Crítica a la exposición de Florentino Díaz por Marta Paramo
Dicen que el
infierno esta lleno de bocas cerradas, que hace mas daño el silencio de los
buenos que las acciones de los malos y que si no eres parte de la solución entonces
eres parte del problema. Desde luego no es Florentino Díaz quien piensa
quedarse callado viendo como su España se convierte en una casa de locos, el
mismo edificio de trece rue del percebe que a salido de los comics para volverse una cómica y vergonzosa realidad.
En manos de quien
hemos dejado esa tarea de manifestar el inconformismo? Ya dijo más Dickens en su momento sobre las
injusticias que sufría la sociedad inglesa que el propio gobierno del país. A todos
nos llega, a todos nos moja de un lado u otro, si no es este problema será
aquel pero con la cantidad de heridas que han abierto a España alguna tiene que
dolernos lo suficiente para quejarnos.
Decir lo que
piensa, desahogarse, expresar su inconformismo con la vida y con el mundo que
le rodea… esto es lo que hace el artista, cualquier artista, a través de su
propio lenguaje. Florentino recoge piezas de madera, trozos de cajas de frutas,
de marcos de las puertas del hotel Palace… algunos de estos restos que iban a
ser triturados y reutilizados tienen muchos años de vida. Nuestro artista también
los reutiliza. Esos montones de astillas que han vivido parte de la historia de
nuestro país, que han estado en las calles, junto a los cubos de basura, junto
a esas personas que duermen en las aceras, montones de astillas que ahora nos
gritan entre las paredes de una galería que España se cae a trozos, que es ya
una casa desolada como la de Charles Dickens, montones de astillas que
Florentino Diaz a recogido, reciclado, reutilizado para convertirlas con su
propio lenguaje en una queja. Es quizá esta exposición la mejor hoja de
reclamaciones que España podría haber puesto.
No hay trabajo,
no hay dinero… por no haber no hay ni casas para todos, un país donde los
desahucios están a la orden del día y aun no sabemos que hacer para
solucionarlo, el sofá y zapping se han convertido en la actividad primaria de
miles de españoles…cuanto nos reíamos de Mortadelo y Filemón, cuantos darían ahora
lo que fuera por conseguir un trabajo como agentes de la “TIA”. Normal que nos
de vergüenza dar a conocer así nuestro país, que difícil vender la marca España
cuando nos presentamos un día tras otro en la oficina del jefe habiendo
fracasado en el caso y encima sumando algún que otro problema, como Mortadelo y
Filemón repito. Cómico, patético.
Florentino Díaz
nos presenta su mono de trabajo, esta sucio, esta usado, es el mono de un
trabajador que suda para ver algún día la eficacia de su trabajo, para ver si
ese uniforme con imperdibles al más puro estilo punk a conseguido su fin
revolucionario y reivindicativo. Gracias a Dios no es todo pesimismo y
estructuras inhóspitas, Florentino sabe reírse de si mismo, se compara con
Mortadelo y Filemón! Que figura dentro del comic español puede ser más cómica? Al
fin y al cabo mejor reírse de uno mismo y haber encontrado un motivo de risa
que vivir sumamente amargado por las circunstancias que te ha tocado vivir.
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