De mayor
quiero ser como Jorge Barbi:
Por Elena
Revilla López
Una vez dijo el
fotógrafo estadounidense William Albert Allard: “Tienes que pedirte más a ti mismo, tienes que empezar a buscar fotografías
que nadie más pueda hacer y tienes que coger tus herramientas e ir más allá”, esta frase me recuerda bastante a toda la obra de
Jorge Barbi. Quizás sea por esa característica cercanía que se apodera de tu
cuerpo cuando observas sus fotografías o ese pensamiento de: “Yo puedo ver
cosas así a diario, pero nunca se me ocurriría fotografiarlas” o nuestros “Bah,
¿quién se puede dar cuenta de que en unos simples excrementos de gaviota iba a
encontrar la silueta de unas personas? Ahí está la clave, ahí se encuentra la
perfección de toda la obra de Barbi, sus ojos (acompañados de la fiel lente de
su cámara) ven más allá que lo que otros pueden ver.
Mientras paseaba por la pequeña galería Bacelos que abre la tercera
exposición de Jorge Barbi en Madrid, “Señales
de humo” me iba dando cuenta de que era diferente a todo lo que había visto
antes. En sus fotografías en forma de mosaico, las cuales se recopilaban como
una trilogía: “Producto de la necesidad, producto del
juego, y producto del azar” se catalogan las situaciones y los objetos según
la causa que los origina, reuniendo en ella todas las emociones y pensamientos
de Barbi que nos quiere transmitir a través de sus diferentes instantáneas. En ese momento
empecé a comprender cuál era el objetivo principal de Barbi que quería lograr a
través del arte de la fotografía, que no era otro que vivir, vivir fotografiando.
Ya que a través de su obra nos presenta su vida, aquello que le produce interés
o admiración. Por estos motivos me parece una obra tan fascinante y a la vez motivadora.
Una de las interesantes reflexiones que
puedo sacar una vez vista la exposición de Barbi es la grandísima y hermosa
donación que el mundo nos regala, el arte, ¿Para qué intentar crear la
fotografía más elaborada que pueda llegar a existir si podemos aprovecharnos de
aquello que nos ofrece el exterior como un paisaje marítimo o una vieja
fábrica? Muchos dicen que la belleza se encuentra en lo sencillo, en lo común,
yo estoy de acuerdo siempre y cuando aquello sencillo, como pudieran ser los
objetos que Barbi encuentra extraviados en la costa puedan ser dotados de un
toque de originalidad como podría ser unirlos todos entre sí para formar su
obra: “Señales de humo”, en la cual reúne
un conjunto de objetos rudimentarios que adquieren una nueva simbología al ser
distribuidos en un espacio oscuro. Al igual que ocurre en su serie: “Paso
previo”, donde recoge acumulaciones de objetos, los cuales reúne en diferentes
agrupaciones, y que dotan a la obra de Barbi de gran originalidad.
En general, la obra de Jorge Barbi tiene
un claro paralelismo con nuestras vidas, por ejemplo, nosotros podemos ir paseando
por Madrid una tarde cualquiera y encontrarnos con algún detalle que realmente
nos choque, nos llame la atención al instante y rápidamente queramos retratarlo
(aunque sea con nuestra humilde cámara del móvil) para posteriormente subirlo a
cualquiera de nuestras redes sociales favoritas. Esa es la magia de la
fotografía que Barbi ha sabido mostrar, la observación de lo que no es común y
la necesidad de creación. Por este motivo viene el título de que en un futuro
no me importaría llegar a ser como un Jorge Barbi, el cual con su obra enseña a
poder reflexionar sobre la relación tan cercana del mundo natural y humano observando
más minuciosamente aquellas pequeñas cosas que al final resultan ser las más
importantes.
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