Apalabrados, la aplicación favorita de Amondarain.
Por Elena Revilla López:
Esta vez, la galería madrileña Max Estrella abre las puertas a la nueva exposición del artista vasco José Ramón Amondarain, "Amar gana", en la cual podemos disfrutar de su original y contemporánea forma de ver y hacer arte. Como dijo una vez Giuseppe Verdi: "Retorna a lo antiguo y serás moderno", esta frase me recordó a Amondarain, ya que gran parte de la obra expuesta en la galería forma parte de un pasado glorioso, pasado (no tan lejano) que acogió artistas del grandísimo tamaño de Picasso o Matisse, los cuales reviven en esta exposición de una forma novedosa.
El primer
contacto con la obra de Amondarain lo podemos encontrar en una serie de
fotografías de conchas, moluscos y caracolas, las cuales son el retrato de algunos de los
artistas más célebres del mundo de la historia del arte, como por ejemplo el
escultor y pintor alemán Kiefer, el cual aparece representado con un mejillón y
sus barbas que refleja sus características pinceladas violentas. También lo
vemos en una concha redondeada con una policromía más viva, la cual encaja a la
perfección con la innovadora, contemporánea y colorista obra de Katharina
Grosse. Esta vuelta artística entre los grandes del arte moderno y
contemporáneo lo encontramos también en una sucesión de anagramas en forma lapidal
gracias a los cuales observamos como Amondarain maneja a la perfección los
cambios en las palabras, dándonos una forma nueva de ver las cosas y no
dejándonos conformar con las primeras impresiones, así podemos ser partícipes de
cómo se sirve del texto y su contexto para “hacer visible lo invisible”. Así es como podemos pasar de observar
un simple: “Andy Warhol/Hold any War” o “Tienta pasión/Antoni Tapies” a
comprender el por qué. Estos cambios de palabras requieren una gran capacidad imaginativa que
sólo puede venir de una mente tan hábil y original como la de Amondarain, que a nadie nos
extrañaría que fuera un experto jugando a Apalabrados, Scrabble o al famoso
concurso de La 2, de TVE: “Cifras y letras”.
Sin embargo, Amondarain
también destaca en esta exposición por su búsqueda de la reflexión conceptual
con sus dos lienzos al óleo de gran tamaño cuya principal característica es que
sobresalen los grumos de la pintura. El que más me llamó la atención fue “Entrefacto”, el cual me produjo la
obligación de tener que acercarme para comprobar que no se trataba de una
fotografía tal y como pensé cuando entré a la galería, al igual que no eran
reales aquellos surcos que parecían hundidos en el óleo. En esta misma sala
también podemos asombrarnos con otra de sus obras que sorprende por su extraña
originalidad y sencillez que una vez más nos ilumina viendo como el arte
contemporáneo evoluciona rápidamente. Se trata de un pedestal de poliéster con
unas pinceladas en la parte superior que nos recuerdan a un paisaje lunar. Tras esto nos encontramos con otro tipo de obras como una piedra cúbica
hecha al óleo negro que se posa encima de una fotografía de las vistas aéreas
del Museo Reina Sofía, también destaca la presencia de calaveras en
el trabajo de Amondarain que nos recuerdan a la melancolía “Vilariñista”.
En general, cabe destacar el trabajo de
Amondarain por la gran diversidad de sus obras, las cuales cuentan con ese
toque innovador, toque que también aprovecha en sus procesos de creación y en todos
los resultados tan diferentes que obtiene en cada una de sus obras. Así es como
confirmamos que cultiva tanto la pintura, como la fotografía y la escultura, y
eso en un artista es de admirar.
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