jueves, 3 de octubre de 2013

BAJO EL MAR, BAJO EL MAAAAR

Por Javier Martín Silva

"Es supersticiosa y vana la costumbre de buscar sentido en los libros, equiparable a buscarlo en los sueños" decía el escritor argentino Jorge Luis Borges, y al arte podríamos añadir sin miedo a equivocarnos, y es que la interpretación del arte nunca ha sido fácil y en el caso del contemporáneo aún menos. "Amar es ganar" es la última exposición realizada por el artista vasco José Ramón Amondaraín y el intentar adivinar qué quiere decirnos con su sutil manera de entender la vida a través de sus obras reviste cierta complejidad.         
El grueso de la exposición está formado por dos partes, una primera de caracolas varias que pretenden emular con mayor, menor o escaso acierto a grandes artistas del XIX y el XX, merecen reconocimiento la comparación del mejillón barbado con las obras de Anselm Kiefer o la caracola moteada de un vivo rojo que se puede relacionar con los cuadros de Matisse. La segunda gran parte sería el conjunto de anagramas a base de nombres de otros personajes importantes contemporáneos que al igual que sucede con las conchas y similares hay algunos ingeniosos y otros que sencillamente están ahí o lo que quieren decir sólo lo sabe el propio Amondaraín, véanse Salvador Dalí/Lord Salivada, Andy Warhol/Hold any War o Dora Maar/Dar o Amar como ejemplos de los más interesantes. También podría interpretarse como la necesidad del artista vasco de convertir a sus admirados personajes en símbolos a los que idolatrar o denostar.
Las piezas más interesantes son las que a primera vista no captan la atención como las dos series anteriores debido a una colocación que las relega, inevitablemente, a un segundo plano. Estas obras son una fotografía enmarcada por calaveras en la se encuentra la frase que debería articular la exposición entera "We were taught to look for Truth, Goodness and Beauty", hemos crecido buscando esos tres ideales: Verdad, Bondad y Belleza; pero la realidad es que nuestro mundo es el de la Mentira, Maldad y Fealdad en los cuales hay pequeños destellos de los ideales, es una especie de Yin-Yang en el que en todo lo bueno hay cosas malas y viceversa. Este Yin-Yang vendría representado por las dos calaveras, negra y blanca respectivamente, que están ligadas una con otra a un pilar situado justo en frente de la fotografía.
Después de estas obras demostrando lo utópico que supone perseguir lo inexistente, nos encontramos ante dos cuadros de grandes dimensiones, situados en salas distintas, realizados con cantidades ingentes de óleo que dan forma a libros cerrados y envueltos en una especie de burbuja. Puede ser una crítica más de las que alberga esta exposición, en este caso al encierro que sufre la cultura debido al olvido cada vez más acentuado que sufren los libros, vendría al dedillo la frase de Groucho Marx “Desde el momento en que cogí un libro me caí al suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.”. Esta decadencia también es originada por la falta de interés hacia este formato que se ve relegado a un segundo plano frente a la comodidad y rapidez que suponen otros como internet, la televisión o los recientes ebooks.

“Amar es ganar” es una exposición compleja desde el título (todavía no sé qué relación tiene exactamente con las obras expuestas) hasta los grandes cuadros que pueden ser cualquier cosa o simplemente nada, tiene una gran variedad temática que requiere mucha imaginación o la aclaración del propio Amondaraín para poder salir satisfecho de la galería sin pensar WTF i was doing there?

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