Una vida bajo la obra
Andrea
Ferruz Tudela
“AMAR-GANA”
el título de la última exposición de José Ramón Amondaraín. Una colección muy variopinta entre todas sus
obras, pues podemos ver desde pequeñas esculturas encima de pedestales, pasando
por fotografías hasta llegar a pinturas e incluso radiografías.
Pero
no sólo esta exposición se caracteriza por los diferentes materiales que la
componen, porque lo que más destaca de ella es la rienda suelta que podemos
darle a la imaginación contemplando cada una de sus obras, pudiendo sacar mas
de un significado a cada una de ellas, y puede que ninguno de esos significados
que logremos sacar sean erróneos, pues el mismo Amondaraín reconoce que sus obras poseen esa capacidad portentosa para mirar y ver en dos
miradas sobre la misma cosa dos cosas diferentes.
Esta capacidad de una
doble mirada en un mismo objeto lo encontramos a lo largo de todas las obras de
esta exposición, pero tal vez, donde sea más fácil apreciarlo es en la serie llamada
amar-gana, igual que la exposición, que esta compuesta de doce anagramas
fabricados en poliéster en los cuales el donostiarra Amondaraín hace un juego
de palabras, utilizando las mismas letras, pero creando nuevas palabras y
poniendo unas en positivo y otras en negativo, por ejemplo: dar o amar(positivo)-
dora mar(negativo).
En otra de las series
que integran esta exposición en la cual podemos ver reflejado de nuevo esa
doble visión sería en la serie de fotografías de conchas y caracolas en las
cuales cada una de ella tiene debajo el nombre de un artista, realizando una
conexión entre las características visuales de los artistas y de las conchas.
Esto lo podemos apreciar por ejemplo en la fotografía de una caracola de fondo
blanco y manchas negras geométricas que Amondaraín la a unido a Picasso por el
cuadro del Guernica, pues los colores son blancos y negros y las formas también
son geométricas, otra de estas fotografías es por ejemplo la concha de Matisse,
de fondo blanco y con colores chillones anaranjados recordándole a Amondaraín a
los famosos cuadros de Matisse de mujeres desnudas bailando en un corro. A la
vez estas fotografías son las representaciones de lo que han supuesto para él
estos artistas y lo que le han aportado a lo largo de su recorrido artístico y
ha su propia vida, como sabemos que lo hizo Picasso en su día pues el artista
le dedico una exposición entera a uno sólo de sus cuadros, el Guernica.
Las obras más impactantes de esta exposición son los dos
grandes cuadros, uno de ellos; entretacto, Amondaraín se refiere así a ella:”
otra pieza es la que llamo luna (no es ese el título) se trata de una especie
de cajón de poliéster, y su parte superior representa una superficie con pinceladas. Al hacer las fotografías
(pruebas) me gusta el hecho de que no se entienda bien lo que es y esa especie
de paisaje lunar desolado”.Aunque yo veo a este cuadro como la marca que dejan
las conchas a lo largo de miles de años en las piedras, esos fósiles
petrificados como marcas de caídas y de fallos que el artista halla tenido a lo
largo de su vida y que le hacen ser de esa forma y no de otra. Y el otro gran cuadro con el título; verdad,
bondad y belleza, tal vez sea el que pueda impactar más al espectador pues se
ve como cae de forma torrencial por encima de algún objeto una cantidad casi
industrial de óleo blanco cubriéndolo todo, como si fuera ese río desbordado
que arrasa con todo lo que se encuentre a su paso, pero que a la vez limpia
porque sólo permite quedarse a lo más consistente o valioso, como metáfora de
cuando fracasamos y al remontar nos
despojamos de las cosas que nos retenían en el pasado.
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