jueves, 3 de octubre de 2013

RELIEVE SUPERFICIAL

María Maldonado Puig

            Simulamos estar en la orilla de un mar idílico contemplando los diferentes tipos de conchas, pero sin recogerlas. Las observamos y, en el silencio de la primera sala de Amondaraín, buscamos las semejanzas entre el tipo de concha del cuadro y el nombre del personaje que aparece en la parte inferior de este. Como por ejemplo la concha blanca de Matisse con puntos blancos podrían recordar a su obra “Armonía en rojo”, o Picasso con su concha blanca con toques negros, haciendo símil a su etapa cubista en blanco y negro. Por último me resulta imposible no mencionar a Duchamp debido a su gran influencia en el arte, y sobre todo al haber introducido el arte como algo que se hace por voluntad y gusto, no necesariamente teniendo una previa preparación o talento. También quería añadirlo debido a su 45 aniversario de muerte.
            Pasamos a otra sala. Me acerco a un bloque blanco, el cual tiene una especie de relieve en la superficie, como si alguien antes de que se quedara sólido el bloque hubiese estado deslizando el dedo por ahí. Luego observo el cuadro que tengo en frente. Es semejante pero no exacto al relieve hundido del bloque. Es como si Amondaraín desde la parte de detrás del cuadro hubiera lanzado un pegote de pintura y desde ahí deslizara el dedo a placer. En el cuadro podemos apreciar como parece que se le han caído o lo ha provocado el que cayeran en la obra unas gotas aleatorias de tonos negros y azul marino.al deslizar el dedo por detrás del cuadro, la obra desde el lado del espectador queda como líneas gruesas con la profundidad en los laterales. Visto de lejos podría ser una gota de agua cayendo o las bacterias alargadas vistas desde un microscopio. Es un cuadro pintado uniformemente incluyendo alguna pincelada suelta.
            El marco de calaveras en la última sala enmarcando la frase: “We were thaught to look for Truth, Goodeness and Beauty”, nos muestra que la vida por placentera que sea se acaba de la misma manera, con la muerte. A la derecha de la obra avistamos un bloque de piedra el cual en la parte superior tiene un candado con una calavera blanca y dentro una gris. Es el amor eterno y verdadero, el amor que una vez encontrado por un hombre y una mujer es inseparable hasta la muerte. Solo existe un amor así por muchos que haya tenido, solo uno verdadero.
            Ahí está otra vez, esa calavera gris deforme de pintura. Parece una explosión desde el interior y debido a ello le da esa forma de calavera. Es una calavera consumida por la vida. Toda vida se termina y todo se olvida. La pintura es la manera de recordar las cosas, de recordar a la gente y sus ideas. La pintura, el arte es lo único imperecedero, lo que va a estar ahí a lo largo de los siglos. “La cosa más que tener que ver con el tiempo, tendría que ver con el espacio, con que la cosa es cuando es imagen y el cómo las imágenes transitan a través de la pintura” José Ramón Amondaraín.

            Vista aérea sobre el Museo Nacional Infanta Sofía con una especie de piedra cuadrada encima. Hay quien crea que puede representar un meteorito cayendo y haciendo destruir el museo, y metafóricamente podría representar la extinción del arte al igual que la extinción de los dinosaurios. Pero más bien creo que es el pilar en el que están sujetos todos los edificios, y en los cuales se afianza el arte. El arte que es eterno y perdurará hasta el final de los tiempos.

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