ALICIA LEAL- 17/10/2013
Crítica
absoluta, un mensaje sin apenas ser codificado. Una realidad tan aparente que
incluso es posible respirarla. Aroma de verdades que se extiende por toda las
salas de la galería Astarté. Es una breve pero densa concepción de la visión de
un hombre que mira a través de sus ojos un mundo que ha visto cambiar y que en
temas tan sobrecargados como es la política incluso ha visto empobrecer. Pero sin embargo, es posible percibir lo que
algunos denominarían un haz de luz o incluso brillantez primorosa la cual busca
su lugar para ser vista y para poder ser reconocida, quizá tal vez busque también
ser admirada. El título en si ya juega con la resolución de la obra y es que “La
casa desolada” es una exposición que usted mismo puede saborear y comprender,
tal vez como nadie, la desafortunada visión de alguien que recicla materiales
exquisitos para decir (lo que algunos ya saben) que nos hundimos en una corrupción
gigantesca. En contraposición, es lícito explicar que Florentino Díaz ha sabido
llegar de alguna manera a nuestra pequeña vena crítica, por no decir capilar
crítico, con algo a lo que nosotros llamamos hogar, nuestra reducida zona de
confort; que busca no solo nuestra tranquilidad e intimidad sino nuestro
pequeño templo. Como si cada vez que sale de casa recogiera todos y cada uno de
los telares que lo forman y quisiera preservarlos de manera celosa ante un
mundo que posiblemente los usaría contra usted, y entonces una vez de vuelta en
casa podría extenderse de nuevo, llenar cada rincón de su complejo hogar y
vivir de alguna manera de espaldas a la sociedad. El artista es capaz de
desdibujar una situación, un concepto totalmente marcado en nuestro inquieto
subconsciente, y ofrecernos una visión completamente distinta; y esto sin
embargo, no sería nada sorprendente ya que no es un gran descubrimiento, pero
de alguna manera consigue traspasar la mirada de incredulidad y
teletransportarle de nuevo a su zona de confort.
![]() |
| Soy español, español...
Madera reciclada por Florentino Diaz
|
Es
posible que estos fenómenos, llamados por mí misma “fenómenos extraños que
ocurren cuando tienes demasiada empatía” consigan que comprenda de alguna aislada
forma la visión de su mundo, de qué manera Florentino nos conquista
desinteresadamente explicando cómo realizó sus obras, en cada una de ellas
aporta no solo su estilo, sino una parte de su zona de confort; uno de esos
telares que dejan entrever el mundo de un artista que como he dicho antes, no
es algo novedoso, pero quizá por ello a través de mi fenómeno anteriormente
citado nos resulte tan irremediable y asombrosamente entrañable. Se trata de introducir un toque de parodia,
de ironía, tanto hacia la superproducción comercial del mundo del arte, como
hacia la mercantilización de la mirada que la potencia del diseño
industrial acaba produciendo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario