jueves, 17 de octubre de 2013

La Casa, El Hogar, ¿Desolado?

La Casa, El Hogar, ¿Desolado?


Por Inés Luca de Tena.


La primera reacción que tuve al escuchar el título de la exposición de Florentino Díaz “La Casa Desolada” fue de desconcierto ya que desde mirando las cosas desde un punto de vista objetivo, en la mayoría de los casos una casa es el hogar de una familia, o al menos de alguien. La casa para mi es el concepto de hogar: “voy a llegar a casa” y todas esas expresiones referidas al domicilio que la gente exhala en un suspiro cuando las pronuncia, como si de llegar al paraíso se tratara.

Sin embargo también existe el otro punto de vista, el hecho de que llegar a casa produzca un sentimiento de angustia en lugar de un sentimiento de paz; eso es lo que parece tratar de expresar Florentino Díaz en esta exposición. En este momento surge en mi mente la pregunta ¿por qué iba alguien a angustiarse al llegar a casa? ¿cómo iba alguien a llegar al punto de dejar una casa desolada? Aquí es donde Florentino Díaz responde a nuestras preguntas:

Esta exposición consta de tres series, y en la primera, la cual está compuesta de restos de antiguas puertas de hoteles como el Hotel Palace de Atocha, Florentino critica lo que desechamos, el consumismo, la necesidad de tirar unas puertas en perfecto estado y no reciclarlas solo por el mero hecho de no encajar con una estética determinada. En estas esculturas se representa la casa destartalada, en ellas encontramos personajes ambientados en los años 50 y unos grabados con unas iniciales: E.C.E.M.D (Esta Casa Era Mía Devolvérmela), criticando los desahucios.

En la segunda serie, nos encontramos con unas esculturas que nos recuerdan al esqueleto de una casa, y con esta serie Florentino lo que pretende expresar es la idea del santuario, el espacio para no habitar, el lugar por el que el hombre se pasea sin la mínima intención de habitarlo, un espacio únicamente empleado para la meditación .

En la tercera serie observamos unas fotografías de un traje del artista, hecho con materiales reciclados, que por su colocación reflejan el alma revolucionaria del artista. En la serie de “yo soy español”, Florentino Díaz, a través de la célebre frase que emplean los españoles por ejemplo cuando ganan el mundial, se burla de todos aquellos que se sienten orgullosos de un país en plena decadencia, en crisis y que por lo que observamos en esta exposición solo genera paro y desahucios.
Florentino Díaz trabaja con materiales precarios, como cajas de frutas, reflejando así la situación de paro. En estas casas hechas con madera observamos que hay sofás hechos con grapas, insistiendo en la situación que viven aquellas personas que han perdido su trabajo, toda motivación y su afán de superación.

Una de las obras que más me llamaron la atención de esta exposición fue una silla, de esas que todos hemos utilizado en aquella época de juventud en la que asistíamos al colegio, colgada de la pared, frente a todas sus obras, invitándonos a sentarnos en ella y aprender juntos acerca del arte en un estado de éxtasis que nos eleva del suelo o de las concepciones que creíamos conocer. Esta silla forma parte de la serie de los santuarios.


Esta exposición me hace preguntarme, ¿por qué Florentino Díaz realizó entorno a los años 90 una exposición titulada “la casa cómoda” y veintitrés años más tarde realiza una exposición titulada “la casa desolada”? La única respuesta que se me ocurre es que al ser el artista un español contemporáneo, dirige su arte en función de la situación del país en el que vive, de su situación política, económica y social.

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