La
Casa, El Hogar, ¿Desolado?
Por Inés Luca de Tena.
La primera reacción que tuve
al escuchar el título de la exposición de Florentino Díaz “La Casa Desolada” fue de desconcierto ya que desde mirando las
cosas desde un punto de vista objetivo, en la mayoría de los casos una casa es
el hogar de una familia, o al menos de alguien. La casa para mi es el concepto
de hogar: “voy a llegar a casa” y todas esas expresiones referidas al domicilio
que la gente exhala en un suspiro cuando las pronuncia, como si de llegar al
paraíso se tratara.
Sin embargo también existe el
otro punto de vista, el hecho de que llegar a casa produzca un sentimiento de
angustia en lugar de un sentimiento de paz; eso es lo que parece tratar de
expresar Florentino Díaz en esta exposición. En este momento surge en mi mente
la pregunta ¿por qué iba alguien a angustiarse al llegar a casa? ¿cómo iba
alguien a llegar al punto de dejar una casa desolada? Aquí es donde Florentino
Díaz responde a nuestras preguntas:
Esta exposición consta de
tres series, y en la primera, la cual está compuesta de restos de antiguas
puertas de hoteles como el Hotel Palace de Atocha, Florentino critica lo que
desechamos, el consumismo, la necesidad de tirar unas puertas en perfecto
estado y no reciclarlas solo por el mero hecho de no encajar con una estética
determinada. En estas esculturas se representa la casa destartalada, en ellas
encontramos personajes ambientados en los años 50 y unos grabados con unas
iniciales: E.C.E.M.D (Esta Casa Era Mía Devolvérmela), criticando los
desahucios.
En la segunda serie, nos
encontramos con unas esculturas que nos recuerdan al esqueleto de una casa, y
con esta serie Florentino lo que pretende expresar es la idea del santuario, el
espacio para no habitar, el lugar por el que el hombre se pasea sin la mínima
intención de habitarlo, un espacio únicamente empleado para la meditación .
En la tercera serie
observamos unas fotografías de un traje del artista, hecho con materiales
reciclados, que por su colocación reflejan el alma revolucionaria del artista.
En la serie de “yo soy español”, Florentino Díaz, a través de la célebre frase
que emplean los españoles por ejemplo cuando ganan el mundial, se burla de
todos aquellos que se sienten orgullosos de un país en plena decadencia, en
crisis y que por lo que observamos en esta exposición solo genera paro y
desahucios.
Florentino Díaz trabaja con
materiales precarios, como cajas de frutas, reflejando así la situación de
paro. En estas casas hechas con madera observamos que hay sofás hechos con
grapas, insistiendo en la situación que viven aquellas personas que han perdido
su trabajo, toda motivación y su afán de superación.
Una de las obras que más me
llamaron la atención de esta exposición fue una silla, de esas que todos hemos
utilizado en aquella época de juventud en la que asistíamos al colegio, colgada
de la pared, frente a todas sus obras, invitándonos a sentarnos en ella y
aprender juntos acerca del arte en un estado de éxtasis que nos eleva del suelo
o de las concepciones que creíamos conocer. Esta silla forma parte de la serie de
los santuarios.
Esta exposición me hace
preguntarme, ¿por qué Florentino Díaz realizó entorno a los años 90 una
exposición titulada “la casa cómoda” y veintitrés años más tarde realiza una
exposición titulada “la casa desolada”? La única respuesta que se me ocurre es
que al ser el artista un español contemporáneo, dirige su arte en función de la
situación del país en el que vive, de su situación política, económica y
social.
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