miércoles, 9 de octubre de 2013

La fotografía de Barbi : “ Es natural, nada artificial”

Crítica de la exposición “Señales de humo”de Jorge Barbi  Alonso por Gabriel Izquierdo de la Puebla

Si eres un amante de la fotografía y además un apasionado de la naturaleza, te alegrará saber que en la Galería Bacelos situada en la calle Doctor Fourquet puedes encontrar la combinación perfecta de ambas cosas.

El artista gallego Jorge Barbi Alonso expone su colección de fotografías bajo el nombre de “Señales de humo” y nos explica el porqué de este título, ya que toda obra artística debe tener un nombre que lo defina y en este caso su explicación corresponde a que todo en esta vida acaba desvaneciéndose con el paso de los años y también nos habla de la relación entre indicios, es decir, para que aparezca humo, previamente ha tenido que producirse un fuego.

En esta pequeña pero acogedora galería con un espacio blanquecino y confortable se encuentra una composición de los últimos trabajos del artista.

En primer lugar nos encontramos con unas fotografías realizadas sobre un fondo negro en las que aparecen un conjunto de hierros y de metales que el propio Barbi ha ido recogiendo del suelo y juntando dándoles la forma deseada y creando un modelo de obra que sugiere que se puede crear arte con materiales de construcción desprovistos de utilidad. Al lado se encuentra una fotografía con una serie de objetos que no tienen relación entre sí, como si hubieras comprado objetos de diferentes puestos de un mercadillo, y están depositados en una gruta para dar forma a la idea del juego que el artista quiere plasmar al público.

En segundo lugar tenemos un conjunto de fotografías que el autor ha recogido sobre la vida en los pueblos, quizá porque ha centrado su atención en pequeñas y sencillas cosas donde Barbi descubre arte, como por ejemplo un árbol seco decorado con botellas de cristal coloridas vacías o las figuras de porcelana de unos niños en medio de un bosque... También se aprecian otro tipo de fotografías en las que tanto el artista como el espectador que las contempla se asombra de ver como a llegado la naturaleza a ese estado, ejemplos de ello unas simples estacas colocadas por un señor o un sencillo apilamiento de maderas en el que las vetaduras forman dibujos característicos.

Y ya por último (y en mi caso lo que más me gustó de la exposición) es el conjunto de fotos en las que Jorge Barbi ha fotografiado los productos del azar y del destino, es decir, no ha tenido que manipular ningún objeto para conseguir el efecto deseado, solo tuvo que llegar, ver y plasmar. Como se suele decir “ ha sido llegar y besar el santo”. Destacan de estas imágenes la ropa tendida tras un incendio, formas geográficas, una lápida que ha perdido algunas letras con el paso de los años y una cagada de gaviota formando figuras antropomórficas.
En esta vida está claro que de cada día que pasa algo nuevo se aprende, y es que no hace falta tener un buen equipo de material artístico para realizar grandes obras de arte, sino que con solo materiales reciclables, o un simple tornillo, usando el ingenio y jugando con las formas, puedes crear auténticas maravillas. Esto, claro está, lo descubro después de haberlo visto y disfrutado.

A partir de ahora seré un vigilante, observaré todo lo que me rodea, estaré pendiente de hacer caso a la sencillez de lo cotidiano y me acordaré de Barbi cada vez que yo vea algo que me llame la atención por ser insólito u original.

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