercano a nosotros. Gracias a las señales de humo que nos envía, ninguno de nosotros volverá a pasar inadvertido por un taller, por el campo, por el jardín de su casa o por delante del mar sin acordarse de su obra, sin acordarse de él.

Barbi divide la galería en varias partes: un primer lugar donde encontramos pinturas con fondos oscuros. Algunas de ellas hacen referencia a su paso por Madrid en varias ocasiones anteriores. Allí se encuentran pintados y ubicados en un espacio obras que ya había expuesto antes en la capital. Pinturas que muestran el paso previo, el tiempo anterior, tan importante o más que el tiempo presente porque ¿habrían podido existir los proyectos ya presentados sin lo que hoy nos muestra el artista en estas pinturas?

Otro cuadro juega con la imagen de la gruta, ese gran almacén donde van a parar muchas de las cosas que ya no sirven, nuestros grandes proyectos frustrados, que iban a ser pero que finalmente no fueron, ese gran almacén que existe tanto a nivel físico como simbólico. También se aprecia en ellos un humo que representa lo efímero, la velocidad con la que suceden las cosas, lo que queda del trabajo que poco a poco se va destruyendo, de ese trabajo que alguien contempla ensimismado pero que pronto se olvida de él. 

Por otro lado, encontramos fotografías que se pueden dividir en todas las acciones que llevamos a cabo en nuestra vida y que pueden resumirse en base a tres impulsos: lo que sucede como “Producto del juego”, lo que sucede como “Producto de la necesidad” y  lo que sucede como “Producto del azar”. Las combinaciones de cada una de las tres piezas resultan muy llamativas ya que al ver tantas fotografías expuestas tan próximas, una no sabe por dónde empezar a contemplar la obra porque quisiese verlo y localizarlo todo de inmediato. Además hacen que me pregunte: ¿Esto es arte? ¿Unas botellas de plástico ensartadas en un palo y moviéndose por el viento? ¿Una mesa llena de maderas? ¿Los hierros que pinchaban las ruedas de unos coches? ¿Las cagadas de unos cuantos pájaros son arte? Pero Barbi responde a esta pregunta: sí, para él sí, y como él dice eso es lo realmente importante.

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