“We were taught to look
for truth, goodness and beauty” es una de las frases que Jose Ramón Amondaraín
nos quiere transmitir en su exposición. En esta ocasión aclama la verdad, el
bien y la belleza como aquello que el hombre busca en la vida. Ésta y otras
referencias a Andy Warhol, Pollock, o Bruce Nauman forman parte de las obras
expuestas en la galería Max Estrella. A
través de sus obras, este artista nos demuestra sus distintas facetas en el
arte, como fotógrafo, pintor, constructor, e incluso escultor. Estudia las
distintas posibilidades de la pintura, a través de ideas instantáneas, ideas
que pueden no llevar a ninguna conclusión, y utiliza la fotografía como un
medio de prueba, de estudio, y de investigación, comprueba como una cosa puede
tener dos caras, como el arte se convierte en una “puerta abierta” al
espectador y a la creación. Se trata de un acercamiento a distintas formas, otra
forma de ver y considerar la obra.
Amondaraín nos propone
una nueva forma de visualizar el arte, crea un paralelismo entre la pintura y
la escultura en una misma obra, así en una superficie plana es capaz de
recrearnos una tercera dimensión, transformando la pintura en un mero objeto,
con esto trata de transmitirnos que la pintura no sólo se trata de una forma
plana, así como la escultura no sólo es volumen. Conjuga ambas artes y crea una
magnífica obra de arte cargada de desconcierto pero también de curiosidad e
inquietud, introduciéndonos en cada uno de los escenarios rompiendo todos nuestros
esquemas, y llevándonos a cuestionarnos sobre aquello que nos quiere
transmitir, y sobre todo lo que se puede incluir en el término “arte”.
Ésta exposición también
consiste en la utilización de una serie de objetos, y la valorización de cada
uno de ellos de forma individual pero también como parte de un conjunto, de una
misma idea. Así como las calaveras unidas con un candado se convierten en algo
más que lo que son en sí mismas, o como un objeto como puede ser un jarrón
se transforma también en arte,
mostrándonos como el papel importante de sus esculturas también se encuentra en
el soporte. Esboza la idea de construcción, con la referencia al Museo Reina
Sofía de Madrid, o con los anagramas grabados en placas de yeso, creando un mismo arte de distintas
formas, una heterogeneidad en sus obras que forman parte de un mismo todo.
Grandes pensadores,
artistas y personajes de la historia también tienen su hueco en esta
exposición, y es que son varias las referencias que el artista hace en sus
distintas obras. Picasso, Lichtenstein, Polke o incluso el presidente John F.
Kennedy, son recordados en estas salas, casi como protagonistas de cada
fotografía. Resulta inquietante pensar como una serie de fotografías de
moluscos y especies de mar, pueden tener
una comparación con éstos grandes hombres de la historia, ¿puede ser el color,
lo que nos transmiten, o simplemente es una coincidencia? Sea como fuere la
obra queda así completa, trasmitiendo esa pregunta al espectador, creándole esa
duda desde que entra a la exposición hasta que sale de ella.
Jose Ramón Amondaraín nos
muestra en esta exposición, como el arte no es algo cerrado, y ya consagrado,
si no que existen varios medios de crear una obra de arte, y como uniendo
diferentes formas puede surgir una misma unidad, así, la escultura, la pintura,
la fotografía, y la instalación se conjugan enseñándonos como el arte es
también una forma de estudio y una prueba de distintas posibilidades visuales o
como la obra adquiere su carácter artístico por sí misma.
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