jueves, 17 de octubre de 2013

El sueño español

Florentino Díaz, La casa desolada L.M.E.
Galería Astarté.
Por Celia Caballero Díaz


La Galería Astarté participa en el evento APERTURA 2013 presentando la obra de Florentino Díaz, en la cual el tema de la casa ha sido un elemento constante presente ya desde comienzos de los años 90. A pesar de haber trabajado con distintos lenguajes artísticos, se le ha clasificado como escultor dado que sus mayores y más renombrados proyectos pertenecen a esta disciplina; sin embargo, él mismo se considera un pintor puesto que sus inicios como artista transcurrieron pincel en mano. Dentro de esta exposición, lo doméstico se conjunta con lo político adquiriendo así una tonalidad indignada que impregna a todas las obras como liberación de lo que Florentino piensa y siente. No se trata de nada más, ni nada menos, que de su modo de “supervivencia” dentro de la sociedad que le rodea. Encuentra en el arte su vía de escape para desahogarse y mostrar al mundo lo que él considera como verdades sociales y políticas de la España del momento, país que aparece representado gráficamente en diversas ocasiones dentro de sus trabajos expuestos, así como personajes del comic español de los años de posguerra que conforman un juego humorístico entre la seriedad y el chiste. Un claro ejemplo podría tratarse de Cada día me parezco más a Mortadelo en la que presenta el perfil característico del personaje tallado en una silla de escuela como recuerdo del proceso dogmático en forma de caricatura.

Florentino presta especial atención al contenido de las obras dejando para un segundo paso de menor duración la formalización de las ideas que se han ido formando durante un largo proceso en su cabeza. Se han considerado a sus casas como “casas moralizantes” debido a esa crítica social siempre presente que se centra en la corrupción, el paro y la precariedad de España. En este caso pretende mostrarnos la dificultad de los espacios cotidianos a través de los pinchos que rodean las estructuras metálicas en la serie Santuarios espacios para el no-habitar. El otro material fundamental que el artista cacereño emplea es la madera, en concreto la madera de cajas de frutas que ya utilizó en obras anteriores o la madera de puertas que cuentan con una profunda historia detrás dado que pertenecen a lugares tan emblemáticos como el Hotel Palace o el edificio de Atocha 55. Esta importancia que le acuña al reciclaje se entiende a su vez como una crítica o reivindicación de lo que despilfarramos, Florentino brinda una segunda oportunidad a esos “materiales pobres” que rescata y reutiliza.

A pesar de que sus obras muestran un mensaje claro no recurre a lo explícito o literal, ni siquiera en sus nombres en los que muchas veces aparecen siglas (véase el titulo de la exposición: La casa desolada L.M.E.). Es decir, busca una interactuación con del espectador en la que todos los elementos que conforman dichas obras juegan un papel fundamental e imprescindible. Podemos encontrar desde frases dispuestas en su interior como en “En el paro estoy”, hasta siluetas de un hombre trajeado que lleva un maletín alegando al polémico tema de los desahucios o los colores de la bandera alemana como suelo de. Todo ello forma un conjunto que en su totalidad representa de una manera única y personal la visión del artista acerca de la realidad.

Siendo consciente de la situación actual en la que se encuentra el mercado del arte declara que un artista debe además de realizar, saber vender su trabajo. Sin embargo, lejos de la comercialización se sitúa en una posición de necesidad de vivir del arte como artista comprometido con su obra. Y ahí es precisamente donde reside la seña de identidad de Florentino Díaz.

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