MARIO BROS BUSCABA A LA PRINCESA Y
YO A MI RAZÓN.
Crítica de la exposición de José
Ramón Amondarain por Andrea Morales.
Para un día caluroso como ha sido hoy,
día 1 de Octubre que puede haber mejor que adentrarnos en el
complejo y refrescante mundo que nos ofrece José Ramón Amondarain,
un mundo en el que se nos oferta la satisfacción de sentir el mar en
alguna ocasión, un mundo en el que no sepamos con exactitud donde
nos hallamos y un mundo que nos haga reflexionar sobre lo visto y lo
vivido en estos mundos, porque Amondarin ha conseguido causarnos
nuevas experiencias haciéndonos usar exclusivamente el sentido de la
vista y utilizando eso a lo que algunos llaman razón.
Ahora bien, centrémonos en intentar
transmitiros ese algo que os incite a explorar estos mundos; la
exposición de J.R Amondarain, que situación más compleja... Cuando
entre mi primera sensación fue exclamar en mi interior “¡OH DIOS
DONDE NARICES ME HE METIDO!” pero fue dar dos pasos, mirar hacia
ambos lados y sentir que me había teletransportado a la playa,
cogiendo alguna que otra caracola, si caracolas es lo que había
fotografiado el autor, ¿Porqué caracolas? Pues muy sencillo, las
caracolas debajo del mar desprende cada una un sonido diferente como
si nos dijesen un mensaje oculto, y eso es precisamente lo que
transmite Amondarain un mensaje encriptado que se produce cuando
conectas las caracolas con los nombres de artista como Picasso,
Matisse, Dumas, Liechtensein y muchos otros...
A continuación, una vez entendido este
complejo acertijo que nos ha propuesto el autor, sigo vagando por el
pasillo, como si siguiese aun en esa playa que me ha ayudado
anteriormente, pero de repente ocurre algo que me desconcierta he
vuelto a viajar pero no se a donde, no entiendo lo que me propone
ahora, intento avanzar como si no lo hubiese visto para al avanzar me
encuentro una pieza muy similar, como diciéndome “Que no me puedo
dejar nada atrás para pasar al siguiente mundo”, entonces me da
por pensar y si lo que nos muestran estas dos grandes piezas que
parece que le ha añadido pegotes de algún material me esta llevando
a la luna, no sabía que pensar y seguí para adelante, ahí es cuando
encontré la respuesta a todas mis preguntas, me encontré con que
Amondarain había recopilado el nombre de otros muchos autores, y había combinado las letras formando frases como por ejemplo: “DORA
MAAR lo transformo en DAR O AMAR”, “ANTONI TAPIES lo transformo
en TIENTA PASIÓN” nos estaba recreando una serie de anagramas no
muy complejos, a simple vista solo ves una frase y un artista cuando
te fijas, ves la autentica realidad, ambas cosas nos dicen lo mismo,
al igual que las caracolas nos imparten los mismo que las dos grandes
placas, José Ramón Amondarain, lo único que nos muestra son
diferentes formas de ver la realidad, haciéndonos jugar a una
especie de videojuego mental en el que finalizas el juego cuando has
hallado tu razón, cuando has unido todos los cabos sueltos (esos
cabos sueltos serían las obras a simple vista sin relación alguna,
razonadamente varias obras han formado una única composición
artística).
Por último mencionar esos elementos
tétricos decorativos, expuestos como si nos indicarán las vidas que
nos quedan en el videojuego virtual propuesto por José Ramón
Amondarain. MARIO BROS BUSCABA A LA PRINCESA Y YO A MI RAZÓN.
Dicho esto y finalizada la exposición,
volvamos a nuestro día caluroso de Octubre,con una diferencia que
montaré mi propio juego virtual ejercitando mi mente, buscando mi
razón, como pienso que Amondarain ha propuesto, porque no solo
tenias que realizarte en la Galería sino también fuera de ella.
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