Galería Astarté.
Por Celia Caballero Díaz
La Galería Astarté participa en el evento APERTURA 2013
presentando la obra de Florentino Díaz, en la cual el tema de la casa ha sido
un elemento constante presente ya desde comienzos de los años 90. A pesar de
haber trabajado con distintos lenguajes artísticos, se le ha clasificado como
escultor dado que sus mayores y más renombrados proyectos pertenecen a esta
disciplina; sin embargo, él mismo se considera un pintor puesto que sus inicios
como artista transcurrieron pincel en mano. Dentro de esta exposición, lo
doméstico se conjunta con lo político adquiriendo así una tonalidad indignada
que impregna a todas las obras como liberación de lo que Florentino piensa y
siente. No se trata de nada más, ni nada menos, que de su modo de
“supervivencia” dentro de la sociedad que le rodea. Encuentra en el arte su vía
de escape para desahogarse y mostrar al mundo lo que él considera como verdades
sociales y políticas de la España del momento, país que aparece representado gráficamente en diversas ocasiones
dentro de sus trabajos expuestos, así como personajes del comic español de los
años de posguerra que conforman un juego humorístico entre la seriedad y el
chiste. Un claro ejemplo podría tratarse de Cada
día me parezco más a Mortadelo en la que presenta el perfil característico
del personaje tallado en una silla de escuela como recuerdo del proceso
dogmático en forma de caricatura.
Florentino presta especial atención al contenido de las
obras dejando para un segundo paso de menor duración la formalización de las
ideas que se han ido formando durante un largo proceso en su cabeza. Se han
considerado a sus casas como “casas moralizantes” debido a esa crítica social
siempre presente que se centra en la corrupción, el paro y la precariedad de
España. En este caso pretende mostrarnos la dificultad de los espacios
cotidianos a través de los pinchos que rodean las estructuras metálicas en la
serie Santuarios espacios
para el no-habitar. El otro material fundamental
que el artista cacereño emplea es la madera, en concreto la madera de cajas de
frutas que ya utilizó en obras anteriores o la madera de puertas que cuentan
con una profunda historia detrás dado que pertenecen a lugares tan emblemáticos
como el Hotel Palace o el edificio de Atocha 55. Esta importancia que le acuña
al reciclaje se entiende a su vez como una crítica o reivindicación de lo que
despilfarramos, Florentino brinda una segunda oportunidad a esos “materiales
pobres” que rescata y reutiliza.
A pesar de que sus obras
muestran un mensaje claro no recurre a lo explícito o literal, ni siquiera en
sus nombres en los que muchas veces aparecen siglas (véase el titulo de la exposición:
La casa desolada L.M.E.). Es decir,
busca una interactuación con del espectador en la que todos los elementos que conforman
dichas obras juegan un papel fundamental e imprescindible. Podemos encontrar
desde frases dispuestas en su interior como en “En el paro estoy”, hasta
siluetas de un hombre trajeado que lleva un maletín alegando al polémico tema
de los desahucios o los colores de la bandera alemana como suelo de. Todo ello
forma un conjunto que en su totalidad representa de una manera única y personal
la visión del artista acerca de la realidad.
Siendo consciente de la situación actual en la que se
encuentra el mercado del arte declara que un artista debe además de realizar,
saber vender su trabajo. Sin embargo, lejos de la comercialización se sitúa en
una posición de necesidad de vivir del arte como artista comprometido con su
obra. Y ahí es precisamente donde reside la seña de identidad de Florentino
Díaz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario