"Es supersticiosa y vana la costumbre de buscar sentido en los libros, equiparable a buscarlo en los sueños" decía el escritor argentino Jorge Luis Borges, y al arte podríamos añadir sin miedo a equivocarnos, y es que la interpretación del arte nunca ha sido fácil y en el caso del contemporáneo aún menos. "Amar es ganar" es la última exposición realizada por el artista vasco José Ramón Amondaraín y el intentar adivinar qué quiere decirnos con su sutil manera de entender la vida a través de sus obras reviste cierta complejidad.
El grueso de la exposición está formado por dos
partes, una primera de caracolas varias que pretenden emular con mayor, menor o
escaso acierto a grandes artistas del XIX y el XX, merecen reconocimiento la
comparación del mejillón barbado con las obras de Anselm Kiefer o la caracola
moteada de un vivo rojo que se puede relacionar con los cuadros de Matisse. La
segunda gran parte sería el conjunto de anagramas a base de nombres de otros
personajes importantes contemporáneos que al igual que sucede con las conchas y
similares hay algunos ingeniosos y otros que sencillamente están ahí o lo que
quieren decir sólo lo sabe el propio Amondaraín, véanse Salvador Dalí/Lord
Salivada, Andy Warhol/Hold any War o Dora Maar/Dar o Amar como ejemplos de los
más interesantes. También podría interpretarse como la necesidad del artista
vasco de convertir a sus admirados personajes en símbolos a los que idolatrar o
denostar.
Las piezas más interesantes son las que a primera
vista no captan la atención como las dos series anteriores debido a una
colocación que las relega, inevitablemente, a un segundo plano. Estas obras son
una fotografía enmarcada por calaveras en la se encuentra la frase que debería
articular la exposición entera "We were taught to look for Truth, Goodness
and Beauty", hemos crecido buscando esos tres ideales: Verdad, Bondad y
Belleza; pero la realidad es que nuestro mundo es el de la Mentira, Maldad y
Fealdad en los cuales hay pequeños destellos de los ideales, es una especie de
Yin-Yang en el que en todo lo bueno hay cosas malas y viceversa. Este Yin-Yang
vendría representado por las dos calaveras, negra y blanca respectivamente, que
están ligadas una con otra a un pilar situado justo en frente de la fotografía.
Después de estas obras demostrando lo utópico que
supone perseguir lo inexistente, nos encontramos ante dos cuadros de grandes
dimensiones, situados en salas distintas, realizados con cantidades ingentes de
óleo que dan forma a libros cerrados y envueltos en una especie de burbuja.
Puede ser una crítica más de las que alberga esta exposición, en este caso al
encierro que sufre la cultura debido al olvido cada vez más acentuado que
sufren los libros, vendría al dedillo la frase de Groucho Marx “Desde el momento en que cogí un libro me caí al
suelo rodando de risa. Algún día espero leerlo.”. Esta decadencia
también es originada por la
falta de interés hacia este formato que se ve relegado a un segundo plano
frente a la comodidad y rapidez que suponen otros como internet, la televisión
o los recientes ebooks.
“Amar es ganar” es una exposición compleja desde el título
(todavía no sé qué relación tiene exactamente con las obras expuestas) hasta
los grandes cuadros que pueden ser cualquier cosa o simplemente nada, tiene una
gran variedad temática que requiere mucha imaginación o la aclaración del
propio Amondaraín para poder salir satisfecho de la galería sin pensar WTF i
was doing there?
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