Crítica a la exposición “ Amar- Gana”
de JR. Almondaraín.
Por : SARA SELAS
“Amor gana” , es el título que da nombre a la
exposición del artista donostiarra José
Ramón Almondaraín. Quizá sea el pretexto
de leer el título antes de entrar en la
galería lo que nos hace esforzarnos por percibir cual es el mensaje de amor que
hay detrás de todas y cada una de las
obras que nos muestra durante este otoño madrileño la galería de arte max
estrella . Henry Miller, decía que el
arte no enseña nada más que el significado de la vida. Queda redomadamente
cursi afirmar que el amor es el significado, pero sí creo que es necesario
aclarar que es algo que está a la orden
del día desde que las personas nacen hasta que mueren, por lo tanto resulta
sencillo buscar a las obras de arte el sentido amoroso.
Los caparazones de moluscos fotografiados de
las primeras salas nos transporta sin quererlo al mar, nuestras fosas nasales
se impregnan de olor a salitre, sumergiéndonos en un océano de arte, en el que
habitan los más celebres artistas en forma de “casco” de bichejo marino. En
este océano nos encontramos con los
lunares del americano Ross Bleckner, los colores fuertes de Sonia Delaunay, el clásico urinario francés
firmado por Duchamp, el polifacético cerebro de Leonardo, las nebulosas
cromáticas de Katharina Grosse, los paisajes naturales del chino Ni- zan, las
acuarelas neoexpresionistas de Turner, y
hasta el redondo culo de Gober, danzando de la mano en un profundo océano, movidos por el oleaje calmado, fuerte,
violento, y resacoso del AMOR.
Almondaraí, nos obliga a dejar de lado lo
acuático, sorprendiéndonos con epitafios en relieve escritos en lápidas de
artistas entre los que yacen: el espía del sombrero Josephe Bouys, la amada y a la vez odiada por Picasso, Dora
Maar, con una fusión de amor y arte en un juego de palabras, Kiefeer
, el bombero elegante que camina entre los incendios de la naturaleza
neoexpresionista , la frase: Hold any war? Que corona, en otro asombrante juego de
palabras, al que en su día dijo: “Lo más
hermoso de Florencia es el restaurante McDonald´s, se trata del gran Handy
wharhol.
Dejando atrás todo epitafio fúnebre nos
encontramos con una obra que da vida a la blanca pared muerta de la que cuelga.
Se trata de dos fotografías de la
videoartísta, Pipilottu Rist, que define el vídeo como pinturas que se
mueven detrás del cristal. Una, muestra la visión de un paisaje con la
velocidad que puede alcanzar un coche, y otra,
un desnudo femenino visto desde arriba, amas centralizadas en la
frase “we were taught to look for truth,
goodness and beauty” . De
frente nos enfrentamos con la obra más grande de la exposición, un óleo sobre tela que deja ver unas
pinceladas mordaces y violentas, quizá puedan relacionarse con la locura del
amor. En estas dos obras se ven las dos caras de este sentimiento , la mañana y
la noche, el calor y el frio aterrador, la bondad , la belleza y la verdad en
contraposición con la demencia y el trastorno que provoca. “ El amor, -como dice Rubén Darío en uno de sus poemas-, es violento, y cuando nos transfigura nos enciende el pensamiento de la locura.”
Cerrando la
exposición, calma, frio y desamparo. Dos radiografías vacías, sin feto dentro
al que sacarle parecidos, ni al que mirar con afecto aunque no se distinga su cabeza de sus pies. Sin
duda alguna es el vacío que deja el amor, las burbujas que los insectos
acuáticos forman en la tierra cuando baja la marea. El silencio del mar en
calma esperando la próxima tormenta.
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