jueves, 10 de octubre de 2013

Manifiesto de la casualidad



Virginia Merchán Suita

Según Jorge Barbi, su obra tiende las bases en la idea de lo nuevo, lo último, pero, ¿realmente esto es así? Quizá la idea de la evolución es a lo que más se asemeja esta descripción. Pero el verdadero comienzo  probablemente sea el concepto de la decisión. ¿Cuántas veces decidimos a lo largo de la vida? Pude que  esta creación sea el ejemplo idóneo, pues partimos de que su autor ha tardado 23 años para decidir. Las personas constantemente decidimos, arriesgamos una cosa por otra, escogemos, y esta es la esencia de la obra.

“objetos que se quedaron en el camino”, así nombra Jorge Barbi una de sus obras, ¿que se quedaron en el camino? Escogemos unas cosas por otras en un momento determinado, sin embargo, aquellas cosas que dejamos atrás, a veces manifiestan su reminiscencia, porque nuestro olvido hacia ellas no ha sido totalmente absoluto. Esto se presenta en la obra de Jorge Barbi puesto que, algunas de aquellas cosas que quedaron atrás él mismo las repetirá en su siguiente obra “objetos escogidos”.
Aquellos objetos que fotografía, forman el conjunto de la realidad humana, la objetividad de que todo vale, es la manera de aceptar el error, que aun así nos sirve de una forma u otra para darnos cuenta de que es un paso más para llegar a nuestro propósito, nuestro propósito quizá guiado por la fuerza natural.

En la última parte de la galería se concentra una serie de fotografías, que volverán a concluir con esa idea de escoger. Jorge Barbi divide tres zonas, producto del juego y producto de la necesidad, en las que se presencia la decisión humana, y por otra parte producto del azar. En el azar la mano humana no va a intervenir, Es interesante el simbolismo de este conjunto fotográfico, ya que es el principio del recorrido y por lo tanto el fin. Es decir la naturaleza nos da la oportunidad de escoger, ¿una oportunidad para luego arrebatárnosla? quizá simplemente es un principio, es un comienzo que nos hace avanzar y buscar en el que el fin nos lo ofrece  el azar. El azar es un proceso natural, por el que, sin ninguna intervención hay formaciones independientes, únicas e irrepetibles, las cuales pueden sufrir un proceso natural del azar o no, dependiendo de la única unión que se puede asociar al mismo, que es la noción temporal. Esto explica la degeneración, el crecimiento, la vitalidad de todas las cosas u objetos, es decir, la naturaleza nos da una serie de oportunidades, y nosotros escogemos el camino según nuestras necesidades, o placer. El azar es totalmente independiente y ajeno a estos dos, el azar ocurre sin avisar, es libre. Y esto forma parte de la naturaleza humana. Nuestra capacidad de decisión no está asociada al azar. Creemos que tenemos el control de nuestra decisión, pero no es así. Podemos escoger una cosa por otra pero la verdadera y única decisión la tiene la casualidad, que aparece en cualquier momento y pertenece a la naturaleza, a aquellas cosas que desechamos, fundieron en cenizas y aun así queda rastro de ellas. 

La mirada natural es el resultado final, es clasificadora, y selecciona. Jorge Barbi en su obra manifiesta la introducción del objeto en la naturaleza, de esta forma se hace una comparativa semejante a la influencia  natural en el ser humano con el propósito de expresar que la naturaleza finalmente siempre tiene el poder, y el dominio de todas las cosas. Entonces la importancia que se le da al objeto en este conjunto fotográfico, es en vano, ya que hay  un único elemento principal que destaca entre cualquier otro, y es el medio natural.

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