miércoles, 2 de octubre de 2013

Si Da Vinci se levantara de la tumba



Tamara Cortés Pumares.


Ante la complejidad técnica y los numerosos detalles y símbolos que nos permiten saber de qué va una obra renacentista llena de significado mitológico, religioso y, por tanto moral, nos encontramos ante la absoluta simplicidad de José Ramón Amondarain obra que, más que centrarse en el contenido y significado de la misma, es una búsqueda ininterrumpida de posibilidades interpretativas. Lo que te llama la atención de la exposición es la variedad de procesos utilizados, como combina la pintura, la fotografía y la escultura en un mismo espacio. La mayor parte del trabajo de Amondarain consiste en “tomar prestadas” las obras de otros artistas y darlas su toque personal, nos hace ver como una misma obra puede tener varias interpretaciones igualmente válidas. Es una reflexión sobre la obra original de un icono del arte y la “copia”

Nada más entrar en la galería Amondarain nos sorprende con una serie de fotografías con nombres de célebres artistas con caracolas, conchas y moluscos de mar que, yo creo interpretar, tiene que ver con rasgos personales de cada artista mencionado. A la derecha en una misma sala nos encontramos con otra serie de recuadros de poliéster con otros nombres de artistas que, después de haber estado observándolo durante un tiempo, me di cuenta de que en realidad era una serie de anagramas como Tienta Pasión/Antoni Tapies, Dar o Amar/Dora Maar, Regalo cobrizo/Gabriel Orozco etc. También encontramos una sucesión de esculturas colocadas en pedestales, una vista cenital del Museo Reina Sofía en la que en el patio se encontraba colocada una piedra cúbica de óleo. Además encontramos un gran lienzo pintado al óleo que, aunque se pueden sacar distintas interpretaciones, mi impresión fue la de un gran pegote de pintura con forma de calavera bastante original. Mi cuadro estrella fue, sin lugar a dudas, el pequeño marco del que sobresalían pequeñas calaveras el cual enmarcaba dos fotografías. Una, un paisaje borroso que da la impresión de estar observándolo a bastante velocidad con una frase en ingles y otra, la de una anciana desnuda. La vida es efímera y hay que aprovecharla al máximo, como dijo Jean Dean: “Sueña como si fueras a vivir para siempre, vive como si fueras a morir mañana”. Y para terminar, en la última sala encontramos otro gran lienzo pintado al óleo “entretacto” , otro gran pegote de pintura con varias pinceladas, el cual es muy interesante dado que parece una célula vista desde un microscopio óptico. 

Estos artistas contemporáneos dejan claro que hemos superado el horror vacui barroco y despidiéndonos de obras tan ricas en detalles y complejidad, las cuales debes pasar horas mirándolas porque siempre encuentras algún detalle antes insignificante, damos paso a la simplicidad misma. La obviedad de la obra desaparece dando rienda suelta a la imaginación y libre interpretación de los ojos del espectador. Así, personajes tan importantes y polifacéticos, brillantes en cada una de sus múltiples áreas artísticas, como Da Vinci, Miguel Ángel, Rafael, Tiziano con obras tan espectaculares como “la creación de Adán” de Miguel Ángel y “la Mona Lisa” de Da Vinci entre muchas otras, nos dicen adiós. Y la verdad, creo que nunca volverán a existir artistas que se puedan comparar con ninguno de ellos. Personajes tan brillantes que nos emocionan y deslumbran con cada una de sus obras y mensajes, no dichos pero visibles, no los encuentras todos los días y, en mi opinión, mucho menos hoy en día, dado que no tienes que ser un genio, ni mucho menos, para triunfar en el mundo del arte. Claro está, su brillantez reside en su singularidad, por tanto no puedo evitar un claro sentimiento de decepción y tristeza ante esta definitiva despedida.

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