miércoles, 9 de octubre de 2013

De mayor quiero ser como Jorge Barbi:

De mayor quiero ser como Jorge Barbi:

Por Elena Revilla López


Una vez dijo el fotógrafo estadounidense William Albert Allard: “Tienes que pedirte más a ti mismo, tienes que empezar a buscar fotografías que nadie más pueda hacer y tienes que coger tus herramientas e ir más allá”, esta frase me recuerda bastante a toda la obra de Jorge Barbi. Quizás sea por esa característica cercanía que se apodera de tu cuerpo cuando observas sus fotografías o ese pensamiento de: “Yo puedo ver cosas así a diario, pero nunca se me ocurriría fotografiarlas” o nuestros “Bah, ¿quién se puede dar cuenta de que en unos simples excrementos de gaviota iba a encontrar la silueta de unas personas? Ahí está la clave, ahí se encuentra la perfección de toda la obra de Barbi, sus ojos (acompañados de la fiel lente de su cámara) ven más allá que lo que otros pueden ver.

Mientras paseaba por la pequeña galería Bacelos que abre la tercera exposición de Jorge Barbi en Madrid, “Señales de humo” me iba dando cuenta de que era diferente a todo lo que había visto antes. En sus fotografías en forma de mosaico, las cuales se recopilaban como una trilogía: Producto de la necesidad, producto del juego, y producto del azar” se catalogan las situaciones y los objetos según la causa que los origina, reuniendo en ella todas las emociones y pensamientos de Barbi que nos quiere transmitir a través de sus diferentes instantáneas.  En ese momento empecé a comprender cuál era el objetivo principal de Barbi que quería lograr a través del arte de la fotografía, que no era otro que vivir, vivir fotografiando. Ya que a través de su obra nos presenta su vida, aquello que le produce interés o admiración. Por estos motivos me parece una obra tan fascinante y a la vez motivadora.

Una de las interesantes reflexiones que puedo sacar una vez vista la exposición de Barbi es la grandísima y hermosa donación que el mundo nos regala, el arte, ¿Para qué intentar crear la fotografía más elaborada que pueda llegar a existir si podemos aprovecharnos de aquello que nos ofrece el exterior como un paisaje marítimo o una vieja fábrica? Muchos dicen que la belleza se encuentra en lo sencillo, en lo común, yo estoy de acuerdo siempre y cuando aquello sencillo, como pudieran ser los objetos que Barbi encuentra extraviados en la costa puedan ser dotados de un toque de originalidad como podría ser unirlos todos entre sí para formar su obra: “Señales de humo”, en la cual reúne un conjunto de objetos rudimentarios que adquieren una nueva simbología al ser distribuidos en un espacio oscuro. Al igual que ocurre en su serie: “Paso previo”, donde recoge acumulaciones de objetos, los cuales reúne en diferentes agrupaciones, y que dotan a la obra de Barbi de gran originalidad.

En general, la obra de Jorge Barbi tiene un claro paralelismo con nuestras vidas, por ejemplo, nosotros podemos ir paseando por Madrid una tarde cualquiera y encontrarnos con algún detalle que realmente nos choque, nos llame la atención al instante y rápidamente queramos retratarlo (aunque sea con nuestra humilde cámara del móvil) para posteriormente subirlo a cualquiera de nuestras redes sociales favoritas. Esa es la magia de la fotografía que Barbi ha sabido mostrar, la observación de lo que no es común y la necesidad de creación. Por este motivo viene el título de que en un futuro no me importaría llegar a ser como un Jorge Barbi, el cual con su obra enseña a poder reflexionar sobre la relación tan cercana del mundo natural y humano observando más minuciosamente aquellas pequeñas cosas que al final resultan ser las más importantes.




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