Mas madera
Por Yaiza González López
Espacio difícil de habitar como
cual selva virgen donde el aventurero con su espada intenta abrirse paso entre
la maleza, siendo la misma acción acometida por Florentino Díaz, pasando ese
momento al presente, podemos decir que el propio artista dispara contra la
maleza, entendiendo maleza como puntos de crítica de la realidad del momento,
es la potencialidad de asesino la que juega en su mente no queriendo ver lo que se encuentra disparando a la misma, sino que
el sonido detonador del arma resuene y llegue
al hombre, ese grito de desesperación
recogido por Nikos Kazantzakis:"Mi alma entera es un grito, y toda mi obra
es el comentario sobre ese grito."
El grito adquiere una clara
dimensión crítica donde el autor mediante sus obras recogidas en la galería
Astarté, no pretende absolutamente que sintamos nada, ni siquiera que hagamos
nada, ya que en sus palabras "No pretendo nada solo desahogarme",
reflexionando sobre la crítica establecida en torno a ese lugar estable,
pacifico, seguro, mío como es el hogar, la casa, pero no vista desde esta mirada
sino desde la misma selva, espacio totalmente inhabitable expuesto con pinchos,
en el que se cuestiona dónde quedo la comodidad y en el caso de que se
establezca, preguntaremos si es cierta, siguiendo esta idea, trascendemos junto
a la composición de La casa desolada, vemos como esas esculturas son los
chasis de tu misma morada, de la morada de un mismo Españolito que publicita LA
MARCA ESPAÑOLA, vendiendo uno de los puntos que representa la sociedad de este
mismo país, el máximo despilfarro, crítica al humano, ese insulto al hombre
trajeado, al señor del maletín, contrario fielmente a lo que su obra
representa, esculturas realizadas a través del mismo reciclaje y la misma
oposición al españolito del siglo XXI. Recargando la pistola somos capaces de
ver el ligamiento que establece en la relación de los opuestos utilizando como
arma revolucionaria un mismo traje de trabajo reciclado, es decir, ese traje se
ha desligado del hombre del maletín, el trajeado ha quedado desnudo y así como
su casa se ha reducido a la desolación implícita, quedándonos con una sobra,
una silueta de la morada de ESPAÑA Y DE LME, ya que ese grito eufórico " soy español" se
ha tornado en ese intento por vender, con motivo de repoblar el mismo lugar
inhóspito. No obstante, nos cuestionamos, si es posible vender lo inverso a las
tres B( feo malo y caro), con un eslogan tan distinguido como" estoy en
paro".
Sin embargo, nuestra casa
inmueblada tiene suelo, pero estar atentos porque el suelo esta sobrepintado,
correr y quitar baldosas veréis el verdadero sustento controlador del caminante español, y para nuestros ojos
vemos únicamente una gama de tres colores, negro, rojo y amarillo, junto a este
camuflaje vemos como Florentino lo asemeja con el propio rey de los camuflajes,
Mortadelo. Solo podemos pisar ese suelo y no caernos si lo vemos como meros
locos, los loco se ríen pero no se caen, asique riámonos, hagamos una comedia
donde cobre fuerza la idea infantiloide de con un seis y un cuatro hago la cara
de mi retrato," cada día me parezco mas a Mortadelo ".Aprendemos a
llegar a la risa a través de una silla donde todos nos hemos sentado y aunque
no queramos siempre nos conduce desde el aprendizaje hacia un comic, Mortadelo
y Filemon, y de hecho que hay mejor que reírte en una silla estable en
medio de un suelo inestable donde tu locura no es lo que mas se oye, sino el
grito del hombre que pasea por un suelo camuflado, donde el escenario nos
plantea una doble falsedad.
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