Virginia Merchán Suita
Según Jorge Barbi, su obra tiende las bases en la idea de lo
nuevo, lo último, pero, ¿realmente esto es así? Quizá la idea de la evolución
es a lo que más se asemeja esta descripción. Pero el verdadero comienzo probablemente sea el concepto de la decisión.
¿Cuántas veces decidimos a lo largo de la vida? Pude que esta creación sea el ejemplo idóneo, pues
partimos de que su autor ha tardado 23 años para decidir. Las personas
constantemente decidimos, arriesgamos una cosa por otra, escogemos, y esta es
la esencia de la obra.
“objetos que se quedaron en el camino”, así nombra Jorge Barbi
una de sus obras, ¿que se quedaron en el camino? Escogemos unas cosas por otras
en un momento determinado, sin embargo, aquellas cosas que dejamos atrás, a
veces manifiestan su reminiscencia, porque nuestro olvido hacia ellas no ha
sido totalmente absoluto. Esto se presenta en la obra de Jorge Barbi puesto que,
algunas de aquellas cosas que quedaron atrás él mismo las repetirá en su
siguiente obra “objetos escogidos”.
Aquellos objetos que fotografía, forman el conjunto de la
realidad humana, la objetividad de que todo vale, es la manera de aceptar el
error, que aun así nos sirve de una forma u otra para darnos cuenta de que es
un paso más para llegar a nuestro propósito, nuestro propósito quizá guiado por
la fuerza natural.
En la última parte de la galería se concentra una serie de
fotografías, que volverán a concluir con esa idea de escoger. Jorge Barbi divide
tres zonas, producto del juego y producto de la necesidad, en las que se
presencia la decisión humana, y por otra parte producto del azar. En el azar la
mano humana no va a intervenir, Es interesante el simbolismo de este conjunto
fotográfico, ya que es el principio del recorrido y por lo tanto el fin. Es
decir la naturaleza nos da la oportunidad de escoger, ¿una oportunidad para
luego arrebatárnosla? quizá simplemente es un principio, es un comienzo que nos
hace avanzar y buscar en el que el fin nos lo ofrece el azar. El azar es un proceso natural, por el
que, sin ninguna intervención hay formaciones independientes, únicas e
irrepetibles, las cuales pueden sufrir un proceso natural del azar o no,
dependiendo de la única unión que se puede asociar al mismo, que es la noción
temporal. Esto explica la degeneración, el crecimiento, la vitalidad de todas
las cosas u objetos, es decir, la naturaleza nos da una serie de oportunidades,
y nosotros escogemos el camino según nuestras necesidades, o placer. El azar es
totalmente independiente y ajeno a estos dos, el azar ocurre sin avisar, es
libre. Y esto forma parte de la naturaleza humana. Nuestra capacidad de
decisión no está asociada al azar. Creemos que tenemos el control de nuestra
decisión, pero no es así. Podemos escoger una cosa por otra pero la verdadera y
única decisión la tiene la casualidad, que aparece en cualquier momento y
pertenece a la naturaleza, a aquellas cosas que desechamos, fundieron en
cenizas y aun así queda rastro de ellas.
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