jueves, 3 de octubre de 2013


BROMAS AGRADABLES

Crítica de Amar gana de José Ramón Amondaraín por Leticia García de Cárdenas


José Ramón Amondaraín expone en Max Estrella, con una serie de obras a cuál más curiosa. Esa es la rección: curiosidad. Su serie de fotografías de diferentes moluscos en las que al pie de la imagen se leen los nombres de grandes artistas como Duchamp, Grosse o Turner. Resulta entretenido rayarse la cabeza para conseguir buscar la similitud entre un mejillón y Kiefer. Amondaraín abre el telón y las comparte con nosotros, todo lo demás, el resto del trabajo, está en manos de los espectadores. ¿Cómo interpretar esta, dirían algunos, broma? ¿Picasso una caracola? Sería gracioso que resucitase y nos diera su opinión acerca de su retrato como molusco. Los románticos dirán que los artistas son como las conchas, que al oírlas emiten el sonido del mar,que tanta paz transmite, como lo hace La Gioconda de Leonardo. Otros dirán que representa la inmortalidad de los artistas a pesar del paso del tiempo (del desgaste de las olas), y el exquisito hablará de las magníficas ostras de Bretaña, y del hambre que le está entrando.
Se pueden deducir muchas relaciones metafóricas y simbólicas, pero lo seguro es que han servido de inspiración para mi paisano, Amondaraín.

A lo largo de exposición la sonrisa esbozada está presente, al recordar La fuente de Duchamp, o las acuarelas de Turner.Sin lugar a dudas la galería se convierte con Amondaraín en una clase de historia de arte contemporáneo.¿Quién dijo que no se puede hacer una obra basada en otros artistas? He aquí, la excepción,sin ser plagio.

Lo que si considerarían plagio algunos, es la serie Amar gana, como copia o imitación al programa sumamente aburrido Cifras y Letras. Amar gana, no es más que un anagrama de la palabra anagrama, o sea que nadie busque el amor entre los anagramas de todos los artistas de las obras del vasco.Aunque si uno se lo propone, lo encuentra. Obras en blanco, totalmente en blanco, en la que las letras, parecen decir algo, pero sólo juegan entre ellas. Y alguna de las jugadas le sale de jaque mate a Amondaraín: Dora Maar- Dar o amar. Jugemos también a esto: Amodaraín- nada in amor.
Letras de pop que recuerdan al símbolo de The Ramones,(valiente contradicción pop-The Ramones)  y sin quererlo empiezas a tararear Hey, ho, lets go. ¿ Y para qué quieres más? Gracias José Ramón.

Más obras curiosas se cuelgan en las paredes de Max Estrella. El increíble óleo Entretacto o Verdad, bondad y belleza dejan al descubierto la fascinante técnica de Amondaraín, y por supuesto su talento. Cuadro en el que parece que el fuego consume rápidamente a una calavera de plástico, una calavera que te mira fijamente, como lo hace la verdad, la bondad y la belleza continuamente, día a día, desde todas partes. Basta que escuches un vals de Strauss para encontrarte con la belleza, mirar una obra de Duchamp para hacerlo con la verdad o leer A un olmo seco de Antonio Machado para mirar fijamente a  la bondad. 
Esta magnífica exposición que, puede descolocar los papeles y desconcertar a más de un despistado que entra a Max Estrella, es un elogio y un verdadero piropo al arte moderno, contemporáneo y conceptual. Es curioso que a pesar de que este arte lleve presente en el mundo desde hace más de cien años siga disgustando a gran parte del público. El arte no hay que entenderlo, las ciencias sí. Como dijo Claude Bernard, el médico, biólogo y filósofo francés: “ El arte es yo..y la ciencia nosotros”

Y sí, Amondaraín, fuimos educados para buscar la verdad, el bienestar y la belleza, el gran problema es que no todos están educados.



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