jueves, 3 de octubre de 2013

Espejismos de realidad

Crítica a la exposición de José Ramón Amondarain, por Carlos Lorenzo Mouronte

En la Antigüedad Clásica las personas creían en la existencia del alma, la cual no solo iba al Hades sino que también podía ser condenada o no según los actos conllevados en vida. Según la mitología nórdica y germánica, la muerte era el mayor de los honores ya que lucharías y beberías con los dioses en el palacio de Thor, el Valhalla, situado en la ciudad de Asgard gobernada por Odín. En cada cultura, cada religión, cada etapa de la historia, ha habido un respeto por la muerte y una necesidad de seguir adelante. En la exposición de José Ramón Amondarain llamada Amar gana situada en la galería Max Estrella podemos ver la intención del artista de plasmar en una imagen el “alma abstracta” de sus obras.

Esta exposición nos sumerge en un caos de hiperrealismo y surrealismo que confluyen en un mismo nivel. En uno de los cuadros podemos ver una masa uniforme que nos recuerda a la creación del mundo según la mitología griega y romana, donde al principio todo era Caos y no existía ningún orden. El artista crea una relación con su otro lienzo donde podemos ver un relieve de formas sinuosas y alargadas que recuerdan al río Estigia donde todas las almas de los muertos eran conducidas hacia el Hades. Nos muestra y nos explica como las personas, aún cogiendo caminos diferentes, acabamos en un mismo punto tarde o temprano. Esta serie transmite un desorden en el interior del artista donde sus pensamientos surgen desordenada y alborotadamente y luchan por salir. Podemos ver como la escultura y la fotografía se convierte en su mejor baza con una técnica pictórica que permite crear una profundidad asombrosa e increíble llegando a simular las tres dimensiones.

Otra colección llamativa son las tablillas de yeso donde se ve la composición de distintas frases sacadas de los nombres de distintos artistas famosos que ha habido durante la historia. La falsa identidad y la hipocresía son reflejadas en estas tablillas donde vemos que esas frases no tienen que ver con el artista. Con esta serie nos descubre el mundo en sí, desnudo, impuro, frágil. Nos enseña la realidad de las cosas donde nada es lo que parece y a su vez, es la verdad más pura y dolorosa. También nos muestra el arte, el cual es un enigma que se forma en nuestra mente y el cual solo la imaginación podrá resolver. Una piedra que esconde multitud de secretos. Negra, como la oscuridad de la ignorancia pero misteriosa como el universo que la envuelve.

¿Cuán profundo puede ser un agujero? Esa es la pregunta que nos hacemos mientras observamos una vasija de cerámica. La imaginación, ese elemento perdido por la mayoría de los hombres nos abre múltiples puertas a diferentes posibilidades. Frutas, verduras, agua, vino, o simplemente nada. Tantas son los resultados de esta ecuación que fascina con solo observar su interior. Poco a poco vamos avanzando hacia un cuadro fotográfico y un pilar, los cuales están vinculados entre sí. En el cuadro llegamos a leer una frase: “We were taught to look for Truth, Goodness and Beauty”. De nuevo, el artista nos demuestra una característica del mundo, el materialismo. Nos condenamos a una búsqueda casi imposible en la que nunca seremos felices. Vive la vida. Ese es el mensaje que nos transmite y el cual nos hace reflexionar.

El mar. Un inmenso charco de agua salada donde vive la mayoría de la fauna marina. De esta fauna trata su última colección. Conchas. Nos muestra que algo tan insignificante puede llegar a parecerse tanto a nosotros con sus formas y colores.

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