miércoles, 16 de octubre de 2013

El patio (de madera) de mi casa es particular:

El patio (de madera) de mi casa es particular:

Por Elena Revilla López

No necesitamos más información, trending topics, difamaciones, notas de prensa o incluso motivos artísticos para saber que en este mismo instante mientras tú lees esto hay una familia que se desespera por llegar a fin de mes, una madre que ya no sabe qué dar de comer a sus hijos, dos ancianos que luchan para no perder su casa, un gran grupo de hombres con traje que viven demasiado bien de la corrupción y un puñado de “políticos” que no se esfuerzan en buscar una solución válida y eficaz para poder salvarnos del cada vez más dramático hundimiento del país. La principal pregunta es, ¿Cómo Florentino Díaz llega a plasmar en su obra todos estos desastres? Tal y como están las cosas desde hace ya algún tiempo en España es totalmente admirable que un artista como Florentino Díaz nos regale una de las visiones más reales y a la vez más irónicas del actual (y triste) panorama español. De este modo, Florentino sabe cómo transformar las cosas más simples y sencillas como unas maderas de puertas recicladas en una obra que crea en nosotros una grandísima reflexión sobre temas tan importantes como la crisis, los desahucios o la corrupción.

Tras una largo tiempo sin presentar ningún trabajo suyo, la galería madrileña Astarté acoge la nueva obra de Florentino Díaz, “La casa desolada, L.M.E”, en la cual se nos muestra su obra más íntima y de un carácter de crítica social que abunda cada una de las salas de la galería. Uno de los principales aspectos más desoladores de su obra es la realidad en la que están basados, esto lo observamos en uno de sus trabajos: “Soy español, en el paro estoy”, en la cual podemos observar el reflejo de cualquier cola de una oficina de empleo del país. El autor crea una pequeña línea de separación entre su obra y nosotros, adaptándola a nuestras vidas cotidianas y dotándola de una cercanía que nos puede llegar a resultar bella ya no por la obra sino por el trasfondo que tiene. Toda su obra queda caracterizada por el principal uso de material reciclado como puertas, cajas de frutas, grapas, papel, etc, de las cuales nos transmite ese estado de enfado adornado con una inteligente crítica social e ironía del autor. Pero Florentino no solo hurga en el presente, sino que también nos teletrasporta a las mismísimas historietas humorísticas de Francisco Ibáñez, “Mortadelo y Filemón”, ya que utiliza a ambos personajes en obras como “Cada día me parezco más a Mortadelo” en la cual todavía me sorprende que una de esas incómodas y pequeñas sillas en las que me sentaba en el colegio tomasen forma de obra de arte.


A mí parecer, la obra de Florentino Díaz no es otra cosa que una muestra de primera mano del estado en el que se encuentra España. Muchos de nosotros a lo largo de nuestra vida hemos oído la conocida frase: “El arte es el reflejo de la sociedad” y razón no le falta. En la historia del arte siempre ha suscitado mucho interés los temas relacionados con el malestar social, como guerras, crisis, hambrunas, etc. Un claro ejemplo de estos acontecimientos en nuestro país nos lo dio Picasso con su “Guernica” en el cual refleja uno de los sucesos más crudos de la Guerra Civil. En general, Florentino Díaz nos invita a este taller improvisado con el principal objetivo de hacernos partícipes de su obra. Lo que conllevará a que deseemos indagar más en ella y poder saber y conseguir reflexionar sobre los motivos que han llevado a este autor cacereño a crear esta obra contemporánea tan social.

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