jueves, 3 de octubre de 2013

Huellas sobre barro
Moira Jordan Berástegui-Sampedro

La galería Max Estrella recoge una pequeña exposición del autor José Ramón Amondarain con algunas obras realizadas por este durante varios años de su vida. “Amar gana” es como se titula la exposición, donde se presentan obras fotográficas, pictóricas, esculturas, y piezas tridimensionales.
La esencia de la exposición es el juego entre palabras e imágenes, esta característica destaca en la mayoría de sus obras expuestas, donde alude a artistas de renombre y a juegos de palabras.
Mediante la fotografía, el autor relaciona imágenes de caracolas con el nombre de numerosos artistas, entre ellos podemos encontrar a Matisse o Duchamp, entre otros muchos. ¿Es posible relacionarlos con estas caracolas? Se preguntaría cualquier espectador al encontrarse con esta obra, dándole muchas vueltas y buscando la relación se la encontramos, aunque desde mi punto de vista muchas de estas conchas deberían de tener otros dibujos para representar a algunos de los artistas, ¿Y porque caracolas? Conchas de moluscos presentadas a modo de “postal” que para cualquier persona que no conozca las obras de los nombres puestos en ellas, no significaría nada ni representaría nada, y quizá por ello el artista lo realiza de estas manera. ¿Un arte para entendidos? Claro está que algunos de los artistas son tan populares que cualquiera los conocería, pero estas obras realizadas por Amondarain no están enfocadas para un público de masas y por ello el significado de las mismas. El juego de palabras es otra de las claves que utiliza el artista en sus esculturas escribiendo frases entrelazadas con el nombre de artistas.
El concepto de lo vacio y lo lleno se encuentra en varias de sus esculturas, como por ejemplo en el jarrón que se encuentra sobre un tubo de plástico en el cual se ha derramado la pintura que el mismo podría contener, pero a su vez el jarrón aparece cubierto con esa misma pintura blanca, exceptuando un fragmento del mismo en el que se puede observar una minuciosa pintura de frutas. A esto se le relaciona con una de las obras expuesta en la sala que continua la principal a la entrada de la exposición, donde podemos contemplar un fragmento de yeso u otro material el cual desconozco, con incisiones de dedos, donde se ha retirado, vaciado e incidido mediante los dedos en el obra para restarle material. Al igual que un niño jugando en el barro, se presenta esta obra de Amondarain. La cual aparece representada en pintura recordando a las incisiones y oquedades que tiene la luna.

En la exposición se presentan no muchas obras, pero de etapas variadas del artistas. Por esto y por el tipo de obras, estas mismas en la exposición no aparecen contextualizadas ni se puede crear una línea de continuidad entre unas y otras, o relacionarlas entre si, y por ello para mi algunas de sus obras carecen de expresividad y de transmisión de conocimientos o ideas al espectador.

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