jueves, 3 de octubre de 2013

EVERYTHING THAT SHINE AIN´T ALWAYS GONNA BE GOLD

Elisa Garrido

Las apariencias engañan, para bien o para mal, han engañado y engañarán siempre. Fueron apariencias las culpables de que Héctor matase a Patroclo al pensar que era Aquiles, apariencias las que estuvieron demasiado cerca de echar a perder el amor entre Westley y Buttercup (salvado gracias al famosísimo "¡Cómo desées!"), apariencias las que jugaron con la mente de John en Una mente maravillosa hasta que su razón le permitió comprender que "No son reales, ¡La niña no crece!". Y es que, como nos demuestra el donostiarra José Ramón Amondaraín: Nada es lo que parece. Aplicado a personas hasta el más (en apariencia) seguro de sí mismo puede ser el más acomplejado "I act like shit don´t phase me, inside it drives me crazy; my insecurities could eat me alive" dice Eminem. Sin embargo, y a pesar de carecer o no de confianza en uno mismo, toda persona o ser humano que ha pisado el planeta Tierra ha pretendido dejar huella, ser recordado de mejor o peor manera "Better to be hated than love for what you´re not". Y es que ya nos lo dice Máximo X Meridio "Brothers, what we do in life echoes in eternity".

Ha sido en todo momento histórico una cuestión primordial la permanencia de lo personal. Pero el concepto de permanencia no en cuanto a lo material ya que, como bien nos aclara el primogénito de los Corleone "Si hay algo seguro en esta vida, si la historia nos ha enseñado algo, es que se puede matar a cualquiera" y si no se le mata, se morirá por su cuenta; añado yo. Los recuerdos o los falsos recuerdos (aquellos aprendidos y no descubiertos) son los que permanecen y de ellos nos alimentamos cuando sentimos que en el hoy nada nos queda. Nos permiten soñar con esa vuelta al pasado, aunque, como dijo (después de Ana Belén) Sabina "Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver". ¿Qué trae más recuerdos que el sonido del mar en las caracolas? ¿Y si estas nos hablasen de grandes figuras?¿Si con sus vestidos nos recordasen al sfummato de Leonardo o al pop de Lichtestein? Entonces, estos artistas habrían logrado aquello que todo hombre ansía: La inmortalidad. Como dijo un santo cristiano "Que tu vida no sea una vida esteril, deja poso".

"We were taught to look for truth, goodness and beauty" Podría salir esta frase de Amondaraín de la boca de un personaje de Moulin Rouge ya que resume practicamente los ideales bohemios de principios del siglo XX. Sean estos u otros, todo ser humano sigue o cree en una serie de principios, unos en ídolos o iconos como el sueño o ideal americano personalizado en la figura de JFK; otros en la religión como aquellos que adoran a Alá y peregrinan a la Meca donde se encuentra la Kaaba (a la que recuerda una de las piezas), unos pocos en la cultura...Para la mayoría el dinero, el poder, la fama,... "Do anything for a dime, looking for the golden light" como dice Marina and the diamonds. La gran mayoría de estos ídolos o sueños o ideales, como quieran llamarse, no nacen de un impulso interior o personal si no que son creados y difundidos por la publicidad o mass media como trató de denunciar Jeff Koons en su obra. El ideal americano consumista sería un perfecto ejemplo de esta idolatría; como canta Marina and the diamonds "Hollywood infected your brain, wanna kissing in the rain!". La obra de Amondaraín puede transmitir unas u otras ideas pero, si algo está claro, es que nos muestra un anagrama de la vida, que podemos leer por lo que permance o por lo efímero. Los ídolos no permanecerán, como decía Julio Iglesias "Las obras quedan, las gentes se van. La vida sigue igual".

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