Tamara Cortés Pumares.
Ante la complejidad técnica y los
numerosos detalles y símbolos que nos permiten saber de qué va una obra
renacentista llena de significado mitológico, religioso y, por tanto moral, nos
encontramos ante la absoluta simplicidad de José Ramón Amondarain obra que, más
que centrarse en el contenido y significado de la misma, es una búsqueda
ininterrumpida de posibilidades interpretativas. Lo que te llama la atención de
la exposición es la variedad de procesos utilizados, como combina la pintura,
la fotografía y la escultura en un mismo espacio. La mayor parte del trabajo de
Amondarain consiste en “tomar prestadas”
las obras de otros artistas y darlas su toque personal, nos hace ver como una
misma obra puede tener varias interpretaciones igualmente válidas. Es una reflexión
sobre la obra original de un icono del arte y la “copia”.
Nada más entrar en la galería
Amondarain nos sorprende con una serie de fotografías con nombres de célebres
artistas con caracolas, conchas y moluscos de mar que, yo creo interpretar, tiene
que ver con rasgos personales de cada artista mencionado. A la derecha en una
misma sala nos encontramos con otra serie de recuadros de poliéster con otros
nombres de artistas que, después de haber estado observándolo durante un
tiempo, me di cuenta de que en realidad era una serie de anagramas como Tienta Pasión/Antoni Tapies, Dar o Amar/Dora
Maar, Regalo cobrizo/Gabriel Orozco etc. También encontramos una sucesión
de esculturas colocadas en pedestales, una vista cenital del Museo Reina Sofía
en la que en el patio se encontraba colocada una piedra cúbica de óleo. Además
encontramos un gran lienzo pintado al óleo que, aunque se pueden sacar
distintas interpretaciones, mi impresión fue la de un gran pegote de pintura
con forma de calavera bastante original. Mi cuadro estrella fue, sin lugar a
dudas, el pequeño marco del que sobresalían pequeñas calaveras el cual
enmarcaba dos fotografías. Una, un paisaje borroso que da la impresión de estar
observándolo a bastante velocidad con una frase en ingles y otra, la de una
anciana desnuda. La vida es efímera y hay que aprovecharla al máximo, como dijo
Jean Dean: “Sueña como si fueras a vivir
para siempre, vive como si fueras a morir mañana”. Y para terminar, en la
última sala encontramos otro gran lienzo pintado al óleo “entretacto” , otro gran pegote de pintura con varias pinceladas,
el cual es muy interesante dado que parece una célula vista desde un
microscopio óptico.
Estos artistas contemporáneos
dejan claro que hemos superado el horror
vacui barroco y despidiéndonos de obras tan ricas en detalles y
complejidad, las cuales debes pasar horas mirándolas porque siempre encuentras
algún detalle antes insignificante, damos paso a la simplicidad misma. La
obviedad de la obra desaparece dando rienda suelta a la imaginación y libre
interpretación de los ojos del espectador. Así, personajes tan importantes y
polifacéticos, brillantes en cada una de sus múltiples áreas artísticas, como
Da Vinci, Miguel Ángel, Rafael, Tiziano con obras tan espectaculares como “la creación de Adán” de Miguel Ángel y
“la Mona Lisa” de Da Vinci entre
muchas otras, nos dicen adiós. Y la verdad, creo que nunca volverán a existir
artistas que se puedan comparar con ninguno de ellos. Personajes tan brillantes
que nos emocionan y deslumbran con cada una de sus obras y mensajes, no dichos
pero visibles, no los encuentras todos los días y, en mi opinión, mucho menos
hoy en día, dado que no tienes que ser un genio, ni mucho menos, para triunfar en
el mundo del arte. Claro está, su brillantez reside en su singularidad, por
tanto no puedo evitar un claro sentimiento de decepción y tristeza ante esta
definitiva despedida.
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