miércoles, 16 de octubre de 2013


Mas madera

Por Yaiza González López

Espacio difícil de habitar como cual selva virgen donde el aventurero con su espada intenta abrirse paso entre la maleza, siendo la misma acción acometida por Florentino Díaz, pasando ese momento al presente, podemos decir que el propio artista dispara contra la maleza, entendiendo maleza como puntos de crítica de la realidad del momento, es la potencialidad de asesino la que juega en su mente no queriendo ver  lo que  se encuentra disparando a la misma, sino que el sonido detonador del arma resuene y  llegue al hombre, ese grito  de desesperación recogido por Nikos Kazantzakis:"Mi alma entera es un grito, y toda mi obra es el comentario sobre ese grito."

El grito adquiere una clara dimensión crítica donde el autor mediante sus obras recogidas en la galería Astarté, no pretende absolutamente que sintamos nada, ni siquiera que hagamos nada, ya que en sus palabras "No pretendo nada solo desahogarme", reflexionando sobre la crítica establecida en torno a ese lugar estable, pacifico, seguro, mío como es el hogar, la casa, pero no vista desde esta mirada sino desde la misma selva, espacio totalmente inhabitable expuesto con pinchos, en el que se cuestiona dónde quedo la comodidad y en el caso de que se establezca, preguntaremos si es cierta, siguiendo esta idea, trascendemos junto a la composición de La casa desolada, vemos como esas esculturas son los chasis de tu misma morada, de la morada de un mismo Españolito que publicita LA MARCA ESPAÑOLA, vendiendo uno de los puntos que representa la sociedad de este mismo país, el máximo despilfarro, crítica al humano, ese insulto al hombre trajeado, al señor del maletín, contrario fielmente a lo que su obra representa, esculturas realizadas a través del mismo reciclaje y la misma oposición al españolito del siglo XXI. Recargando la pistola somos capaces de ver el ligamiento que establece en la relación de los opuestos utilizando como arma revolucionaria un mismo traje de trabajo reciclado, es decir, ese traje se ha desligado del hombre del maletín, el trajeado ha quedado desnudo y así como su casa se ha reducido a la desolación implícita, quedándonos con una sobra, una silueta de la morada de ESPAÑA Y DE LME, ya que  ese grito eufórico " soy español" se ha tornado en ese intento por vender, con motivo de repoblar el mismo lugar inhóspito. No obstante, nos cuestionamos, si es posible vender lo inverso a las tres B( feo malo y caro), con un eslogan tan distinguido como" estoy en paro".

Sin embargo, nuestra casa inmueblada tiene suelo, pero estar atentos porque el suelo esta sobrepintado, correr y quitar baldosas veréis el verdadero sustento controlador  del caminante español, y para nuestros ojos vemos únicamente una gama de tres colores, negro, rojo y amarillo, junto a este camuflaje vemos como Florentino lo asemeja con el propio rey de los camuflajes, Mortadelo. Solo podemos pisar ese suelo y no caernos si lo vemos como meros locos, los loco se ríen pero no se caen, asique riámonos, hagamos una comedia donde cobre fuerza la idea infantiloide de con un seis y un cuatro hago la cara de mi retrato," cada día me parezco mas a Mortadelo ".Aprendemos a llegar a la risa a través de una silla donde todos nos hemos sentado y aunque no queramos siempre nos conduce desde el aprendizaje hacia un comic, Mortadelo y Filemon, y de hecho que hay mejor que reírte en una silla estable en medio de un suelo inestable donde tu locura no es lo que mas se oye, sino el grito del hombre que pasea por un suelo camuflado, donde el escenario nos plantea una doble falsedad.

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